¿Qué ha sido de Artur Mas, el expresident del principio de la ruptura?

M. J. Arias
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Señalado en muchas ocasiones como el expresident que abrió el camino al independentismo y de la ruptura con el Gobierno central por su consulta del 9N, él niega ser tal cosa. Artur Mas, el que fuera president de la Generalitat, ha reapareció de nuevo este fin de semana para participar en la recta final de la campaña electoral catalana. Lo ha hecho sin mencionar a Carles Puigdemont y los suyos y evitando en cierta medida la confrontación. Ha sido una reaparición, aunque en realidad y pese a todo, nunca se fue del todo.

Artur Mas reaparece en campaña. (Foto: AP Photo/Manu Fernandez)
Artur Mas reaparece en campaña. (Foto: AP Photo/Manu Fernandez)

En una entrevista concedida a La Vanguardia en diciembre del pasado año, aseguraba que se sentía “máximo responsable” hasta 2016, “corresponsable” hasta el 1 de octubre del 2017 y “nada responsable” desde entonces. “Habría hecho las cosas de otra manera”, dijo en aquella conversación con el diario catalán con motivo del décimo aniversario de su llegada a la Generalitat como President y en referencia a Puigdemont.

Mas se presentó como candidato en las elecciones catalanas en cinco ocasiones y ganó cinco veces, aunque solo ejerció dos mandatos porque los acuerdos postelectorales de dos tripartitos se lo impidieron. En 2016, cuando la CUP le negó el apoyo, optó por echarse a un lado y convocar elecciones.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, Mas cuenta con una extensa carrera en la política catalana. Además del segundo presidente de Cataluña más longevo en el cargo –solo por detrás de Jordi Pujol–, fue concejal del Ayuntamiento de Barcelona entre 1987 y 1995. Después fue elegido diputado del Parlament durante seis legislaturas (1995-2016) y Pujol recurrió a él durante sus mandatos autonómicos como consejero.

Además, fue presidente de Convergencia Democrática de Cataluña entre 2012 y 2016 y tras su disolución pasó inmediatamente después a ocupar ese mismo cargo en PDeCAT. En él permaneció hasta su dimisión en enero de 2018.

Su política económica, sus movimientos hacia la consulta de autodeterminación y sus problemas judiciales han quedado como parte de su legado político. En marzo de 2017 fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por un delito de desobediencia. El juez le impuso una pena de tres años de inhabilitación para empleo y cargo público y una multa de 36.500 euros por la consulta del 9 de noviembre considerada ilegal. En diciembre de ese mismo año, el Juez Pablo Llarena del Tribunal Supremo de España acordó la investigación por rebelión a Artur Mas como uno de los organizadores del referéndum del 1 de octubre de 2017. En marzo de 2018, era dejaba de estar imputado.

Desde su inhabilitación ha mantenido un perfil bajo en política, aunque nunca se ha ido del todo y ha concedido alguna que otra entrevista. En especial en diciembre del pasado año como la mencionada a La Vanguardia u otra similar concedida a Público. Durante este año de pandemia el independentismo no ha olvidado su agenda política, pero el coronavirus ha copado la actualidad y ha hecho que el foco de la atención mediática se centre casi en un único tema.

De hecho, una de las noticias más recientes sobre Artur Mas no tiene que ver con su discurso o actividad pública, sino con su supuesto viaje en pleno confinamiento a su segunda residencia, como publicó El Confidencial en abril recogiendo los testimonios de algunos vecinos que dijeron haberle visto.

Cuando en febrero de 2020 acabó su periodo de inhabilitación y le preguntaron si volvería a la política, Mas, en declaraciones recogidas por La Sexta, respondió que “si la pregunta es si quiero, si lo deseo, si luchare por eso, etcétera, la respuesta sigue siendo que no. Yo no quiero, lo he dicho muchas veces: no es mi deseo, no es mi prioridad. Otra cosa es que en la vida... quieres una cosa y acabas haciendo otra”.

Unos meses después, en septiembre, repetía que no tenía intención alguna de “volver a la primera línea política” al abrigo de Junts Per Catalunya y que “después de 30 años de estar trabajando en proyectos que siempre buscaban la suma y la integración, no puedo ahora acabar mi trayectoria política en un proyecto que puede llevar a la separación. Me quedo en el PdeCat porque es donde ya estaba, y simplemente no me marcho”. A lo que añadía que no iría en ninguna lista.

Su aparición este fin de semana en campaña ha sido como apoyo, no como refuerzo ni candidato. Desde su perfil de Instagram, en el que ocasionalmente comparte alguna foto de su vida familiar, se dedica sobre todo a hacer referencia a los actos a los que acude o a rememorar fechas importantes de su carrera política.

Hace unos meses, publicaba lo siguiente sobre una visita a Perpiñán: “Hoy hemos estado en Perpiñán para denunciar la anomalía democrática que representa que los tres últimos presidentes elegidos democráticamente en las urnas y en el Parlamento hayamos sido represaliados y inhabilitados o destituidos por el Estado español por unas ideas que siempre hemos defendido de manera pacífica. Es inmoral que Cataluña tenga tres presidentes perseguidos, presos “.

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