Alexei volverá a jugar en Cuba

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 9 (EL UNIVERSAL).- El 1 de marzo, cuando los Diablos Rojos del México aterricen en Cuba para disputar seis encuentros de una serie amistosa contra un par de selecciones de la isla, su figura para esta temporada, Alexei Ramírez vivirá un momento por el que ha esperado una década: volver a jugar beisbol en su país.

En 2007, luego de ser el campeón de cuadrangulares de la Serie Nacional, Ramírez desertó de Cuba y consiguió la ciudadanía dominicana, con la que pudo ingresar a Estados Unidos y firmar con los White Sox. El infielder permaneció ocho años con el conjunto de Chicago. En 2016 vistió las franelas de Padres y Rays.

En su paso por Grandes Ligas conectó 115 cuadrangulares con 590 carreras impulsadas y .270 de promedio de bateo. Ramírez consiguió poco más de 40 millones de dólares. Ahora volverá a su país a jugar con el ‘2’ en su espalda, el mismo número con el que disputó su última temporada en el beisbol antillano.

"Para mí es una gran emoción regresar a jugar a mi país después de 10 años. Se dio la oportunidad de venir a Diablos y en el calendario está la visita a Cuba. Escogí el ‘2’ porque fue el último número que usé en la Serie Nacional", declaró Alexei.

El dígito pertenecía a Carlos Figueroa, quien tuvo que cederlo al nuevo refuerzo escarlata. El Misil cubano en Grandes Ligas utilizó el 10, pero en el México el número está retirado en honor de Benjamín "Cananea" Reyes, el manager más ganador de la institución con cinco títulos de Liga Mexicana de Beisbol.

Durante la década que ha radicado en Florida, el jugador de cuadro sólo ha estado en una ocasión en Cuba, y fue debido a un accidente que sufrió su mamá.

Como desertor, Ramírez no tendrá problemas para ingresar a Cuba y los Diablos sólo se hicieron cargo del costo de la visa que fue de 350 pesos.

Alexei se suma a un grupo de peloteros extranjeros en el que sobresale su compatriota Henry Urrutia, campeón de bateo este invierno en la Liga Venezolana, con los Cardenales de Lara.

Las nuevas contrataciones del México contrastan con la temporada pasada, en la que apostaron por un equipo con jugadores únicamente mexicana con una nómina modesta. La renovación del roster dejará un déficit de 20 millones, que ponen de nuevo a la organización a trabajar en números rojos, pero con el apoyo financiero de su dueño, Alfredo Harp Helú.

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