De Arrascaeta, un uruguayo que es sinónimo de títulos en Brasil

Agencia EFE

Río de Janeiro, 24 nov (EFE).- La histórica temporada del Flamengo, con el doblete de Liga y Copa Libertadores, no se puede entender sin la presencia del mediapunta uruguayo Giorgian de Arrascaeta, que se volvió sinónimo de títulos en Brasil.

El creativo de 25 años, internacional con su selección, es uno de los líderes indiscutibles de una plantilla flamenguista que va camino de marcar una época en el fútbol brasileño.

Es el centrocampista todoterreno. Todo lo hace bien. Tiene último pase, da consistencia, desborda, marca goles y posee un disparo de media distancia demoledor.

Suyo es uno de los goles del año a nivel mundial, el que marcó en agosto pasado de espectacular chilena desde la frontal del área, en la decimosexta jornada de Campeonato Brasileño contra el Ceará.

Tras ese partido, el conjunto de Río de Janeiro asumió el liderato y emprendió el camino hacia la gloria con un doblete que ha culminado este domingo con la consecución del Campeonato Brasileño, un día después de ganar a River Plate la final de la Libertadores.

De Arrascaeta llegó al Flamengo a principios de este año con la presión de ser el fichaje más caro de la historia del fútbol brasileño.

La directiva del equipo apostó fuerte por él y pagó al Cruzeiro cerca de 64 millones de reales (hoy 15,6 millones de dólares). Su contratación superó así la del argentino Carlos Tevez al Corinthians para la temporada de 2005 (unos 60 millones de reales o 14,6 millones de dólares).

En una de sus primeras manifestaciones como jugador 'rubro-negro' dejó un mensaje claro: "El desafío es ganarlo todo". Y por poco lo consigue, solo faltó la Copa do Brasil, que él ganó dos veces con el Cruzeiro, para completar un triplete apoteósico.

Antes de llegar a Flamengo ya había dejado su nombre bien alto en el equipo de Belo Horizonte, al que arribó en 2015 procedente del Defensor Sporting de Montevideo, donde se formó.

En los cuatros años que vistió la camiseta del Cruzeiro dejó su sello, ganó notoriedad internacional y levantó dos Copas de Brasil (2017 y 2018).

Sin él, esta temporada, el conjunto celeste merodea los puestos de descenso y corre riesgo de descender a la Segunda División.

Aunque en el Flamengo no fue llegar y besar el santo. El inicio de campaña no fue fácil y, de hecho, se sentó varias veces en el banquillo, entonces comandado por Abel Braga.

Fue a partir de la llegada de Jorge Jesus a mediados de año que De Arrascaeta se convirtió en un jugador inamovible en las alineaciones del Flamengo.

La confianza del entrenador portugués hizo que recuperara su mejor versión e incluso la mejorara.

Empezó a ver portería con bastante frecuencia y se erigió como el mejor socio para los dos delanteros del equipo: Gabriel Barbosa 'Gabigol' y Bruno Henrique.

A falta de cuatro jornadas para finalizar el Campeonato Brasileño, De Arrascaeta es el centrocampista más goleador con once tantos y uno de los máximos asistentes junto con Dudú, del paulista Palmeiras, con diez pases de gol cada uno.

Doble-doble en Liga y actuación decisiva para conseguir la segunda Libertadores de la historia del Flamengo.

El River Plate se veía ya levantando su quinto trofeo continental, cuando apareció el uruguayo en el área para dar un pase de la muerte a 'Gabigol', que solo tuvo que empujarla para poner el empate a un minuto para cumplirse el tiempo reglamentario.

El delantero brasileño certificaría la remontada y el título tres minutos después.

Antes de esa decisión, De Arrascaeta se recuperó en tiempo récord de una artroscopia a la que se sometió en octubre pasado en la rodilla de izquierda.

Nacido el 1 de junio de 1994 en la plácida localidad de Nuevo Berlín, a unos 320 kilómetros de Montevideo, De Arrascaeta proviene de una familia humilde.

Sus padres han contado en varias ocasiones que hicieron grandes sacrificios, como cuando tuvieron que cortar la punta de sus botines -porque ya no le servían- para que pudiera seguir utilizándolos, ante la imposibilidad de comprar unos nuevos.

De Arrascaeta también solía acompañar a su padre a vender pan por las casas del vecindario.

Sus primeros pasos en el fútbol profesional los dio en el Defensor Sporting, donde ya empezó a dejar muestras de su calidad y en el que incluso, en 2014, llegó a unas semifinales de la Libertadores que el club violeta perdió ante el Nacional paraguayo.

Hoy es un ídolo del Flamengo, admirado por una afición que se estima en 40 millones de personas, y cuatro son los títulos que ha ganado ya en Brasil, donde se le considera el mejor '10' que juega en el país.

Carlos Meneses Sánchez

(c) Agencia EFE

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