Antoine Griezmann, ¿el nuevo Philippe Coutinho?

Antoine Griezmann se lamenta tras fallar una ocasión de gol mientras Leo Messi hace lo propio. (Foto Alex Caparros/Getty Images)
Antoine Griezmann se lamenta tras fallar una ocasión de gol mientras Leo Messi hace lo propio. (Foto Alex Caparros/Getty Images)

Desde la traumática salida de Neymar Júnior, el Barça ha copiado la política de fichajes que venía llevando a cabo el Real Madrid. Primero dispara y luego pregunta. La junta directiva incorpora a grandes jugadores sin tener en cuenta muy bien cómo los integrará dentro del sistema, si sienten el modelo de juego azulgrana y sobre todo, no sabe qué tipo de futbolistas compra. De hecho, es bastante sencillo encontrar paralelismos entre la situación de Antoine Griezmann y Philippe Coutinho. Perdido, apagado y sin encontrar su rol en el equipo, el francés recorre el camino del brasileño.

Yo no fiché a Philippe Coutinho como delantero. Lo fiché para ser el relevo de Andrés Iniesta porque tiene las condiciones para ser centrocampista en el Barça”, las palabras de Robert Fernández en COPE son ilustrativas en este sentido. El brasileño no se encontró cómodo en ningún momento pese a jugar en muchas posiciones diferentes, no formó sociedades con los cracks del Barça ni mucho menos entendió el juego. Por supuesto, tampoco acabó de darle a Leo Messi lo que necesitaba por lo que el ‘10’ del Barça y el actual jugador del Bayern de Munich no conectaron. No encontró su lugar. Situación familiar, ¿no?

¿Y para qué fichó el Barça a Griezmann? Como si de un ‘dejavu’ se tratara, Antoine Griezmann ha llegado al Barça con la estela de jugador diferencial bajo el brazo. Para sumar amenaza goleadora y determinación. Sin embargo, tanto sus cifras como su expresión futbolística sobre el terreno de juego nos demuestran que su adaptación no está siendo nada fácil. El campeón del mundo con Francia siente el juego de una manera muy diferente a como lo hace el Barça, ¿podrá adaptarse?.

Si bien está sacrificándose para jugar en la banda izquierda -quizás donde peor encaja- y no chocar con el radio de acción de Leo Messi en zonas centrales, sus números ofensivos están siendo realmente pobres. Más enfocado al apoyo que al desmarque de ruptura, la baja de Jordi Alba no ha ayudado en este aspecto, ya que el francés ha tenido que doblar tareas en fase ofensiva. Si en Liga promedia 1.5 tiros por partido y suma 4 goles y 3 asistencias en 11 partidos, en Champions League acumula menos de un disparo por partido (0.8) y aún no ha producido ningún gol de manera directa.

¿Cómo resolver la situación? La respuesta es complicada, pero la solución vendrá de diversos aspectos, no solo de la táctica o la pizarra. A nivel mental, Griezmann parece sentir una ansiedad de cara a portería que le genera aún más presión. Algo que ya padeció Coutinho y terminó por explotar en una crisis de confianza en su última temporada. Es esencial que un grupo y una afición dividida que no tenía muy claro si lo quería en verano o no le ofrezca mucho apoyo, igual que su entrenador.

Philippe Coutinho demuestra su frustración sobre el campo. (Foto David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Philippe Coutinho demuestra su frustración sobre el campo. (Foto David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

En este sentido, a diferencia de Coutinho, el galo es un jugador con más recursos a la hora de encajar en las piezas de ataque, tiene mejor lectura del juego, más despliegue defensivo tras pérdida, es capaz de romper al espacio y tiene mayor creatividad, pero como el brasileño, viene de sentirse la estrella de su equipo. Saber que todo gira en torno a él. Probablemente esté en proceso de aceptar su puesto jerárquico dentro del club.

Al fin y al cabo, Antoine Griezmann no es un extremo, aunque puede picar al espacio, ni un delantero centro, aunque tiene grandes condiciones en cuanto a la finalización se refiere. Su centrocampismo pese a ser un atacante puede formar una sociedad con Leo Messi en el balcón del área, pero también, sin el debido trabajo táctico, chocar frontalmente con la zona del argentino. Es trabajo del entrenador y del cuerpo técnico encontrar la manera de que su estrella se integre en el XI del Barça sin desnaturalizar su talento.

Por último hay que resaltar que lo más sencillo sería culpar a Ernesto Valverde, pero también lo más impreciso. Por supuesto tiene su parte de culpa en el fracaso de Coutinho en el Barça como del actual momento de Antoine Griezmann, pero tanto la directiva como la dirección deportiva culé han sido incapaces de saber reemplazar a Neymar. El club recibió 220M€ y se gastó 365M€ +80M€ en variables para adquirir a Philippe Coutinho, Ousmane Dembélé y Antoine Griezmann sin saber realmente ni qué compraban ni cómo los iban a encajar en el equipo.

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