Argentina Open: tenis extra large, con partidos de madrugada como en el Abierto de Australia

José Luis Domínguez
lanacion.com

Un partido que empezó a las 23.53 y concluyó bastante después de las dos de la mañana, con bastante gente en el estadio Guillermo Vilas. Una jornada en la que los cuatro partidos de singles, correspondientes a la segunda rueda, se estiraron a tres sets. Así se explica por qué todo comenzó en el Argentina Open un jueves cerca de las 14.30 y concluyó doce horas después, en plena madrugada del viernes. Como si este torneo no tuviera nada que envidiarle al Abierto de Australia y los ya famosos partidos de trasnoche del Grand Slam en Melbourne (y salvando las enormes distancias entre una y otra prueba), el cuarto día de acción del ATP porteño terminó a las 2.26 con los brazos en alto de Diego Schwartzman, tras vencer a Federico Delbonis por 6-3, 4-6 y 6-2.

Los cuatro encuentros redondearon las 10 horas y 25 minutos de juego. Entre Londero-Djere, Cuevas-Ramos Viñolas, Pella-Bagnis y Schwartzman-Delbonis totalizaron 121 games y 804 puntos. Previamente al duelo entre Peque y Delbo, ya habían hecho su parte los zurdos Pella y Bagnis con sus 3h12m de batalla, cotejo que estuvo muy cerca del récord del torneo (Mantilla le ganó a Marc López en 2005, en 3h26m). Fue un día XXXL de tenis en el court central del Buenos Aires, que terminó, como no podía ser de otra manera, con un duelo intenso y parejo.

Porque Schwartzman podía llegar como primer preclasificado y afianzado en el Top 15, pero tenía claro que no le iba a ser sencillo superar a Delbonis (88º), al que le ha ganado los últimos cinco partidos entre ambos. Por momentos, el zurdo de Azul jugó muy bien, poniendo en aprietos al principal favorito del ATP porteño. Más aún: Delbonis quebró de movida en el tercer set, y llegó a tener ventaja para ponerse 3-0 y acercarse a consumar una sorpresa mayúscula. Pero Schwartzman reaccionó a tiempo; punto a punto, elaboró una remontada que terminó por ponerle lógica al resultado, más allá de la paridad durante largo rato en el desarrollo.

Schwartzman dio las gracias a los cientos de espectadores que se quedaron hasta el fin de la noche, incluso a pesar de la amenaza de lluvia: "La verdad, pensé que el estadio se iba a vaciar después del segundo set. Esto es una locura, y un poco difícil se me hace, porque ya venía de Córdoba acostándome todos los días a las 3. No es lo habitual estar corriendo como locos dentro de la cancha a esta hora. Hoy zafé, porque Fede (Delbonis) estaba jugando muy bien".

"Más allá del cansancio, es espectacular acá, es un gusto que nos podemos dar dos semanas al año nomás, porque eso hay que olvidarse del horario. Este viernes tengo una oportunidad que es importante, ante un rival muy duro. Pablo Cuevas es un excelente jugador, espero una batalla contra él, pero voy a descansar y si me siento bien, podré confiar en mi juego", agregó el Peque.

Le quedarán unas horas para recomponerse a Schwartzman, que se encontrará por sexta vez en el nivel ATP con Cuevas, con balance de 3-2 para el uruguayo en el historial entre ambos. De todos modos, Cuevas también debió exigirse para vencer a Ramos Viñolas en un duelo similar en cuanto a tiempo (2h40m), aun cuando ese cotejo se disputó al calor de la tarde, y claro está, llegará a este cruce de cuartos con algunas horas más de descanso en el bolso. Este duelo abrirá la sesión nocturna (no antes de las 19) de un viernes que promete más emociones.

La jornada de cuartos de final empezará a las 14.30 con el cruce entre el serbio Dusan Lajovic (tercer favorito) y el noruego Casper Ruud (8°), seguidos del choque argentino, a cargo de Juan Ignacio Londero y Guido Pella. En la sesión nocturna, la apertura será con Schwartzman y Cuevas, mientras que el cierre estará a cargo del brasileño Thiago Monteiro y el portugués Pedro Sousa, las dos sorpresas del certamen hasta aquí.

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