Atlantis reaparece en la función del "Día del Niño"

·2  min de lectura

Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, abril 17 (EL UNIVERSAL).- Volver después de mucho tiempo al lugar donde ha construido una carrera ligada al triunfo, fue para el legendario Atlantis, una sensación parecida a su primera vez en un cuadrilátero profesional.

Una lesión lo mantuvo fuera de combate por varios meses, y la pandemia terminó por recluirlo en su hogar, a la espera de un ansiado regreso que se dio tras más de quince meses.

Anunciar su reaparición en la Arena México, su casa luchística, fue el mejor pretexto. "Son cosas muy especiales, se me puso la piel chinita cuando me paré al centro del ring. Es un escenario mágico y me provocó nervios. Es un ring donde han luchado las máximas estrellas, así que voy con mucho gusto, actitud y siendo positivo para la función del próximo 24 de abril, en la que celebraremos a los niños y los 65 años de la Arena México".

Un festejo al que el "Ídolo de los Niños" tenía prohibido faltar. Sus 37 años poblados de triunfos y teñidos de fama lo merecen. "Me siento más nervioso que el día que debuté", acepta. "Pero soy un Atlantis recargado, con la responsabilidad de mandar hasta las nubes a Atlantis Jr. Ha crecido bastante, ha aprendido y es un muchacho inteligente, disciplinado, que trae en la sangre la lucha libre, le encanta el gimnasio igual que a su papá". Compartir esquina con él habría sido especial, pero en el fondo, Atlantis prefiere que no sea así. "Quiero que vuele solo, que sea independiente para brillar más, claro que me encantaría volver a hacer equipo con él, pero antes lo cuidaba, ahora es él quien debe cuidarme".

La cita para reiniciar su propia lucha, le da tiempo para recordar sus inicios, y por qué no, para presumirlos. "Yo aprendí las cuatro clases de lucha sin la mentalidad de ser luchador profesional, hasta que un compañero me invitó a una función en Zapopan y faltó un luchador, me subí con tenis y un ‘short’ que me prestaron y me enamoré de la lucha libre".

La entonces EMLL (hoy CMLL) lo acogió. "Venía a lo grande, les di mi nombre de batalla y debuté en la Pista Revolución. Recuerdo que momentos antes el ‘Güero’ Rangel (réferi) me preguntó si iba con máscara o sin ella, porque la traía en la mano. Me preguntó a qué le tenía miedo y le dije que al público, pensaba en luchar dos años y retirarme, pero ya llevo 37".

Ícono de la llamada "Seria y Estable", no tuvo que irse de ella para convertirse en leyenda. "Donde te tratan bien, estás bien. Se lo he inculcado a mi hijo, que sea fiel a su empresa".