Una argentina en Augusta: cómo es vivir en el paraíso del golf y trabajar en el Masters

Gastón Saiz
·6  min de lectura
Danila Fiore y Tony Sessa compartieron los festejos de Angel Cabrera en el Masters 2009
Danila Fiore y Tony Sessa compartieron los festejos de Angel Cabrera en el Masters 2009

No hay otra semana tan mágica en el golf como la del Masters de Augusta, que este domingo ungirá al primer campeón de Majors de la temporada. La aspiración es idéntica tanto para golfistas como para los espectadores-amantes de este deporte: todos sueñan con llegar algún día al campo ubicado en el estado de Georgia y que es un ícono de perfección y belleza. Sin embargo, hay una mujer argentina que ya lleva 25 años impregnada del aroma de magnolias y azaleas: se trata de Danila Fiore, residente de Augusta y esposa de Tony Sessa, que desde 2004 es uno de los dos “head professionals”, encargados de coordinar el golf del club en tramos específicos del año.

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“En el club hay excelencia y un respeto a la tradición en todo momento. Augusta National hay uno solo, no existe una entidad que se le parezca. Desde los comienzos, el objetivo principal fue promover el juego del golf, y ésta es una de las razones por las que se creó el Masters en 1934”, explica Danila, nacida en Florentino Ameghino, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, y que en 1997 se afincó con su pareja en la ciudad de Augusta, de 200.000 habitantes, a 15 minutos del club.

Danila Fiore, con la famlia de un Sergio García muy joven y su esposo, Tony Sessa
Danila Fiore, con la famlia de un Sergio García muy joven y su esposo, Tony Sessa


Danila Fiore, con la famlia de un Sergio García muy joven y su esposo, Tony Sessa

Fiore trabajaba como profesora de inglés en un colegio de Ameghino; decidió tomarse un año sabático y viajó a Estados Unidos para trabajar de niñera, además de inscribirse en unos cursos de idioma que le interesaban. Al final de la travesía conoció a Sessa –nacido en las afueras de Boston- en un evento de golf en el Maidstone Club de East Hampton, en New York, uno de los clubes más antiguos de Long Island. Estuvieron cuatro meses de novios y se casaron en Argentina, hasta que se mudaron definitivamente a Augusta. Juntos tienen a Mía, de 17 años, que habla fluidamente el español y heredó la pasión golfística de su padre. Es jugadora scratch y compite en los torneos de los Estados Unidos de la AJGA; aspira a jugar en un equipo universitario norteamericano y en el ANWA (Augusta National Women’s Amateur).

“El Masters no es solo un evento deportivo, sino un fenómeno social: gente de todo el mundo llega a esta ciudad para disfrutar de una fiesta del golf y para celebrar el comienzo de la primavera boreal. En abril, hay varios estados que padecen mucho frío y la gente no ve la hora de venir a un lugar donde hay mucho sol y a veces calor, además de que se llena de flores. Es la semana más famosa de abril, cuando se forjan amistades para toda la vida. Esto también es parte de la esencia: la camaradería y las buenas relaciones a través del golf”, describe.

En 1997, Sessa ya se desempeñaba como asistente del profesional de Augusta National y, al año siguiente, Danila empezó a trabajar en los depósitos de mercadería para el Masters. “Lo que me gustaba era brindar servicios a los socios en el Pro-Shop, pero sabía que aquella tarea era un paso obligado para ascender. Un año más tarde me ofrecieron trabajar en el departamento de golf y ése fue mi lugar hasta 2004, cuando dejé para ser mamá”, recuerda, y agrega: “Definiría mi paso por el club como un antes y un después. Me enseñaron mucho y bajo una muy alta norma de calidad en cuanto al servicio al cliente, relaciones públicas, merchandising y sobre todo a entender el golf. Fueron años muy formativos de los que tengo excelentes recuerdos”.

De blanco, presenciando una salida de honor en el Masters, con viejas glorias
De blanco, presenciando una salida de honor en el Masters, con viejas glorias


De blanco, presenciando una salida de honor en el Masters, con viejas glorias

A lo largo de estos 25 años, la ameghinense presenció en vivo dos grandes hitos: el primer triunfo de Tiger Woods en el Masters, en 1997, y el enorme impacto que causó Angel Cabrera en 2009. “Aquel año de Tiger vivimos una experiencia electrizante; tuve la suerte de poner mi silla en la segunda fila del hoyo 18 y la energía en ese sector te envolvía. Fuimos testigos de un momento histórico para el golf mundial. Y el Pato demostró que jugó al golf con el alma y brilló bajo una gran presión, algo que siempre lo caracterizó. Después de la premiación compartimos una cena en su honor junto con sus amigos y familiares”.

Augusta National siempre se aferró a secretos: no se sabe exactamente cuántos socios tiene (suele hablarse de 300) y sus nombres se mantienen bajo cuatro llaves. La exclusividad es un sello, para una entidad criticada históricamente por su sesgo discriminatorio. Pero con los años, el club se abrió: permitió el ingreso para las mujeres –la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice es la socia más célebre-, este año homenajeó con la salida de honor a Lee Elder -el primer golfista negro en jugar el Masters, en 1975-, y desde hace unos años organiza el ANWA, certamen en el que las chicas aficionadas muestran sus habilidades en el mítico trazado en el día de la definición. En este contexto de apertura, Fiore apunta otra señal: “Una muestra está en el reciente documental que lanzó el club: “The one in november”, que se puede ver en el sitio oficial del torneo y en YouTube. Es una mirada íntima a los días previos del torneo que se jugó en noviembre de 2020; ahí se observan escenas con detalles que nunca antes habían sido exhibidas, como la cena del campeón del martes, en este caso la que ofreció Tiger Woods. El film dura 30 minutos y te quedás con ganas de mucho más”.

El recuerdo imborrable junto con el español Severiano Ballesteros
El recuerdo imborrable junto con el español Severiano Ballesteros


El recuerdo imborrable junto con el español Severiano Ballesteros

Fiore destaca el gran impacto que representa el Masters para la comunidad de Augusta, además de la labor filantrópica que el club lleva adelante, al donar recursos para diferentes proyectos. Recientemente, el presidente Fred Ridley anunció la donación para la apertura de un nuevo centro para vacunación de covid, en sociedad con el sistema de Salud de Augusta University. Aunque más allá de la influencia de esta entidad concebida en la década del ’30 por Bobby Jones y Clifford Roberts, los ojos del mundo se fascinan con esos 18 hoyos de ensueño.

“La cancha es muy diferente de lo que se puede ver en una transmisión televisiva. La percepción de la topografía en la pantalla difiere mucho de la realidad, porque es un terreno muy colinoso, con pocos espacios planos. Y los greens de Augusta son muy ondulantes y desafían por su gran dificultad. El otro aspecto atractivo son las distintas especies de árboles, arbustos y las famosas azaleas, que en las épocas de floración pico dan un espectáculo inolvidable para los ojos. Además, un show digno de ser visto es cuando vienen de lejos las formaciones de las máquinas cortadoras de césped. La precisión y prolijidad con la que trabajan es admirable. Realmente es un lugar como pocos”.

El video del Masters 2020