La vida tras Merkel: ¿qué puede esperar España y Europa cuando diga adiós en 2021?

Javier Taeño
·4  min de lectura

2021 va a ser un año de grandes cambios en el continente europeo. Más allá de la anunciada marcha de Reino Unido de la Unión que se va a consumar el 1 de enero, Alemania va a afrontar unas elecciones generales el 26 de septiembre en las que Angela Merkel no va a presentarse.

La canciller, que cumplirá en el cargo 16 años, abandonará la primera línea política y dejará paso a alguien distinto ya sea de su partido o de otros. Se trata de una imagen inédita en las dos últimas décadas, ya que mientras que Francia en ese mismo periodo ha tenido cuatro presidentes y España tres, el país germano siempre ha contado con Merkel, convirtiéndose en una figura clave de la política europea y mundial.

El 2021 en Europa estará marcado por la marcha de Merkel. (Photo by German Chancellery/Pool/Anadolu Agency via Getty Images)
El 2021 en Europa estará marcado por la marcha de Merkel. (Photo by German Chancellery/Pool/Anadolu Agency via Getty Images)

Los tres lustros de mandato de la política de Hamburgo han estado marcados por su capacidad de negociación y por su forma de gestionar las crisis. Su liderazgo ha quedado demostrado en momentos tan turbulentos como la crisis de la deuda, la pandemia del coronavirus, el Brexit o las relaciones con Estados Unidos. Momentos estos en los que tradicionalmente Merkel ha sido un faro capaz de guiar al resto del continente.

Precisamente otro de sus grandes logros ha sido siempre su capacidad de mediar entre las distintas corrientes que se mueven dentro de la Unión, tendiendo puentes entre las reivindicaciones de los países del sur (más propensos al endeudamiento) y los del norte, conocidos popularmente como frugales, que se caracterizan por su defensa de la austeridad.

También ha combatido continuamente el euroescepticismo que ha proliferado en países de la UE, como es el caso del Grupo de Visegrado, una unión formada por Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia que se ha caracterizado por una mayor lejanía a las políticas comunitarias, especialmente en las políticas migratorias.

Así pues Merkel ha sido uno de los principales ejes vertebradores de la Unión en las dos últimas décadas. Una situación que va a cambiar forzosamente en 2021, por lo que cómo será la relación de Alemania con Europa es una auténtica incógnita y dependerá mucho de lo que dicten las urnas.

La unión de Macron y Merkel ha reforzado el eje franco-alemán. (Photo by YVES HERMAN/POOL/AFP via Getty Images)
La unión de Macron y Merkel ha reforzado el eje franco-alemán. (Photo by YVES HERMAN/POOL/AFP via Getty Images)

Sí que se intuye cuál puede ser la dirección. En las dos últimas crisis (la financiera en 2008 y la del coronavirus en 2020) la actitud alemana ha sido completamente opuesta. Si en la primera fue defensora de duros recortes y ajustes (alineada con los frugales como Países Bajos o Austria), en esta segunda ha apoyado un plan de rescate europeo con un fondo de 750.000 millones para los países miembros que tiene como objetivo que se produzca una recuperación rápida. Frente a los recortes, ahora se apuesta por la inversión e intentar que nadie quede atrás.

Aunque una vez más Alemania se ha situado como el gran negociador, en esta crisis ha mostrado más cercanía con las tesis de Francia, Italia o España que con los frugales. También dio su apoyo a la candidatura de la española Nadia Calviño para presidir el Eurogrupo, frente a la opción luxemburguesa, más del agrado de los frugales, aunque finalmente el cargo fue para el candidato irlandés.

Además, tras el Brexit se ha reforzado el eje franco-alemán, que también ha intentado dar respuesta internacional a la política de Trump, alejada del multilateralismo.

Las elecciones como árbitro

Una eventual victoria en las elecciones del partido de Merkel CDU-CSU podría significar una continuación de esta estrategia, más cercana por tanto a las tesis españolas. Algo similar ocurriría probablemente con un triunfo de los socialdemócratas. Sin embargo, las cosas podrían cambiar si la extrema derecha obtiene unos grandes resultados.

Esta situación podría doblegar la presión interna para que Alemania se aliara más con los frugales en las políticas europeas. En los próximos meses se irán resolviendo incógnitas, la primera de ellas es quién sucede a Merkel y cuáles son sus planes para Europa. A partir de ahí habrá que ver si el país sigue por el mismo camino o si empiezan a cambiar las cosas. No cabe duda que el legado de la canciller será clave en esta transición.

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