Hubo un tiempo en que Alfredo Adame era un hombre encantador... ¿Qué le pasó?

Miguel Cane
·5  min de lectura
Alfredo Adame. (Photo by Adrián Monroy/Medios y Media/Getty Images)
Alfredo Adame. (Photo by Adrián Monroy/Medios y Media/Getty Images)

De un tiempo a esta parte, Alfredo Adame ha cultivado a pulso la imagen de ser la celebridad más desagradable del medio: ya sea por sus numerosos pleitos con diferentes personajes como Carlos Trejo (el presunto novelista y “cazafantasmas”), Laura Zapata, Andrea Legarreta y un cada vez más largo etcétera – que parece crecer de manera alarmante, incluyendo también agresiones a su más reciente exesposa, Mary Paz Banquells y los tres hijos que tuvo con ella.

Dimes y diretes, amenazas, insultos ridículos (“Memela enfrijolada”), una presunta intención de iniciar una carrera política y una serie de absurdos lo ponen en el candelero casi a diario. ¿Pero a qué precio?

Todavía no hace mucho, Adame era una figura que caía bien, tenía una imagen muy cercana al público que ahora parece empezar a tenerle repelús a esta versión que no nos explicamos de dónde salió.

De piloto a modelo y galán

A mediados de la década de los 80, Alfredo Adame, nacido en 1958, dejó su carrera de piloto aviador y comenzó a hacer anuncios impresos y comerciales de televisión: pronto fue la imagen de una marca de ropa interior y muchos otros productos, esto lo alternaba como presentador del programa cultural Video Cosmos.

En esa época, Adame se casó de la actriz colombiana Diana Golden (con la que también ha tenido escandalosas grescas mediáticas y de la que se separó en 1989), que le ayudó a abrirse algunas puertas en el mundo de la farándula, donde se hizo de un lugar gracias a una personalidad jovial. Así tuvo un papel de soporte en Mi segunda madre, con María Sorté y después se incorporó al reparto de ‘Balada por un amor’, protagonizada por Daniela Romo, en otro papel secundario.

Este fue su primer golpe de suerte, ya que durante las grabaciones, el veterano actor Jorge Rivero se retiró de repente de la telenovela y se alteraron los libretos para que su personaje fuera el galán principal, en parte también por la buena química que tuvo en pantalla con la Romo.

Adame no solo tenía esa aura de éxito personal, sino que en lo personal, había iniciado una relación romántica con Mary Paz Banquells, la menor de las hijas del célebre actor y director Rafael Banquells y la actriz Dina de Marco; hermana de Rocío Banquells, que era una de las cantantes más populares del momento y famosa por ser una tremenda villana en la televisión mexicana (¿la recuerdan en “Los ricos también lloran” y “Bianca Vidal”?) y media hermana de Sylvia Pasquel, primogénita de la legendaria diva Silvia Pinal.

Cuando se casaron, en 1990, conformaron lo que, por más de 25 años, pareció ser uno de los matrimonios mejor avenidos del medio artístico.

En televisión, Adame no solo tuvo éxito como galán de telenovelas, también como uno de los primeros conductores del programa HOY, en su etapa inaugural el 3 de abril de 1998, haciendo mancuerna con Laura Flores, Talina Fernández, Andrea Legarreta y Martha Carrillo.

El día que se torció su rumbo

Fue precisamente en esta etapa del programa cuando Adame tuvo lo que es su primera “controversia” cuando, durante un segmento, accidentalmente llamó “perra” a Andrea Legarreta (el video del vergonzoso momento sigue siendo viral en Internet, 20 años más tarde).

Aunque se disculpó inmediatamente y todo pareció quedar bien, a partir de ese momento Legarreta se rehusó a volver a compartir espacio con Adame, y el incidente supuso la nota discrepante en lo que se consideraba una carrera exitosa, salpicando una imagen pública muy cuidada.

No fue sino hasta hace unos pocos años que Adame empezó a mostrar un cambio muy drástico y repentino en su personalidad, que incluyó una humillante separación de Banquells, a la que acusó en revistas y programas de TV de desfalco y otras cosas, también volviéndose contra los hijos que tuvo con ella, Diego, Alejandro y Sebastián, habiendo sido este último, de apenas 21 años, objeto de ataques homofóbicos verbales por parte de su padre (que públicamente lo desconoció) al salir del clóset en 2020.

Alfredo Adame en la presentación de su programa La ley de Adame/Getty Images
Alfredo Adame en la presentación de su programa La ley de Adame/Getty Images

El cambio radical y escandaloso en la personalidad, imagen pública e incluso físico de Adame (que se sometió a un ‘facelift’ en 2018) ha creado una fuente morbo en diversos medios en México y Latinoamérica, con algunos comentaristas que consideran lo que sucede con el antiguo actor como un ‘trainwreck’ – un accidente catastrófico del que es imposible apartar la mirada, mientras él mismo sigue acabando con lo que queda su imagen de una manera deliberada, provocando las controversias de las que después él mismo se queja.

¿Podría tratarse esto de un trastorno emocional que tardó años en manifestarse? ¿O siempre estuvo ahí y es ahora que se hace evidente?

De acuerdo con el doctor en psiquiatría Michael B. First, de la Universidad de Columbia, las personas sanas difieren significativamente en la personalidad global, en el estado de ánimo y en el comportamiento. Cada persona también varía día a día, dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, un gran cambio repentino, en la personalidad y/o en la conducta, en particular si no está relacionado con ningún acontecimiento obvio (como iniciar un tratamiento farmacológico o la pérdida de un ser querido), a menudo indica un problema.

Adame ha persistido en explotar la polémica y la antipatía, de una manera casi compulsiva, pero no hay que olvidar que antes de estos arrebatos lo convirtieran en su propio peor enemigo, existió un Alfredo Adame afable, sencillo y agradable, que por desgracia parece haberse perdido en un torbellino de chismes y peleas. En caso de que necesitara ayuda especializada, ojalá la encuentre, por su propio bien.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR

The Crown: Adiós a la Diana santa y mártir; sale por fin la cara oculta de la princesa

“Alguien tiene que morir”, la miniserie de misterio donde Manolo Caro pone en otro nivel lo hecho por Netflix

EN VIDEO: Actores que no supieron que rodaban una película terrible hasta que fue demasiado tarde