Arreglo casero: el partido del fútbol uruguayo que se jugó con la línea central torcida, decisivo para ir a la Copa Libertadores

Nelson Fernández
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Con algunos problemas en el fútbol uruguayo: la línea que divide la mitad de la cancha no está muy recta que digamos... Sucedió en Peñarol vs. Progreso
Con algunos problemas en el fútbol uruguayo: la línea que divide la mitad de la cancha no está muy recta que digamos... Sucedió en Peñarol vs. Progreso

MONTEVIDEO.- Una línea recta se define como aquella que se extiende en una misma dirección, que tiene una sola dimensión y contiene un número infinito de puntos. También se puede expresar como una sucesión continua de puntos extendidos en una sola dirección. Parece sencillo definirlo, pero no tanto hacerlo. Eso fue lo que pasó este jueves en un partido del fútbol uruguayo, no solo profesional, sino con uno de los clubes grandes del país y de América: Peñarol.

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No podía comenzar el partido porque no se veía la línea que marca la mitad de la cancha, en la que está el punto central donde arranca el match. El árbitro pidió que lo solucionaran y un miembro de la comisión directiva del club local ingresó con un balde de pintura blanca y una brocha. Finita, además. Y más o menos, como pudo, fue trazando la línea que no fue tan recta, pero que de alguna forma separó la cancha en dos mitades (casi) iguales.

El encuentro era importante porque definía el pasaje a la Copa Libertadores, justo para Peñarol que fue el primero en ganarla y que guarda 5 trofeos continentales en su vitrina.

El partido se jugaba en el Estadio Paladino, del club Progreso que presidió años atrás el extinto líder político Tabaré Vázquez, presidente del Uruguay en dos períodos (2005-2010 y 2015-2020). Vázquez fue presidente de Progreso entre 1979 y 1989. Cuando falleció Tabaré, el año pasado, se habló de cambiar la denominación del estadio para ponerle su nombre y apellido como homenaje.

La transmisión de televisión comenzó a ser comentada por lo pintoresco del caso, porque todo eso llevó un tiempo y había incertidumbre sobre si se jugaba o no el partido, dependiendo de cómo quedara pintada la línea. De pronto, uno de los árbitros levantó el pulgar a un periodista de los que cubre la acción al costado del campo, y ese cronista dijo en medio de la emisión: “Se juega, se juega”.

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El comentaristaJuan Carlos Scelza sacó sus conclusiones: “Y... a ver; si me haces pintar todo esto, estar agachado todo este rato, ser el centro de atención del Uruguay entero en esta imagen… Más allá de que esta imagen va a salir mmmm ya te aclaro … si le decis `no quedó lindo, vamo´ a jugar mañana` y bueno, quedas vestido de blanco”.

El partido, al fin, comenzó. Peñarol lo ganó 2 a 0 y cada vez que la pelota atravesaba la mitad del campo de juego, la curiosidad era ver esa línea casi recta, o no tanto, que quedó para el recuerdo.