El Atlético de Madrid no quiso ganar

Miguel A. Sánchez
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Atlético de Madrid, dícese de un equipo con capacidad para hacer cosas grandes, pero que nunca termina de creérselo y, a consecuencia de ello, realiza planteamientos conservadores que le llevan a la derrota, sobre todo si es un partido de Champions League. Esto ha ocurrido hoy. Simeone se ha sentido inferior al Chelsea y ha priorizado un partido con la portería a cero en una eliminatoria a 180 minutos. Le ha salido el tiro por la culata, pues Giroud ha marcado el solitario gol de los blues. Los colchoneros decepcionaron.

Oblak; Savic, Felipe, Mario Hermoso; Llorente, Koke, Saúl, Lemar; João Félix, Correa; Luis Suárez. Este fue el once del Atlético de Madrid en Bucarest. Cualquiera que haya visto mínimamente a los colchoneros esta temporada esperaba un dominio apabullante de los rojiblancos. Una línea de centrocampistas plagada de jugones, con dos mediapuntas entre líneas para generar espacios y trazar el camino del balón hacia el pichichi Luis Suárez. Para nada ha sido así. Todos han tenido una única labor, defender. Jugaron como un equipo pequeño contra un grande, algo así como el Cádiz contra el Barcelona el pasado fin de semana.

Inexplicable. Jugador por jugador, el Atlético de Madrid es mucho mejor que el Chelsea; al menos hoy. Permítanme esta pequeña comparativa:

Oblak vs Mendy. La diferencia es obvia. El mejor portero del mundo contra uno que ni tan siquiera tiene asegurado el puesto en el once. Oblak recibió 4 tiros a puerta. Mendy ninguno y, pese a ello, demostró sus inseguridades.

Savic vs Azpilicueta. Está bien, aquí puede ganar Azpilicueta. El capitán del Chelsea es todo coraje y cumple tanto en defensa como en incorporaciones ofensivas. Savic, aunque cumple, necesita a Giménez a su lado.

Felipe vs Christensen. El Felipe de la temporada pasada superaría ampliamente a Christensen. Este año está peor, pero sigue siendo mejor jugador. Si el Atleti hubiera acechado al central y le hubiera probado en velocidad, hubiera generado ocasiones de peligro.

Mario Hermoso vs Rudiger. La simple duda ofende. Rudiger es un central lento y torpe. Mario Hermoso incluso puede jugar como lateral; perfecto para frenar a las bandas blues.

Hudson-Odoi vs Marcos Llorente. El jugador del Atlético de Madrid es uno de los más determinantes de la temporada. Ataca como un mediapunta y defiende como un pivote. Hudson-Odoi es un lateral que no sabe defender e inseguro en salida de balón. Apenas le pusieron a prueba.

Jorginho vs. Koke. Contienda iguala. El timón de cada equipo. Jorginho tiene un juego más pausado. Si el Atlético de Madrid hubiera impreso intensidad, la partida la habría ganado el de Vallecas.

Kovacic vs Saúl. Otro empate. Kovacic es un todoterreno, pero que derrapa en las curvas y no destaca con el balón. Saúl es todo sacrificio, aunque supera al croata en el disparo. No llegó al área blue.

El Atlético de Madrid terminó el partido sin disparar a puerta | DANIEL MIHAILESCU/Getty Images
El Atlético de Madrid terminó el partido sin disparar a puerta | DANIEL MIHAILESCU/Getty Images

Thomas Lemar vs Marcos Alonso. Para empezar es inexplicable que Lemar vuelva a la banda en lugar de Saúl. Partiendo de ahí, el francés, en juego de posesión, es la revelación de la temporada. El Atleti no quiso complacerle.

Correa vs Werner. Juego entre líneas contra velocidad y gol. Aquí gana el alemán.

João Félix vs Mount. El inglés brilló porque los suyos le buscaron y pudo acelerar el juego. El luso pasó desapercibido porque el Atleti solo supo dar pelotazos.

Luis Suárez vs Giroud. La propia comparación es una ofensa. Un Bota de Oro contra el delantero que ganó el Mundial sin marcar. ¿Adivinan quién hizo gol?

Giroud marcó un golazo | DANIEL MIHAILESCU/Getty Images
Giroud marcó un golazo | DANIEL MIHAILESCU/Getty Images

Una vez analizados, jugador por jugador, los onces de los dos equipos, el lector entenderá la definición de Atlético de Madrid como equipo con mentalidad perdedora. Los colchoneros pudieron dominar, hacerse con el balón y pasar por encima de sus rivales. Si no lo hicieron no fue por mérito de los de Tuchel, sino por demérito propio. El partido lo perdió