Arturo Vidal es tan torpe que se ataca a sí mismo

Dani Senabre
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LISBON, PORTUGAL - AUGUST 13: In this handout image provided by UEFA, Arturo Vidal of Barcelona speaks to the media during a press conference ahead of their UEFA Champions League quarter-final match against Bayern Munich at Estadio do Sport Lisboa e Benfica on August 13, 2020 in Lisbon, Portugal. (Photo by UEFA - Handout/UEFA via Getty Images)
Foto: UEFA - Handout/UEFA via Getty Images.

Don Arturo Erasmo Vidal Pardo nunca ha destacado por su habilidad. ¿Garra? Por supuesto. ¿Orgullo? Todo. ¿Energía? Ilimitada. Pero su suavidad, su capacidad para estar despierto y su precisión en el análisis nunca han liderado ninguna lista.

Por eso no puede sorprender a nadie lo que sucedió ayer y tiene al barcelonismo en pie de guerra (y eso que hay tantos frentes abiertos que uno no sabe ya a qué batalla acudir). En un podcast, Don Arturo, tuvo la torpeza de vociferar a los cuatro vientos que igual el problema del Barça es que su ADN ya no sirve, que tanto tocar el balón y tanta técnica se están quedando anticuados y que el fútbol de hoy en día es todo fuerza y velocidad.

Hay tantas respuestas posibles a esa desafortunada aseveración que podríamos escribir veinte artículos como éste hasta que nos sangraran los dedos y de nuestro teclado emanara el mismo humo que sale ahora mismo de las cabezas de los aficionados culés. Para empezar, vamos con lo más obvio. Esa acusación es falsa. Lo sabemos entre otras cosas porque si el Barça aún estuviera enrocado en una defensa férrea de su ADN, el bueno de Arturo no hubiera puesto jamás un pie en esta ciudad. El propio fichaje de Vidal desmiente la frase de Vidal. Pero hay mucho más. Sigamos.

Otra reflexión inherente a las absurdas palabras del chileno es que contrastan con las que él mismo sacó precipitadamente por su boca en la previa del último partido de su equipo. Arturito se pavoneó de que el Barça era el mejor equipo del mundo y el Bayern tenía que estar poco menos que temblando de enfrentarse a ellos.

¿En qué quedamos, Arturito? ¿Sóis el mejor equipo del mundo y una referencia interplanetaria que debe aterrorizar a los rivales o un vestigio de tiempos pasados que se ha quedado atrás en su filosofía futbolística? ¿Cuál de las dos es cierta?

Lo que no puede ser es que antes del partido del Bayern seáis los Globetrotters y ahora nos digas que es que en realidad tocáis demasiado el balón y tenéis que cambiar vuestro ADN. No. O una cosa o la otra, listo.

Por si eso fuera poco, Vidal no se da cuenta que el Bayern no solo les atropelló en lo físico sino que tocó el balón mejor que ellos. Les ganó con un tal Thiago dirigiendo las operaciones en la medular, un chico que quizás sabe algo de ADN Barça. Un ADN que por cierto le ha ayudado a levantar una Champions. Sí, ese trofeo para el que supuestamente tú viniste aquí. De él sí aceptaríamos lecciones de ADN. Pero Thiago las da en el campo. A ti, entre otros.

Y vamos a dónde quería ir. El punto más importante de todos. La torpeza de Arturo Vidal es tal que no se da cuenta que con esa frase se está señalando a sí mismo. Se le fichó precisamente para complementar el ADN azulgrana con físico y potencia. El resultado ha sido nefasto. Con un Arturo Vidal no nos pasaría lo que nos acaba de pasar en Roma, decían. Llegaron Liverpool y Lisboa. Con él. Si tienes la inteligencia táctica y el juego posicional de una roca metamórfica y en lo físico los rivales también te han acabado adelantando por todas partes… ¿se puede saber qué has aportado, Arturo?

Menos reírte del club y más analizarte a ti mismo. Vidal sí tiene razón - toda la del mundo- en quejarse de que una entidad como esta se permita el lujo de tener solo una docena de profesionales y completar las convocatorias con futbolistas del filial o del juvenil. Pero eso da igual. La estupidez de su otra aseveración hace tanto ruido que no podemos escuchar el resto de cosas que dice.

De la carrera de Arturo Vidal se recordará su energía y su garra pero también sus emoticonos, sus vídeos en estado de embriaguez y su capacidad para estampar Ferraris y ser expulsado de Casinos. Sabes que has tocado fondo como club cuando permites que un futbolista así te dé lecciones de ADN.

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