El asado de Gustavo Alfaro para 90 personas y la teoría de por qué es respetado en Ecuador, tras ser cuestionado en Boca

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Gustavo Alfaro es feliz como DT de Ecuador y como... asador: está en un momento óptimo
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-Esperá que primero te saco los choris…

-Le tocó otro tipo de partido para dirigir hoy…

-Este es un lindo partido para dirigir. Y con los asistentes, que se comen la cancha…

Gustavo Alfaro es un entrenador pleno, feliz. Tiene una táctica especial, también, para los asados, que comparte con el plantel de Ecuador, con allegados, con curiosos. “La pasamos bien, nunca me había tocado para tanta cantidad... En total cocinamos para unas 90 personas. Me gusta mucho cocinar y… asar”, cuenta el hombre de 58 años que encontró en otra tierra el respeto, el cariño, que tal vez no cosecha en nuestro medio. Los nubarrones en Boca, en realidad, fueron una consecuencia del laboratorio, del arte defensivo, tan maltratado en nuestro medio.

La intimidad de Ecuador... y el asado de Alfaro

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Ahora vive con una sonrisa. En la Ribera, vivía defendiéndose. Ecuador está tercero en la clasificación rumbo a Qatar 2022, apenas dos puntos debajo de la Argentina. Le provocó un nudo en la garganta a Brasil, en Porto Alegre y, más allá de la derrota por 2 a 0, Lechuga despierta simpatías. Una tras otra. “Los jugadores de Brasil me dijeron de lo buen equipo que es Ecuador, y ellos no son candidatos, son los mejores. Me queda un gusto amargo”, sostenía.

Gustavo Alfaro saluda a Michael Estrada cuando es sustituido durante un amistoso entre Ecuador y Bolivia, el 29 de marzo pasado
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Gustavo Alfaro saluda a Michael Estrada cuando es sustituido durante un amistoso entre Ecuador y Bolivia, el 29 de marzo pasado ( Franklin Jacome / Getty Images/)

La cita de este martes, desde las 18 de nuestro país, en la altura, contra el golpeado Perú que conduce Ricardo Gareca. Se parece a otro pequeño escalón rumbo a la gloria: volver a un Mundial, como en 2014. Tal vez, no es un gigante Ecuador como Brasil, la Argentina, Uruguay y, desde abajo, se inclina por una táctica conservadora que es aceptaba. Sin embargo, atención: en Quito, el equipo es un volcán (el 6-1 contra Colombia ocurrió en noviembre pasado… “teníamos que demostrar que Ecuador estaba de pie”, afirmó) y, fuera de casa, se inclina por la precaución.

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Las dos caras. Además, le enseñó profesionalismo a un grupo de jóvenes díscolos, armó una estructura confiable en las inferiores y se siente uno más. Sin egos, ni carteles. Sin una cámara las 24 horas del día en sus narices como en los últimos complejos días xeneizes.

La goleada sobre Colombia

“Nos faltó tener una combinación (ofensiva). Nosotros trabajamos para cerrarle todos los circuitos colectivos que tenía Brasil para no poder entrar, y de pronto nos pasaba que a veces no podíamos darle precisión a la salida con pelota. La idea nuestra fue tratar de tenerlo a Brasil lo más lejos posible de nuestra zona”. Esta cita, luego de la caída contra el gigante, podría haber sido la respuesta a tantos interrogantes luego de algún desliz en la Bombonera. Allí, le abren los ojos. Aquí, los cerraban.

Tal vez, quedó atrapado en una frase: “Nunca voy a olvidar la noche del superclásico que ganamos”. Se refirió más de una vez al 1-0 conseguido en la Bombonera, que no bastó: River eliminó a Boca otra vez y jugó la final de la Libertadores 2019. El consejo de fútbol liderado por Juan Román Riquelme cambió de avenida –no fue un cambio demasiado brusco-, al quedarse con Miguel Angel Russo. Semanas después, Boca se consagró con 29 de los 48 puntos que sumó Alfaro.

“Como me lo dijo Bianchi y mucha otra gente, Boca te marca. Me voy muy tranquilo. Fue un año muy duro y difícil, de un comienzo complejo y un final complejo. La disputa política se metió en el medio y repercutió, pegó un cimbronazo en el sentimiento del equipo”, decía, en diciembre de ese año. Atrás habían quedado las polémicas, no solo las tácticas.

Cuando arribó, aseguró que Carlos Tevez iba a ser el líder de la reconstrucción. Y, sin embargo… “La confianza (con Alfaro) se rompió enseguida. Jugamos dos partidos, yo no estaba bien, y al tercer o cuarto partido, me saca. Entonces ahí yo pienso: no era tan la bandera como decía”, explicó Apache, tantas veces salpicado en controversias.

En tiempos xeneizes, durante un partido frente a Vélez, como parte de la Superliga Argentina 2019/20, en el estadio José Amalfitani
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En tiempos xeneizes, durante un partido frente a Vélez, como parte de la Superliga Argentina 2019/20, en el estadio José Amalfitani ( Amilcar Orfali / Getty Images/)

El tiempo pasó. Alfaro lee filosofía, estudia, aprende. No cambia demasiado: es un enamorado del arte de la planificación. Solía ser una suerte de analista en partidos internacionales en Colombia, hasta que recibió un llamado. En teoría, el mismo que declinó Guillermo Barros Schelotto, el anterior DT xeneize. Asumió en agosto pasado en Ecuador y creó una pequeña gran revolución.

No tiene figuras Ecuador. Tal vez, la excepción es Enner Valencia, el delantero de 31 años que ahora juega en Fenerbahce, de Turquía. Y foguea a jóvenes del medio local. La base de su pensamiento es esta: “Sabemos que Ecuador tiene capacidades individuales, técnicas y físicas para hacerles las cosas difíciles a cualquier rival. Y aspiro a que Ecuador no se sienta menos que nadie. Que sepa que con lo que tiene le alcanza para imponerse a cualquier rival en cualquier circunstancia”.

Lechuga, en otra simpática imagen al lado de la parrilla, como en las antiguas concentraciones futboleras
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Lechuga, en otra simpática imagen al lado de la parrilla, como en las antiguas concentraciones futboleras (YouTube/)

Y va más allá: “Nos hemos transformado en un rival a vencer y sabemos que eso hace que los rivales nos tomen más cuenta y debemos estar más concentrados y ser más aplicados con nuestro juego. Yo les dije a los jugadores que, con lo que hicimos hasta acá, no nos alcanza. Si no damos un salto de calidad en todo aspecto, nos va a costar seguir adelante en las Eliminatorias”.

Y en el mientras tanto, es técnico, consejero, docente y hasta tira unas tiras de asado sobre las brasas. Consiguió cinco (y medio) títulos domésticos, en primera y en ascenso. Un logro internacional, la Sudamericana 2007 con Arsenal. Pero querido y respetado, casi nunca como ahora, en Ecuador.