Argentina es olímpico y campeón: un equipo que fue más que la suma de las partes

Goal.com Latam
El equipo de Fernando Batista llegó a Colombia con algunas dudas y una fecha antes del final del Cuadrangular se aseguró un título más que merecido.
El equipo de Fernando Batista llegó a Colombia con algunas dudas y una fecha antes del final del Cuadrangular se aseguró un título más que merecido.

En los días previos al comienzo del Preolímpico Sudamericano Sub 23, que otorgaba dos lugares para los Juegos Olímpicos, no eran muchos los que apostaban en favor de la clasificación de la Selección argentina, con un plantel "emparchado" y que debió soportar los clásicos tironeos entre la AFA y los clubes que no deseaban ceder a sus jugadores habitualmente titulares. Pero aquellos nubarrones se despejaron con el transcurso de la competencia y el equipo Albiceleste no solo se aseguró su lugar en Tokio a una fecha del final del Cuadrangular, sino que además se consagró campeón con puntaje perfecto.

¿Qué tuvo Argentina para lograr este andar intachable desde los resultados? Lisa y llanamente un equipo. Con una figura destacada en Alexis Mac Allister, clave con una derecha prodigiosa que empujó a Brighton, club inglés dueño de su pase, a "repescarlo" de Boca Juniors, donde jugaba a préstamo. Pero el 10 no fue tanto más que el resto de las piezas de un engranaje que fue de menor a mayor y donde prácticamente nadie desentonó. 

Porque Cambeses, sin ser determinante, prácticamente no tuvo fisuras y respondió cuando lo llamaron; porque tuvo en la zaga central la solidez necesaria y particularmente en Nehuén Pérez un posible 2 de selección mayor; porque Capaldo no parece tener techo y Fausto Vera fue responsable de que cada pelota saliera redonda de sus pies; porque Julián Álvarez y Urzi aparecieron cuando debían hacerlo; y porque Gaich, lejos de la cuota goleadora esperada y por momentos demasiado distraído en su fallido pase a Brujas, aceptó un rol de pivote combativo en función del equipo y trabajó al máximo sobre ese rol utilitario.

Mención especial se merece el hacedor de este logro: el Bocha Batista. El que recorrió Europa intentando convencer jugadores para que se sumen a este proceso y chocó contra los intereses de los clubes y sus dueños. Y que se "conformó" con los argentinos, a los que empezó a moldear desde los Juegos Panamericanos, los citó en cada fecha FIFA de los mayores y hasta organizó amistosos para darles rodaje. El que silenció cualquier crítica por su designación con un logro que será recordado mucho tiempo, sobre todo si logra repetir las gestas del 2004 y 2008, esta última conseguida por su hermano Sergio como DT.

Nunca le sobró demasiado, salvo en algunos pasajes como ante Chile, el gran segundo tiempo ante Venezuela o la primera parte frente a Uruguay. Pero nunca fue sometido y paulatinamente ganó la confianza para que estar en Tokio pase de ser el objetivo final a una obligación. Jugó seis y ganó los seis. Metió 14 goles y solo recibió cinco. Argentina es olímpico, campeón y jugará la última fecha con la chance de dejar afuera nada menos que a Brasil. ¿Qué tan diferente hubiera sido el equipo si todos los Sub 23 que ya tienen experiencia en Europa hubieran estado disponibles? Seguramente mucho. ¿Mejor? Nadie podría asegurarlo, como así tampoco que tendría el corazón que este plantel, desde el primero al último, dejó en cada fecha.

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