Argentina-Brasil: en la ruta de Messi reaparece un país que lo admira y lo domina

Cristian Grosso
lanacion.com

Lo confesó Tite, los miedos lo asedian: no duerme pensando cómo neutralizar a Lionel Messi. "Si tuviera que elegir un futbolista de la actualidad para compartir el ataque, elegiría a... ¡Messi! Me hubiera gustado jugar con él." ¿Quién lo dijo? Ronaldo. "Soy fan de Messi, es un genio. Nunca me preocupé por ser el mejor del mundo, porque el mejor del mundo es él." ¿Quién lo dijo? Neymar. "Messi es el mejor del mundo, se acabó la discusión." ¿Quién lo dijo? Kaká. "Verlo como el mejor del mundo es una gran alegría para mí; siempre supe que iba a ser un grande." ¿Quién lo dijo? Ronaldinho. Cracks brasileños rendidos ante Lionel Messi, que logra ser adorado hasta en tierra enemiga. Es un imán. También el brasileño cualquiera, el hombre de a pie, le reconoce su condición de distinto. El sentimiento es genuino y mezcla admiración, respeto y algo de temor también., pese a que Brasil remueve varias pesadillas en Messi. El Scratch es casi un tormento para el capitán de la Argentina.

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Vuelve Messi a la selección después de 132 días. Y vuelve contra Brasil, después de pagar una sanción por sus desbordes e inconductas en la Copa América. de Brasil. Porque si la Copa América siempre ha estado maldita para el rosarino, vaya si la última se ensañó con él: deportivamente debió conformarse con un tercer puesto que prefirió no recibir, recibió la segunda expulsión de su carrera y sacó su lado más irreverente y pendenciero a partir de una derrota. con Brasil. Después de aquel 0-2 en el Mineirao de Belo Horizonte, por las semifinales, explotó como nunca se lo había visto: "Se cansaron de cobrar boludeces durante toda la Copa América y hoy no le cobraron un penal a Otamendi. Es para analizarlo. Ojalá que la Conmebol haga algo, porque nosotros hicimos un sacrificio enorme. Igualmente, no creo que haga nada porque maneja todo Brasil. Todas las boludeces se cobraron a favor para ellos. Hubo penales pelotudos durante toda la Copa y hoy ni siquiera consultaron el VAR".

Días después, por el tercer lugar, protagonizó un papelón con el chileno Gary Medel y acusó de "corrupta" a la Conmebol para cerrar sus desteñido paso por. Brasil. Ese país que está clavado en su corazón: el dolor deportivo más grande de su carrera sucedió en el estadio Maracaná. Messi parece atravesado por Brasil.

Las estadísticas abruman: diez superclásicos ya jugó Messi y todavía no ganó ninguno oficial. Esta tarde, en un nuevo amistoso, tampoco podrá saldar esa deuda. A lo sumo, una victoria en Riad se sumaría a otros tres éxitos intrascendentes: 1-0 en Doha, en 2010, con Sergio Batista de entrenador (Messi marcó el gol ya en tiempo de descuento); 1-0 en Melbourne, en 2017, con Jorge Sampaoli como técnico, y el 4-3 en New Jersey, en 2012, con Alejandro Sabella. Aquel 9 de junio hilvanó un fabuloso hat-trick, pero enfrente ni siquiera estaba el Brasil A, sino un Sub 23 que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Londres y contaba con desconocidos como Romulo, Bruno Uvini, Leandro Damiao y el arquero Rafael Cabral. No tuvieron rentabilidad las pocas veces que Messi ganó el clásico.

Seis derrotas y un penal errado

¿Y los otros siete duelos? Prácticamente se cuentan por derrotas: seis caídas y apenas un empate. El bautismo ocurrió en 2006, luego del Mundial de Alemania y en el inicio del ciclo Basile. En Londres, en el estreno del Emirates Stadium. y victoria por 3-0 del Scratch. LA NACION calificó con un 3 la actuación del rosarino. Al año siguiente, en 2007, Messi volvió a cruzarse con Brasil en la Copa América de Venezuela. En la final. y otra vez la Canarinha se impuso por 3 a 0. Un 5 fue la nota de Messi según LA NACION. Dos jugados, un amistoso y otro choque oficial, y dos goleadas en contra para abrir el historial. ¿Un presagio?

Un año más, ahora en 2008, al menos llegó el primer empate. Ese clásico sudamericano por las eliminatorias para Sudáfrica se saldó sin goles, con políticos abrazos para las cámaras de Riquelme hacia Messi -eran días de una rebelión interna por diferencias entre ellos en tiempos de Basile DT-, pero el recuerdo de aquella noche en el estadio Mineirao fue que la Pulga salió ovacionada por los torcedores cuando el entrenador lo reemplazó en el último minuto por Rodrigo Palacio. Un estadio a sus pies., en Brasil. ¿Para la nacion? 6. La revancha, ya en 2009 y ahora con Diego Maradona como entrenador, trajo otro mazazo: la mudanza a Rosario no disimuló ninguno de los desatinos del ciclo que comenzaba y la caída por 3-1 también arrastró a Messi, que recibió un 5 de la nacion.

Más tarde llegaron las primeras victorias, los amistosos apuntados de 2010 en Doha, y 2012 en New Jersey. La selección ya estaba envuelta en sus desenfoques y contradicciones. Si los mencionados amistosos habían sido con Batista y Sabella como entrenadores, en 2014 llegaba otra prueba, en la lejana Pekín y con Gerardo Martino como director técnico. Y otra derrota, ahora por 2-0, con Messi descolorido, que hasta falló un penal ante el arquero Jefferson: un 5 para la nacion. Al tiempo se iría Martino y llegaría Edgardo Bauza, que apretado por una clasificación cada vez más comprometida hacia el Mundial de Rusia, en su quinto partido ya chocaba contra Brasil y era vapuleado por 3 a 0 en Belo Horizonte. Messi no pasaba de otro 5 para la nacion.

Una temporada más tarde ya no estaba Bauza, y aterrizaba Jorge Sampaoli, que en su debut le ganaba a Brasil 1-0 en Melbourne. Un triunfo mentiroso porque el Scratch mereció al menos el empate. ¿Messi? Un 4 para LA NACION. Hasta alcanzar el décimo y último cruce este año, en julio, la noche de las jugadas polémicas, el arbitraje del ecuatoriano Roddy Zambrano y el enmudecido VAR. Messi recibió un 7 de LA NACION y probablemente haya sido el mejor clásico de su carrera, pero sigue sin ganar un derbi por los puntos. Todo un síntoma, una burla del embrujo. Brasil reconoce el reinado de Messi y no se ahorra reverencias. Al menos hasta que quedan cara a cara.

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