El estado del tenis: "He ganado 7 millones y no me puedo comprar una casa"

Antonio Gil
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ROTTERDAM, NETHERLANDS - MARCH 07: Andrey Rublev of Russia reacts to a missed point in the Mens Finals match against Marton Fucsovics of Hungary during Day 7 of the 48th ABN AMRO World Tennis Tournament at Ahoy on March 07, 2021 in Rotterdam, Netherlands. (Photo by Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)

La cancelación del circuito ATP por culpa de la pandemia mundial de Covid-19 ha repercutido directamente en el aspecto económico del tenis y sus deportistas. Un buen ejemplo de ello es el ruso Andrey Rublev, actual número 8 del mundo, que recientemente se ha sincerado sobre sus dificultades monetarias pese a sus buenos ingresos.

Rublev es uno de los tenistas más en forma de la ATP. Sus 22 victorias consecutivas en torneos ATP 500 son una buena muestra de ello, además de la segunda mejor marca de la historia, por detrás de toda una leyenda viva como Roger Federer y sus 28 triunfos entre 2014 y 2016. Ha ganado los últimos cuatro torneos de la categoría y suma más de 7 millones y medio de dólares en premios (casi uno sólo este año), y sin embargo confiesa que todavía no ha podido comprar una casa. La culpa de todo, la tiene la crisis sanitaria mundial que ha cambiado tantas cosas en sólo un año.

“En 2020 seguí pagando a los miembros de mi equipo pese a estar cinco meses sin competir por culpa de la pandemia de coronavirus. Por suerte no tuve que pagar ningún billete de avión. Sigo ganando pero el tenis es un deporte muy caro”, explica un Rublev que ha visto como la pandemia castigaba a su bolsillo, al igual que al de muchos deportistas profesionales. Impuestos, gastos fijos, inversiones, sueldos… Mucho por pagar sin los mismos ingresos que antes de la congelación del circuito.

Sin embargo, Rublev no está dispuesto a anteponer su salud a sus ganancias y a finales de 2020 ya avisó que frenaría un poco y sería más conservador con su desgaste. “En 2021 jugaré menos. Creo que sólo he dejado de competir dos semanas este año 2020. Pero tiene su explicación porque cuando volvimos no sabías nunca cuándo nos iban a volver a parar. De hecho, después de Roland Garros no paraba de escucharse que París-Bercy no se iba a hacer”. Y con esa incertidumbre era complicado hacer cuentas y ver dónde reducir gastos. Imaginen en un deportista con muchos menos ingresos que el tenista ruso.

El drama del tenista de ‘clase baja’

El tenista francés Benoit Paire explicó su caso en L'Equipe. A sus 31 años, con tres títulos ATP en su currículo y un 18º del mundo como mejor puesto en el ranking ATP ofreció una visión mucho más terrenal de la situación. Tras caer en primera ronda del Torneo de Acapulco, no filtró. “Perdí en la primera ronda. Mucho mejor. Podré salir bastante rápido de la burbuja y aprovechar para estar unos días antes en Miami. Espero poder ir a la playa y a la piscina. El tenis no es mi prioridad por ahora. Lo único en lo que pienso es en salir de la burbuja. Ese es el único objetivo que tengo en cada torneo. No estoy nada feliz en la cancha”, comentó, antes de dejar claro que el dinero no es una motivación en absoluto. “Llego, cojo un poco de dinero y me voy para el próximo torneo: hago mi trabajo. Lo sorprendente de la gira actual es que hay muchas ventajas si pierdes. Si ganas un ATP 250, no te embolsas más de 30.000 euros. Yo, perdiendo en primera ronda, gano 10.000. ¿Por qué luchar como un loco para ganar un poco más?”

El impacto económico del Covid-19 en el tenis

Cuando los eventos deportivos se suspendieron o cancelaron por culpa de la pandemia, la economía tembló. Los campeonatos que reanudaron su actividad tras el parón tuvieron que invertir en crear burbujas y establecer protocolos sanitarios, entre otras medidas. La ausencia de público también fue un palo importante, tanto emocional como monetario.

Empty seats are pictured in the background as Spain's Rafael Nadal serves against Greece's Stefanos Tsitsipas during their men's singles quarter-final match on day ten of the Australian Open tennis tournament in Melbourne on February 17, 2021. (Photo by DAVID GRAY / AFP) / -- IMAGE RESTRICTED TO EDITORIAL USE - STRICTLY NO COMMERCIAL USE -- (Photo by DAVID GRAY/AFP via Getty Images)
Rafa Nadal jugando en un estadio vacío en Australia. Foto: DAVID GRAY/AFP via Getty Images.

En el caso del tenis todo fue incertidumbre. Se cambiaron las fechas del Roland Garros sin previo aviso con la intención de no cancelarlo. Algo que hubiera sido catastrófico para los deportistas, pues sólo este Grand Slam reparte 40 millones entre los tenistas, al igual que los cuatro grandes. Otros torneos, como por ejemplo el Conde de Godó (con un presupuesto de 11 millones) tuvo que dejar pasar el año. “Son pérdidas asumibles, pero estamos intentando minimizar el impacto de las mismas, repartirlo entre todos los implicados”, comentaba su presidente Jordi Cambra.

Una situación que no afectó sólo a organizadores y deportistas, sino también a los árbitros. Javier Moreno es el árbitro más longevo del tenis español lo explicó en su momento con toda claridad en Marca. “Ahora mismo soy autónomo y he perdido los torneos de Miami y de Barcelona. Tengo que ir a Madrid y a París pero no sé qué va a pasar”.

Patrocinios a la baja como daño colateral

Además de los ingresos por premios, los patrocinios también cayeron estrepitosamente, sobre todo para la clase media-baja del tenis. Mientras que los nombres de peso y las ‘vacas sagradas’ del circuito no notaron prácticamente este factor, el resto de competidores se vieron muy afectados.

Los actos deportivos se redujeron a la mitad, por lo que las marcas deportivas y publicitarias tuvieron que buscar alternativas. Según la consultora Two Circles, los patrocinios bajaron un 37%. Estamos hablando de sectores muy afectados como los bancos, cadenas de restauración, marcas de automóvil… De buenas a primeras se hizo muy complicado explicar a los accionistas que se iba a invertir en campañas deportivas, cuando no había deporte.

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