Análisis: la difícil decisión de Red Bull en 2021 es el tema del motor

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Tras la decisión de Honda de abandonar la Fórmula 1 al final de la próxima temporada para seguir la filosofía de un camino con carbono neutro, la mesa directiva de Red Bull Racing conformada por Helmut Marko, Adrian Newey y Christian Horner se enfrentan ahora a un período de profunda reflexión antes de presentar al jefe de la compañía, Dietrich Mateschitz, una estrategia que permita a su equipo de F1 no caer en el círculo de un equipo cliente ante un motorista.

Mercedes ha dicho que no está interesada en suministrar su propia unidad de potencia al equipo anglo-austriaco, mientras que un giro al motor Ferrari no daría garantías en términos de rendimiento y competitividad.

Con estas premisas, el único fabricante que podría proporcionar sus motores a Red Bull es Renault, pero el equipo, cuatro veces campeón del mundo, ha tenido grandes desacuerdos con la empresa francesa en los últimos años durante la última etapa de su matrimonio.

Con el motor Honda, Red Bull y AlphaTauri consiguieron tres victorias en 2020.

Con el motor Honda, Red Bull y AlphaTauri consiguieron tres victorias en 2020. <span class="copyright">Andy Hone / Motorsport Images</span>
Con el motor Honda, Red Bull y AlphaTauri consiguieron tres victorias en 2020. Andy Hone / Motorsport Images

Andy Hone / Motorsport Images

Como una pareja de divorciados que se mudan juntos para pagar la hipoteca, parece impensable que Christian Horner y Cyril Abiteboul disfruten de la idea de trabajar de nuevo al momento que recuerden las razones que llevaron a la separación de sus caminos.

La mejor opción para Red Bull, dadas todas las condiciones, sería hacerse cargo de todo el proyecto de Honda y ejecutarlo de forma autónoma, pero para hacer esto tendría la FIA que aceptar la congelación del desarrollo de las unidades de potencia. Si este fuera el caso, tanto Red Bull como AlphaTauri podrían contar con el motor japonés hasta finales de 2025, con la compañía nipona ofreciendo un apoyo constante a pesar de terminar como un equipo cliente.

Para evaluar la viabilidad de esta hipótesis, ya se han sondeado numerosas empresas, como Mugen, Ilmor, Mecachrome, Coswhorth, así como nombres con talento como Andy Cowell, para dirigir el proyecto.

Sin embargo, también hay otro candidato en juego: AVL. Puede que el nombre no resulte familiar a los aficionados a la F1, pero es una empresa líder en el campo de la propulsión y, con 11,500 empleados y 1,800 millones de libras esterlinas de facturación anual, es una empresa que podría aplicar su experiencia de forma eficaz a las actuales unidades de potencia de Honda.

Aston Martin Valkyrie. El hipercoche de la compañía británica, obra de Adrian Newey.

Aston Martin Valkyrie. El hipercoche de la compañía británica, obra de Adrian Newey. <span class="copyright">Mark Sutton / Motorsport Images</span>
Aston Martin Valkyrie. El hipercoche de la compañía británica, obra de Adrian Newey. Mark Sutton / Motorsport Images

Mark Sutton / Motorsport Images

En el otoño de 2009, Cosworth estuvo a un paso de convertirse en el proveedor de los motores V8 para Red Bull a partir de la temporada 2010. Adrian Newey fue personalmente a la empresa para ver en operación el motor de 780 caballos de fuerza en el banco de pruebas, y al momento de la comparación con la planta de poder Renault de 750 hp, los números finales seguían favoreciendo a la marca británica, incluso con la penalización en términos de peso y consumo.

Sin embargo, desde Austria llegó un no rotundo.

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El director general de Cosworth Powertrain, Bruce Wood, es un experto en motores de carreras turboalimentados y la compañía es capaz de gestionar la unidad de potencia de Honda de forma autónoma, pero el atractivo de una asociación con AVL podría resultar más atractivo. Todo dependerá de lo que Red Bull prefiera: ¿trabajar con una compañía con experiencia en la pista o con aquellos que tienen la capacidad de crecer rápidamente?

Para Honda, que entró en la era de los híbridos demasiado tarde, desarrolló su motor demasiado tarde y está saliendo de la Fórmula 1 demasiado pronto, ahora es el momento de dar a Red Bull la oportunidad de ser el amo de su propio destino.

Dado que el tope presupuestario no se extenderá al desarrollo de motores, se abre una interesante oportunidad para que Red Bull redistribuya inteligentemente sus recursos de investigación y desarrollo. Esto podría ser justo lo que Red Bull siempre ha necesitado.

Texto de Mark Gallagher