Argentina - Ecuador. El valor y las obligaciones del partido bisagra en la Copa América: Scaloni, Messi y la selección no pueden fallar

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Messi, con De Paul y Paredes, en el entrenamiento de la selección.
Prensa AFA

Desde ahora, un fino renglón separa la ilusión del derrumbe. Si la generosa etapa de grupos de la Copa América les permitió avanzar a equipos que todavía ni ganaron un partido, casualmente como Ecuador, los cuartos de final bajarán el martillo con el peso de lo irremediable. Empieza otro torneo, el que no ofrece segundas oportunidades. El riesgo tocará las puertas de todos, de la Argentina también, claro, aunque haya dominado su zona sin sobresaltos. A partir de esta noche la selección buscará dejar de ser un murmullo para convertirse en palabra autorizada. La victoria la depositará en un umbral conocido, las semifinales, el póquer de los mejores al que como mínimo se subió en 2015, 2016 y 2019, los tres últimos certámenes. Entonces, cruzar este control se asoma como una obligación.

Una eliminación, además de prolongar la oscura noche que persigue a la Argentina desde su conquista más próxima, ya en sepia porque se remonta a 1993, activaría los cuestionamientos sobre el ciclo Scaloni, en medio de las eliminatorias para un Mundial que está más cerca de lo que hoy parece. Sería imposible tomar con naturalidad, y sin daños colaterales, despedirse de la Copa en cuartos de final y ante Ecuador. Aun sin ser el favorito, membresía que sólo recibió Brasil, marcharse sin al menos recorrer las siete estaciones del fixture activaría un tembladeral.

El DT Scaloni afronta un partido bisagra: si la selección es eliminada, su ciclo quedará bajo observación
CARL DE SOUZA / AFP


El DT Scaloni afronta un partido bisagra: si la selección es eliminada, su ciclo quedará bajo observación (CARL DE SOUZA / AFP/)

Comienza la porción más atrapante de la Copa porque llegan los partidos que legitiman las pretensiones. Será necesario que la selección cumpla una misión para la que está capacitada: derrotar a Ecuador en Goiania. Ahora hay que dejar una huella. Ahuyentar un estilo indefinido, disimulado por varias individualidades que atraviesan un buen momento. Con Lionel Messi eléctrico y cerebral. El capitán puso al equipo en una línea de expectación que desde esta noche exigirá más recursos. Si la victoria no llega en los 90 minutos, los penales se encargarán de todo.


El planificador Gustavo Alfaro dirige a Ecuador y es capaz de complicar a la Argentina
AP Photo / Ricardo Mazalan


El planificador Gustavo Alfaro dirige a Ecuador y es capaz de complicar a la Argentina ( AP Photo / Ricardo Mazalan/)

El seleccionado ganó su grupo con abundancia y autoridad estadística, pero el funcionamiento titila porque Scaloni también utilizó esta Copa como tubo de ensayo. Hasta hoy. La Argentina no puede resignar la tenencia y la circulación de la pelota. Es mejor escribir el propio destino antes que otros lo redacten. Tendrá que ser intensa, pero paciente, y fundamentalmente efectiva, contundente, un rasgo que sólo mejoró cuando la oposición fue la débil Bolivia. Atención.

Ecuador todavía no es un equipo de Alfaro, si se acepta que sus obras llevan un reconocible perfil pragmático. Su equipo ha sido capaz de derrotar 6-1 a Colombia y 4-2 a Uruguay, y también perder 3-1 con Perú en Quito en estas eliminatorias. En la Copa América no ganó, arrastra tres empates y una derrota, pero bien pudo ganar dos de esos partidos y ofreció una interesante versión contra los suplentes de Brasil. Es inestable, por eso este Ecuador no parece de Alfaro. Con el desafío de volver a un Mundial, de clasificarse para Qatar 2022, el DT le está haciendo lugar a una nueva generación. Atrevida e ingenua, entonces se demora la estabilidad. La Argentina aventaja nítidamente a Ecuador en rodaje internacional, por eso también las responsabilidades estarán de la vereda albiceleste. El escenario probará los nervios, y el carácter es un bien chequeado en esta selección.

Lautaro Martínez, la carta de gol de la selección
AP Photo / Andre Penner


Lautaro Martínez, la carta de gol de la selección (AP Photo / Andre Penner/)

La Copa América ingresa en esa innegociable etapa que no rescata al desdichado. Brasil 2021 empieza a ser asunto de unos pocos. Messi disfruta su obsesión: sabe que es ahora o nunca, un Mundial no parece al alcance de la progresión de este equipo. Pero la Copa América, tal vez. Animado y comprometido, el capitán es el alma del equipo. Todo pasa por él, incluida la decisión de no perderse nada. De los siete goles de la Argentina en el torneo, marcó tres y sirvió dos asistencias. Necesita acoples, estaciones de descarga. Cuando las encuentra, crece. Y el equipo asoma voraz.

Leandro Paredes, el jugador fetiche de Scaloni
Prensa AFA


Leandro Paredes, el jugador fetiche de Scaloni (Prensa AFA/)

Las dudas de la prensa –que ojalá nunca sean de Scaloni– con respecto a la formación siembran algún desconcierto. Guido Rodríguez confirmó el valor del 5 posicional, pero Scaloni evalúa sacarlo después de que la selección haya ganado los tres partidos que jugó el volante de Betis. Paredes es su pieza fetiche, y confirmó a Lo Celso, que ayuda a Messi a no abandonar su área de peligro. ¿La intensa versatilidad de Nico González o Gómez? Son muy diferentes. ‘Papu’ es otra pieza complementaria para el capitán, pero el equipo también reclama un punto de equilibrio que incluye relevos, coberturas y juego aéreo. Una delgada línea: no pueden faltar opciones, pases, ni alturas, pero tampoco debe quedar expuesto el equipo. Si el partido es crucial para Argentina, el estudiante Scaloni estará frente a una de las principales mesas examinadoras en su formación.

La Argentina nunca estuvo en desventaja, pero sí se creó algunas turbulencias por repliegues innecesarios. La pelota es su vehículo: administrar la posesión y atacar, con Messi en estado ‘intratable’ por pasajes, la diferencia de otras selecciones. Cuando la Argentina pierde la pelota es un equipo vulnerable. Cuando se despista, queda a la deriva de la jerarquía y la puntería del adversario, atributos que para su tranquilidad no abundan por América del Sur. La permanencia en el torneo se pone en juego y desde ahora la Copa deja de ser tolerante con las insinuaciones y los desajustes. La Argentina buscará el paso imprescindible para cumplir con la mínima exigencia.

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