Muere Isela Vega, la valiente actriz mexicana que desafió la censura, el machismo y nunca le tuvo miedo a la vejez

Miguel Cane
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MEXICO CITY, MEXICO - DECEMBER 17:  Actress Isela Vega during the making of the movie Los Inadaptados at the Colonia Las Aguilas on December 17, 2009 in Mexico City, Mexico. (Photo by Francisco Hernandez/Jam Media/LatinContent via Getty Images)
Isela Vega. (Francisco Hernandez/Getty Images)

La mayor parte de las notas que acompañan la recién ocurrida muerte de Isela Vega (Hermosillo, Sonora, 1939) hacen hincapié en dos temas: su vida amorosa -que en realidad tampoco fue tan turbulenta como muchos creerían - o el escándalo que causó en los 70 al ser protagonista de cintas de fuerte contenido sexual y violento. Ambos aspectos son ciertos y conocidos, pero en Isela Vega hay mucho más que solo eso, ya que tener una trayectoria tan amplia y tan reconocida es testimonio de una mujer valiente que fue capaz de reinventarse las veces que fue necesario.

Jovial, franca, lo mismo glamorosa que sencilla, Isela no escondía nada. Ni su edad, ni su origen, ni sus amores. Ella no tenía secretos para el mundo, porque decía que automáticamente te hace vulnerable. En cambio, si no tenías nada qué ocultar, el mundo sabía quién eras y a qué le tiraba contigo. Esta filosofía fue uno de los factores que la llevó a trascender todas las etapas de una carrera de actriz en México, manteniéndose activa hasta el año pasado, cuando apareció en 'La Casa de las Flores' y la taquillera película 'Cindy la regia'.

"Si me hubiera conformado o me hubiera quedado en Hollywood", dijo a raíz de obtener el Ariel de Oro a su trayectoria por parte de la Academia Mexicana de las Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) en 2017, "seguramente no hubiera durado tanto mi carrera. Me habrían dejado de ofrecer papeles a los 40 y me habría dado mucha frustración, pero no me conformé nunca. Cuando ya no fui joven, me dije, 'la cara no me la toco', porque seguro va a haber papeles para mujeres de mi edad, abuelitas o madres, o lo que sea. Y va a hacer falta que haya actrices que representen esa edad. No iba a detener la gravedad, se me iban a colgar las chichis (senos) y los pellejos, pero alguien iba a tener que hacer los papeles de vieja. Y dije, yo quiero ser esa vieja."

Actress Isela Vega receives the Golden Ariel for lifetime achievement, during the 59th Ariel Awards at the Palace of Fine Arts in Mexico City, Tuesday, July 11, 2017. The Ariel Awards recognize excellence in motion picture making, such as acting, directing and screen writing in Mexican cinema.(AP Photo/Rebecca Blackwell)
Isela Vega recibe el Ariel de Oro a su trayectoria en 2017. (AP Photo/Rebecca Blackwell)

Esta no fue la única decisión valiente que tomó Vega. De hecho, la primera fue a los 25 años, cuando se embarazó de Alberto Vázquez, entonces de 24, que era cantante de rock, mientras que ella era modelo y apenas había hecho un par de películas. La pareja no estaba casada cuando nació su hijo, Arturo, y fue ella quien se encargó de la crianza y educación de él, ya que su relación terminó pronto y Vázquez siempre tuvo un trato irregular con su hijo, aunque lo reconoció. Más estable fue su relación con el actor Jorge Luke, que inició en 1971 y terminó unos cinco años después (aunque fueron amigos muy cercanos hasta la muerte de él), naciendo de ella su hija Shaula Obscura (este era el verdadero apellido de Luke) que también es actriz.

De hecho, su amor por Luke surge de otra decisión polémica: actuar en la obra de teatro 'Zaratustra', de Alejandro Jodorowski, que fue donde se conocieron, y en la que compartían cartel con Héctor Bonilla y Susana Kamini. La obra fue un gran éxito en su época, aunque muy controversial, ya que los actores aparecían completamente desnudos y escenificaban encuentros sexuales simulados, la primera vez que esto ocurría en escenarios mexicanos; encararon a la censura y tuvieron una larga temporada, pero no sería la única vez que Isela desafiara la censura.

Isela Vega en 1971.
Isela Vega en 1971/Foto cortesía del Archivo de la AMACC

En 1970, cuando ya era una actriz conocida por su sensualidad y carisma en pantalla, de la mano del director Francisco del Villar -con quien ya había trabajado en 'Las pirañas aman en cuaresma', al lado de Ofelia Medina - filmó en escenarios de Valle de Bravo la cinta 'La primavera de los escorpiones', escrita por el aclamado dramaturgo Hugo Argüelles. En la trama, Vega es una sofisticada y moderna fotógrafa de modas y madre soltera de un hijo pequeño (retrato no muy lejano de su realidad en ese momento), que conoce a una pareja de homosexuales declarados (Enrique Álvarez Félix y el brasileño Milton Rodrigues), y hace amistad con ellos, sin saber que esto va a desencadenar una tragedia.

Cuando se estrenó, al año siguiente -mientras Isela se desnudaba por completo en teatro -, la Liga de la decencia pidió al entonces presidente de México Luis Echeverría Álvarez que la prohibiera; los actores y el director dieron la cara al respecto y defendieron la película (que fue la primera cinta mexicana en tocar abiertamente el tema de la homosexualidad sin presentar a los personajes como estereotipos, si bien se mostraban en una luz negativa, ya que en ese entonces la orientación era considerada una enfermedad mental). Sin embargo, después de tres semanas, la película salió de cartelera, no se volvió a exhibir en los cines, y hasta ahora no se ha transmitido en la televisión mexicana y nunca fue comercializada en formato de video doméstico, lo que es una lástima, ya que pertenece a una época interesante y muy infravalorada del cine mexicano.

Isela Vega en 'Quiero la cabeza de Alfredo García'/Foto cortesía del Archivo de la AMACC.
Isela Vega en 'Quiero la cabeza de Alfredo García'/Foto cortesía del Archivo de la AMACC.

En Hollywood hizo su debut con el célebre Sam Peckinpah en la hiperviolenta 'Bring me the head of Alfredo García', un filme que se volvió de culto (y en la que canta una canción compuesta por ella misma); posteriormente participó en 'El llanto de la tortuga' - última parte de la trilogía de los animales de Francisco del Villar- con Jorge Rivero y Hugo Stiglitz, filme que es una cruenta crítica a los excesos de la clase privilegiada.

También protagonizó una cinta particularmente interesante: 'Las apariencias engañan', de Jaime Humberto Hermosillo (1978), comedia romántica en la que actúa al lado de Gonzalo Vega e interpreta a la primera mujer trans en la historia del cine mexicano. Este filme, junto con 'La viuda negra', de Arturo Ripstein (1977), por el que obtuvo su primer premio Ariel, fue censurado por el sexenio de José López Portillo, y ambas películas no se exhibieron hasta 1983, y también brillan por su ausencia en los catálogos de video doméstico, pese a ser ambas ampliamente reconocidas como cintas audaces, intelectualmente desafiantes y entretenidas.

En 1974, al mismo tiempo que rodaba en Los Ángeles con Peckinpah, Isela fue la primera mujer latina que apareció en las páginas de la famosa revista Playboy, al desnudo. Esto provocó que la prensa mexicana la denostara como "Chichela Vega", bajeza que nunca le importó, ya que siempre se aprovechó del machismo prevalente en la industria para usarlo en su propio beneficio: de este modo, iba a donde otras actrices nunca se atrevieron — rompió toda clase de estereotipos, como en las películas antes mencionadas, que tocaban temas entonces considerados 'tabú' para el público de la época.

Isela Vega en 1969 durante el rodje de 'Las pirañas aman en cuaresma'
Isela Vega en 1969 durante el rodje de 'Las pirañas aman en cuaresma'/Foto cortesía del Archivo de la AMACC

La carrera de Isela fue larga, gracias a su astucia y tener la audacia de representar varios papeles, incluyendo los de guionista, productora y directora —'Los amantes del señor de la noche', de 1986- y el no conformarse, sino reinventarse; en años recientes se volvió popular en telenovelas y en cintas como 'El Jeremías' (una tierna comedia familiar) o 'Las horas contigo' (por la que obtuvo otro Ariel), en la que encarna a una abuela entrañable, que se prepara, precisamente, para el momento de su muerte, dando así una lección de vida a su nieta (la espléndida Cassandra Ciangherotti).

Con su partida, Isela Vega deja una huella muy honda, demostrando que era, en su generación, quizás la actriz más valiente que nunca le tuvo miedo a nada.

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