El aliado fantasma: de Boca a Independiente, ¿quiénes ganan y quiénes pierden en los viajes al Interior?

Rodolfo Chisleanschi
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Marcelo Aguilar

La incorporación a la AFA en 1939/40 de los equipos rosarinos y santafesinos fue el punto de partida. Los ya lejanos Campeonatos Nacionales a partir de 1967 extendió el camino, y la federalización total de los torneos, a mediados de los 80, acabó por consolidar un nuevo status quo. Poco a poco, los equipos de lo que hoy conocemos como el AMBA fueron descubriendo algo que resultaba sencillo sospechar: que más allá de Buenos Aires y sus alrededores también se jugaba muy bien al fútbol. Y al mismo tiempo, que llevarse la victoria de las ciudades alejadas de la Capital y el Gran Buenos Aires no era una tarea sencilla.

Lo aprendieron y lo siguen sufriendo todos, incluso los históricos cinco grandes del país. Los números dan fe de esta afirmación. Visitar Rosario, Córdoba, Santa Fe, Tucumán o Mendoza, por nombrar las principales plazas, no es igual que recibir a sus representantes en La Bombonera, el Monumental, Avellaneda o el Bajo Flores.

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Hasta 2015, tal circunstancia no era más que una anécdota. En definitiva, todos eran locales y visitantes de todos en el transcurso de un campeonato. Pero el “torneo de 30” cambió la ecuación. Al disputarse a una sola rueda dejaron de existir las equivalencias y ni siquiera se mantuvo la compensación que se daba entre los campeonatos Apertura y Clausura que arrancaron en los años 90. La cantidad y calidad de viajes al Interior que debía hacer cada equipo por torneo pasó entonces a tener su importancia. La paridad, y en cierto modo la credibilidad, quedó devaluada.

Jugadores de River festejan el gol en contra de Damián Martínez, de Rosario Central.
Marcelo Manera / POOL ARGRA


Jugadores de River festejan en la cancha de Rosario Central; el Millonario es al que mejor le va jugando en Arroyito: lo supera ampliamente en el historial (32-13). (Marcelo Manera / POOL ARGRA/)

Un análisis comparativo de los fixtures de los cinco grandes durante el último lustro ofrece algunos resultados curiosos. Ocho certámenes se completaron desde 2015 hasta ahora, y salvo la reciente Copa Maradona, en la que se respetó el formato tradicional durante la fase inicial, todos se jugaron a una sola rueda. En ese lapso, Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo se desplazaron 164 veces más allá de La Plata, pero el reparto es muy desigual. Mientras que Boca viajó 26, el Rojo lo hizo 38, Racing 35, San Lorenzo 34 y River 31.

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La diferencia no es menor, porque más allá de los momentos puntuales que viven todos los equipos, las estadísticas son concluyentes en un punto: durante todos estos años solo Colón de Santa Fe en la temporada 2017/18 y Talleres de Córdoba en el torneo siguiente sumaron más puntos fuera de su cancha que en su provincia. Más aún, en algunos casos las distancias fueron abismales. En ese sentido, Crucero del Norte y Olimpo llegaron al extremo de perder todos sus encuentros lejos de Posadas y Bahía Blanca, respectivamente.

San Lorenzo jugando en el Parque Independencia, ante Newell's
Marcelo Manera


San Lorenzo jugando en el Parque Independencia, ante Newell's (Marcelo Manera/)

Medidos en porcentajes generales, las cifras también establecen distancias en los rendimientos. En tanto los cinco grandes ganan entre el 52 y el 58 por ciento de los puntos como locales, el número puede trepar hasta el 63 por ciento entre los equipos del Interior.

¿Es este un factor primordial para determinar un campeón? Es cierto que justamente Boca, ganador de los cinco de los ocho torneos disputados, fue el que menos traslados realizó; y que Lanús, que dio la vuelta olímpica en el Transición 2016, solo visitó a Unión y San Martín de San Juan en ese certamen; pero el Racing 18/19 relativiza el dato. Ese año fue visitante de Aldosivi, Colón, Atlético Tucumán, Patronato, San Martín de Tucumán y Talleres, la misma cantidad de viajes que los efectuados por Boca e Independiente ese año, y solo uno más que River y uno menos que San Lorenzo.

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Claro que entonces entra a jugar otra cuestión: ¿a quién se visita? Salvo el Decano tucumano, que fue 5º en aquel campeonato, el resto de equipos que recibieron a la Academia acabaron de la mitad de la tabla hacia abajo. En ese sentido, nada más indicativo que observar los viajes a Rosario, históricamente las canchas más complicadas del Interior para los más grandes del país.

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En el historial absoluto de los partidos jugados en Arroyito y el Parque Independencia solo River sale bien parado, ya que iguala con Newell’s (28 victorias cada uno) y supera ampliamente a Central (32-13). En todos los otros casos, canallas y leprosos sacan ventaja. ¿Qué ocurrió desde 2015? Boca fue 4 veces (3 derrotas en el Gigante y un empate en el Marcelo Bielsa), igual que River y San Lorenzo; Racing 6 e Independiente 7.

Algo parecido puede verse en el caso de los conjuntos cordobeses. Boca viajó apenas 3 veces a la Docta –2 partidos ante Belgrano y 1 con Talleres (hubo otro en la Copa Maradona, pero en formato a dos ruedas)–, mientras San Lorenzo acudió en 4 ocasiones y River en 5.

El festejo de Racing en una visita a Mar del Plata; fue triunfo ante Aldosivi
El festejo de Racing en una visita a Mar del Plata; fue triunfo ante Aldosivi


El festejo de Racing en una visita a Mar del Plata; fue triunfo ante Aldosivi

Llama la atención, en cambio, que Boca haya sido un visitante asiduo en San Juan, adonde viajó en 4 de los 5 torneos que San Martín disputó antes de descender. Aldosivi o Patronato son otros dos destinos que se han repetido en el camino xeneize. Lo mismo que ocurre con Godoy Cruz en el caso de River, que se trasladó hasta 4 veces en esos años, más una quinta en el presente torneo. Independiente, Racing y San Lorenzo, en cambio, reparten más sus visitas, así como hay estadios del Interior menos selectivos en recibir a los grandes, como el caso de los dos de Santa Fe o el de Atlético Tucumán.

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El último punto curioso lo ofrece el campeonato 2019/20, también ganado por Boca. Fue el primero en el que los cinco grandes se repartieron de manera exacta los viajes a las provincias: 5 cada uno.

¿Podrá marcar el principio de unos fixtures menos dispares y que garanticen una igualdad de posibilidades para todos los participantes? Quizás. Aunque nada sería más saludable que volver a los torneos de dos ruedas todos contra todos. No hay nada como la transparencia para darle a los campeones toda la credibilidad que merecen.