Argentina, después del título: Scaloni y sus campeones salen de la lupa del día a día y se enfocan en un futuro mundialista

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El abrazo entre Scaloni y Messi simboliza el compromiso que unió al cuerpo técnico con el plantel
NELSON ALMEIDA

Tras clausurar un pasado opresivo con la conquista de la Copa América, el seleccionado argentino se permite mirar el futuro con otra perspectiva. Ya no hay mochilas que por su peso doblan las espaldas ni deudas que se abultan. Donde había incertidumbre y ansiedad, ahora acampan el optimismo y el alivio. Ya lo dijo Lionel Messi, a la salida del vestuario del Maracaná, mientras acunaba la copa entre sus brazos: “Siempre que se gana hay que aprovechar el envión. Es más fácil cuando acompañan los resultados, hay que aprovecharlo. Sobre todo esta camada de jugadores. Cuando terminó la pasada Copa América, yo les dije que eran el futuro de la selección. Y no me equivoqué, lo demostraron ganando esta copa”.

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En las últimas décadas, la única Copa América que le costó el puesto al entrenador fue la que la Argentina organizó en 2011, cuando Sergio Batista fue despedido tras no pasar los cuartos de final. Para Lionel Scaloni, el tercer puesto de hace dos años le significó la confirmación de la AFA para afrontar las eliminatorias. Y este flamante título le despeja la autopista para llegar al Mundial de Qatar, siempre que complete la misión de la clasificación.

Buena parte del plantel ganó la Copa América tiene proyección para llegar al Mundial de Qatar
Silvia Izquierdo


Buena parte del plantel ganó la Copa América tiene proyección para llegar al Mundial de Qatar (Silvia Izquierdo/)

El espaldarazo también alcanza al presidente de la AFA, Claudio Tapía, consciente de que cuando se quedó con el inexperto Scaloni ante la imposibilidad de convencer a otros candidatos (Simeone, Pochettino), su apuesta fue juzgada de improvisada y arriesgada. “Sin dudas, fue una decisión difícil (designar a Scaloni). Algunos dudaban. Otros no la compartían, la mayoría no la compartía. Pero el Comité Ejecutivo estaba convencido, me acompañó. Scaloni tenía la experiencia de haber trabajado en el cuerpo técnico de un seleccionado (de Jorge Sampaoli). Uno ve los liderazgos”, expresó Tapia antes de abandonar el Maracaná. Con el título, el dirigente también capitaliza sustento político en un momento en el que su reelección anticipada puede ser objetada por la Inspección General de Justicia (IGJ).

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Con un rostro en el que todavía se le notará la satisfacción por la epopeya ante Brasil en el Maracaná, el seleccionado se reencontrará pronto, a principios de septiembre, en la reanudación de las eliminatorias. Ubicada en el segundo puesto tras seis fechas, a seis puntos del líder Brasil, la Argentina estaría visitando el 2 de septiembre a Venezuela; el martes 7 recibirá a Bolivia. En esta ventana se recuperaría el partido ante Uruguay que fue postergado en marzo. También está pendiente el cotejo ante Brasil, que seguramente se programará en octubre.

Dibu Martínez debutó en la última ventana de las eliminatorias y durante la Copa América se adueño del arco por su seguridad y los tres penales que atajó ante Colombia
Buda Mendes / Getty Images


Dibu Martínez debutó en la última ventana de las eliminatorias y durante la Copa América se adueño del arco por su seguridad y los tres penales que atajó ante Colombia ( Buda Mendes / Getty Images/)

Scaloni se afianzó en el puesto para darle continuidad a su obra. En la gloriosa noche de Río de Janeiro, el nacido en Pujato prefirió el bajo perfil del que hacen un culto sus ayudantes, Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar. Un estilo de conducción que todo el plantel agradece y le retribuye con un compromiso absoluto en la cancha. La alianza entre el cuerpo técnico y los futbolistas no ofrece fisuras, a pesar de que la lista para la Copa América tuvo un par descartes sorpresivos a última hora (Lucas Ocampos y Juan Foyth) y las variantes en la formación son continuas de un partido a otro. Messi avaló el método de Scaloni: “Esto es mérito de él, todo lo que hizo y construyó. Su proceso de tres años siempre fue creciendo. Supo armar un grupo espectacular, ganador. Hacía tiempo que la Argentina no era campeona y lo consiguió de la mano de Scaloni”.

Desde que asumió, Scaloni tomó decisiones, nunca cedió al inmovilismo. Fue más cuestionado por la amplitud de sus castings de jugadores que por quedarse corto en las convocatorias. Se quita mérito sobre una renovación que dice que tendría que haber acometido cualquiera fuera el entrenador. Falta menos de un año y medio para el Mundial y no es descabellado imaginar que ya está perfilado un 75 por ciento del plantel que viajará a tierras qataríes.

De las primeras listas hay futbolistas que en su momento eran una novedad y ya son fijos: Paredes, De Paul, Lo Celso, Lautaro Martínez, Acuña, Montiel, Tagliafico, Pezzella, Palacios, Martínez Quarta, Guido Rodríguez y Lisandro Martínez. La última hornada que se hizo un lugar preponderante está integrada por Dibu Martínez, Cristian Romero –un zaguero que fue fervientemente recomendado por Samuel- y Nicolás González. Ocampos seguramente volverá a ser tenido en cuenta, Nico Domínguez, Papu Gómez y los Correa (Ángel y Joaquín) son del gusto del entrenador y habrá que ver si Dybala se reinserta a partir de lo que haga en Juventus.

Rodrigo De Paul, la figura en la final ante Brasil; un volante de salida y llegada, un preferido de Scaloni desde el primer momento
Andre Penner


Rodrigo De Paul, la figura en la final ante Brasil; un volante de salida y llegada, un preferido de Scaloni desde el primer momento (Andre Penner/)

De la vieja guardia, Messi buscará el broche de oro para su carrera en su quinto Mundial, Di María fue la carta del triunfo cuando sus detractores solo le veían cara de perdedor y Otamendi es un guerrero que sigue pidiendo batalla. El Kun Agüero, en su primera temporada en Barcelona, se estará jugando una plaza que por ahora no tiene asegurada por sus últimos aportes al seleccionado.

Al margen de los nombres conocidos, el ojo de Scaloni siempre está atento a lo que pueda descubrir, a la pieza nueva que le traiga una solución que no tenía. En estos tiempos, el puesto de seleccionador es muy diferente al de director técnico de club. El acierto en la elección pasa a ser crucial ante la escasez de tiempo para ensayar.

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El título en el Maracaná certificó a un equipo de carácter y fibra, de espíritu irreductible. Por ahora es su mayor capital; más sinuoso es su estilo futbolístico, camaleónico entre mandar desde la posesión y especular tras ponerse en ventaja, su especialidad.

Más allá de la renovación de nombres, el mayor hallazgo de este seleccionado es el reencuentro con su público, esos lazos de afecto y complicidad que estaban deshilachados. Una identificación que hacía mucho no se daba, probablemente desde que se reconoció la hidalguía del subcampeón mundial 2014. Lo del sábado fue diferente, fue una fiesta sin despedida porque este seleccionado se ganó el futuro.

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