Aquí te puedes poner la vacuna, si tienes 50.000 euros.

Carme Chaparro
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España es el país en el que unos pocos espabilados se cuelan siempre en las colas. Hay quien tiene arte, y práctica para, haciéndose el despistado, saltarse la espera del resto.

Lo estamos viendo con las vacunas. El último escándalo es el del Obispo de Mallorca, que se ha colado al resto de mortales que esperamos pacientemente, y ansiosos, nuestro turno. Alega el sacerdote, tomándonos el pelo, que “el Papa Francisco nos instó a vacunarnos a todos”, y él, obedeciendo al mandato divino, se ha vacunado en una residencia de sacerdotes jubilados aunque no vive allí sino en un palacio arzobispal.

A los españoles se nos ha colado el Obispo, pero también alcaldes, militares y un montón de listillos que se creen que somos idiotas.

Y se nos pueden colar también las personas con dinero.

Dubai, una mujer se vacuna contra la Covid-19.
Dubai, una mujer se vacuna contra la Covid-19.

Porque mientras parece, así les acusa la Unión Europea, que Astra Zeneca está jugando con nuestra salud y revendiendo más caras las vacunas que ya había vendido y comprometido a la Unión Europea, y quizá esas vacunas que nos han robado acaben en los cuerpos de personas que pueden pagar por ellas 50.000 euros.

Por ese dinero, los ricos, muy ricos, miembros de un club británico podrán viajar tres semanas a Dubái y recibir las dos dosis de la vacuna contra la Covid-19. El viaje lo organiza el Knightsbridge Circle, en ele Reino Unido, a quien sus socios pagan casi 30.000 euros al año de cuota de inscripción. Para ellos, pues, no será ningún problema desembolsar los 50.000 euros que cuesta saltarse la cola para inmunizarse, porque en Dubái, a diferencia de Europa, esta autorizada la venta privada de vacunas.

En el pack de vacaciones-vacunadas se incluyen los vuelos y alojamiento. El día después de aterrizar se les inyecta la primera dosis de la vacuna. Después, vacaciones al sol, a todo lujo, hasta que pasan veintiún días y se inyecta la segunda dosis. ¡Ah! y a casa se vuelve con un certificado de vacunación.

Mientras, los demás, en la cola, con cara de idiotas.