Australian Open: Carlos Alcaraz, la joya española que tiene la cabeza "bien amueblada" para suceder a Rafael Nadal

Sebastián Torok
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El deporte de España vive, desde hace más de quince años, al calor del fenómeno Rafael Nadal. A partir de ese escenario, cualquier tenista nacido en esa porción de Europa que pretenda competir profesionalmente ya sabe: si se destaca de joven será comparado, casi de inmediato, con el ganador de 20 trofeos de Grand Slam, aunque ello sea un absurdo.

Carlos Alcaraz (17 años y nueve meses) asume el desafío, probablemente, como nadie lo ha hecho en este tiempo. Diestro, de revés de dos manos, murciano y entrenado por un ex número 1, el Mosquito Juan Carlos Ferrero, el chico rompe el molde y hace ruido. Australia, durante el segundo día del primer grande de la temporada, puede ser el inicio de algo importante. Tras superar la clasificación disputada en Doha (y la cuarentena posterior en Melbourne, en la que aprovechó para leer la biografía de Nadal, Rafa, mi historia, escrita por John Carlin), debutó en el cuadro principal y derrotó al holandés Botic Van de Zanschulp (151º) por 6-1, 6-4 y 6-4. Será, probablemente, el primer triunfo de muchos en los certámenes de Grand Slam.

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"Tiene la cabeza bien amueblada para asumir la presión y los halagos que su tenis provoca, así que estoy convencido de que lo veremos ganar algún grande y optar al número uno. Es el relevo natural de Rafael", aventuró, sin vueltas, Toni Nadal, tío y formador del Matador, en el diario El País. ¿Qué hace distinto a Alcaraz, un tenista de 1,85 metros? Su talento, claro. También su madurez. Y los registros ostentados. En febrero de 2018 logró su primer punto de ATP en el Future de Murcia, con 14 años: Nadal, por ejemplo, lo consiguió con 15 en la Copa Sevilla de 2001. En febrero de 2020 logró, en el ATP 500 de Río de Janeiro y con 16, su primera victoria en el circuito grande (ante su compatriota Albert Ramos, 16 años mayor que él), cuando Nadal logró la suya a los 15, en Mallorca 2002 (frente al paraguayo Ramón Delgado). En agosto pasado, en Trieste, Italia, "Carlitos" conquistó su primer trofeo Challenger, la segunda categoría del tenis profesional: ya tenía 17 años, la misma edad que el serbio Novak Djokovic cuando triunfó en Budapest (2004). Vencedor en prácticamente todas las categorías menores españolas e internacionales, y también en la Davis Cup Junior 2018 en Budapest, actualmente es el único tenista de 17 años entre las mejores 425 raquetas del mundo.

"Sé que la gente espera mucho de mí, pero trato de no prestarle atención. Al final, si le das muchas vueltas va haciéndose una bola de negatividad de la que cuesta salir", comentó Alcaraz, que no puede ocultar su rostro de adolescente. Dicen que tiene los pies bien afirmados en la tierra, pero va a toda velocidad. Segundo de cuatro hermanos, sus padres lo inscribieron de chico un equipo de fútbol de salón para saciar su hiperactividad, pero Carlos terminó prefiriendo la raqueta. "Tiene un entorno favorable. Es un chaval tranquilo y de una ciudad no muy grande [NdR: El Palmar, una localidad de 24.000 habitantes del municipio de Murcia], donde las posibilidades de despiste son menores. Ahora está dándose a conocer, y nosotros vamos avisándole lo que le puede pasar", afirmó Ferrero, el campeón de Roland Garros 2003 que lo guía. "Por los viajes y convivir con gente mayor que yo, creo que estoy madurando un poquito antes que los chicos de mi edad. Pero bueno, todavía tengo mis actitudes de niño de 17 años, ¿eh?", apuntó Alcaraz, hijo de Carlos (director de la escuela de tenis de su pueblo) y Virginia Garfia (una ex empleada).

"Es muy bueno y joven. Tiene todo para mejorar en el futuro. Tiene grandes cosas en su juego. Creo que tendrá un gran futuro porque es un buen chico, humilde y trabajador. Tiene muchos aspectos positivos. Tiene intensidad, pasión. Tiene los golpes. Tiene todos los ingredientes para convertirse en un gran campeón". ¿Quién lo dijo? El propio Nadal. Juntos se entrenaron el sábado pasado en el Melbourne Park. "Gracias, Nadal. Feliz de haber disfrutado de una experiencia única", escribió Alcaraz en las redes sociales.

El apoyo anímico del mallorquín fue, seguramente, un incentivo para el 141º del ranking, que hace un año era el 423º y hasta este martes nunca había afrontado un partido al mejor de cinco sets. Al vencer a Van de Zanschulp se transformó en el primer tenista nacido en 2003 en ganar un match en campeonatos de Grand Slam. "Me siento sorprendido e ilusionado a la vez. Soy nuevo aquí, todavía no he jugado muchos torneos ATP y este es mi primer grande. En el vestuario, el gimnasio o el comedor estoy rodeado de todos los jugadores que he visto desde pequeño. Intento tomármelo normal, pero cuando lo pienso en frío me digo: «¡Estoy rodeado de los mejores! ¡Con los que yo he crecido!»", contó. Su rival en la 2ª ronda será el sueco Mikael Ymer, 95º.

Es hincha de Real Madrid, admira al actor Will Smith y su película favorita es Rocky Balboa. Escucha reggaetón, goza de jugar al golf, su superficie predilecta es el polvo de ladrillo, sueña con conquistar Roland Garros y disfruta de la vibra que encuentra en la ciudad de Nueva York. Habla inglés a la perfección y desde hace dos años trabaja con una psicóloga. Es amigo de varios tenistas españoles, y también del australiano Alex De Miñaur (hijo de una española y un uruguayo), ya que coincide en los entrenamientos en Alicante. El gigante de representación IMG ya lo tiene entre sus filas y marcas como Nike y Babolat, que patrocinan a Nadal, lo acompañan. Alcaraz construyó su propio camino, pero también, como apuntó el diario El País, es un "hijo de la pirámide federativa". ¿Qué significa? Que recibió ayuda de la Real Federación Española de Tenis con becas y se benefició extraordinariamente por la competencia local. La RFET, con el anhelo de impulsar la base y la aparición de talentos jóvenes, multiplicó la cifra de torneos de categoría ITF, challengers y juniors, acción profunda de la que, por ejemplo, carece en la Argentina.

Alcaraz tiene un estilo dinámico y ofensivo y le gusta cerrar los puntos en la red. Pablo Carreño Busta, actual 16º, no olvida el día en que lo conoció. "Fue en 2017. Coincidimos en el O2 de Londres en el Masters, en 2017. Peloteó conmigo en un escenario como ese y no fallaba una bola. Tenía 14 años y ya se veía que era un poco diferente", recordó el asturiano, en Atptour.com. "Carlos tiene una velocidad de pelota muy alta. Prácticamente parece que no hace nada y la pelota le sale mucho. Tiene un nivel de esfuerzo alto, trabaja muy bien, se sacrifica, aprende muy rápido", acotó Ferrero. "Me gusta jugar de forma muy agresiva, con muchos tiros ganadores. Mi estilo es más o menos como el de Roger Federer, yendo a la red, con dejadas", comentó, sin ruborizarse, cuando le pidieron que se describiera tras su fulgurante tarea en el polvo de ladrillo del ATP de Río 2020.

Alcaraz afirma que compite para él, para cumplir sus anhelos, y no para consumar las expectativas de los demás. Trata de no enmarañarse con lo que se escribe en las redes sociales sobre su figura y su futuro. Pero entiende que hay situaciones que son inevitables.

"A veces ocurre que el entorno de las jóvenes promesas, en su afán por ayudarlos y protegerlos, intenta crear una burbuja que a mí se me antoja innecesaria, a no ser que esté fundada en conjeturas equivocadas. Todos los que desean destacarse deberán soportar una presión que los acompañará durante su carrera. Y Carlos no será menos. Forzosamente, tendrá que convivir con ella y con la inevitable comparación con Nadal", manifestó Toni Nadal. Alcaraz parece blindado para asumir el desafío y honrar el futuro legado de Rafa.