Análisis: Por qué Red Bull debe tratar igual a Pérez y a Verstappen

Marco Di Marco
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Tras el periodo dorado experimentado con Sebastian Vettel de 2010 a 2013, Red Bull no ha sido uno de los aspirantes al título desde que comenzó la era de los turbo híbridos, momento en que Mercedes comenzó su dominio en la escena logrando dominar durante siete años consecutivos, pero en 2017 y 2018 el equipo liderado por Toto Wolff tuvo un rival bastante peligroso en Ferrari.

Por otro lado, Red Bull ha tenido que conformarse con algunas victorias y experimentado un período problemático en los últimos dos años en cuanto a su alineación de pilotos.

Tras la sorprendente despedida de Daniel Ricciardo, que se trasladó a Renault en 2018, el equipo austriaco mantuvo su filosofía y promovió a los pilotos de su programa de desarrollo.

Max Verstappen seguía siendo el centro del universo sobre lo cual todo giraba. En 2019 Helmut Marko, asesor de Red Bull Racing, decidió ascender a Pierre Gasly de Toro Rosso a Red Bull, pero después de sólo media temporada, en la que el francés no ofreció los resultados esperados, optaron por regresarlo a la casa de Faenza para darle su lugar al tailandés Alexander Albon.

El experimento pareció funcionar, al menos hasta el final de la temporada 2019, y el piloto tailandés, que se subió al RB15 en Spa, se convirtió de inmediato en un competidor habitual dentro de la zona de puntos con una impresionante consistencia, e incluso estuvo cerca de conseguir su primer podio en Brasil antes de que una maniobra de Lewis Hamilton le provocó un trompo.

Alexander Albon, Red Bull RB15, en el GP de Brasil 2019.

Alexander Albon, Red Bull RB15, en el GP de Brasil 2019. <span class="copyright">Glenn Dunbar / Motorsport Images</span>
Alexander Albon, Red Bull RB15, en el GP de Brasil 2019. Glenn Dunbar / Motorsport Images

Glenn Dunbar / Motorsport Images

Las premisas para el crecimiento de Albon en este 2020 parecían estar sobre la mesa, pero algo no funcionó.

El RB16 puede haber sido un coche extremadamente complicado para un piloto como Alex, que ciertamente no tiene el mismo talento cristalino que Verstappen, y desde el principio de la temporada fue evidente la diferencia entre el piloto tailandés y su compañero de equipo.

En la clasificación nadie hubiera imaginado ver a Albon por delante de Max, pero al menos se creía que podía estar más cerca de las actuaciones de su compañero de equipo.

Sin embargo, en la pista se vio una realidad completamente diferente. Albon nunca se hizo uno con el Red Bull RB16, a menudo quejándose de la falta de confianza con la parte delantera del coche, ofreciendo actuaciones que podrían clasificarse como opacas, o incluso peores.

La única satisfacción en este 2020 para el tailandés fue que logró abrirse camino hasta el tercer escalón del podio en el caótico GP de Mugello y luego repetir el resultado en la primera carrera en Bahréin.

La última carrera en Abu Dhabi, entonces, podría haber sido la oportunidad de probar su valor para retener su lugar para la próxima temporada.

Con los coches Mercedes en la pista con las unidades de potencia en régimen reducido para evitar fallos imprevistos, y un Lewis Hamilton que no estaba en absoluto en buena forma después de contraer COVID-19, Red Bull dominó la carrera con Max Verstappen, mientras que Albon no lució como el holandés.

Verstappen se hizo con la pole, arrebatándole la vuelta rápida a Bottas por sólo 25 milésimas, y en la carrera se escapó inmediatamente para pasar por debajo de la bandera a cuadros con una ventaja de 15 segundos sobre su más cercano rival.

Albon, por otro lado, nunca pudo atacar al siete veces campeón del mundo y terminó su experiencia como piloto oficial de Red Bull con un anónimo cuarto puesto considerando el potencial del RB16.

Helmut Marko se vio obligado a renegar de la filosofía que ha distinguido a Red Bull en la última década y decidió no promover a ninguno de los pilotos de su escuela para favorecer la experiencia que puede aportar Sergio Pérez.

Tal vez esta decisión puede ser vista como un fracaso de la gestión del programa de jóvenes pilotos por parte del ex piloto austriaco.

Es cierto que Tsunoda debutará en la Fórmula 1 en 2021 con AlphaTauri, pero también es cierto que sin el crecimiento inesperado del piloto japonés en su año de debut en la Fórmula 2, Red Bull no habría tenido pilotos listos para el gran salto.

El haber rechazado prematuramente a jóvenes como Kvyat y Gasly, y el no haber tenido la paciencia de esperar a que maduraran los muchos talentos disponibles en su escuela ha dejado probablemente al mismo Marko inquieto, que ahora tendrá que revisar su modus operandi para el futuro para no repetir los mismos errores.

Sergio Perez, Racing Point RP20, en el GP de Turquía.

Sergio Perez, Racing Point RP20, en el GP de Turquía. <span class="copyright">Steven Tee / Motorsport Images</span>
Sergio Perez, Racing Point RP20, en el GP de Turquía. Steven Tee / Motorsport Images

Steven Tee / Motorsport Images

Después de haber sido despedido por Lawrence Stroll y de haberse arriesgado a pasar un año sabático, Pérez tendrá ahora la oportunidad de correr finalmente en un equipo de primera línea después de años disputando competencias en la mitad de la parrilla.

Red Bull, con esta elección, apunta decididamente al título de constructores ya que el de pilotos parece estar fuera de alcance para el próximo año también, dada la presencia de un caníbal como Lewis Hamilton.

Helmut Marko y Christian Horner, sin embargo, tendrán que cambiar su mentalidad. Ese equipo "Verstappencentrico" que hizo perder la sonrisa a Daniel Ricciardo, ahora tendrá que ser manejado de otra manera y los dos tendrán que ser conscientes de que Sergio Pérez tendrá que ser considerado a la par de Max si quieren que su relación con Honda tenga al menos un éxito antes de que la casa japonesa se despida de la F1.