Alberto Miño, una rara avis del tenis de mesa obsesionado por las medallas

Agencia EFE
Quito, 23 jul (EFE).- La vida de Alberto Miño es como la pelota que impulsa con destreza y que va por aquí y por allá dejando a su paso un resonante sonido que a nadie deja indiferente.
Quito, 23 jul (EFE).- La vida de Alberto Miño es como la pelota que impulsa con destreza y que va por aquí y por allá dejando a su paso un resonante sonido que a nadie deja indiferente.

Quito, 23 jul (EFE).- La vida de Alberto Miño es como la pelota que impulsa con destreza y que va por aquí y por allá dejando a su paso un resonante sonido que a nadie deja indiferente.

El jugador de tenis de mesa es ecuatoriano, compite en la Bundesliga alemana entre figuras asiáticas y europeas y se prepara para una de sus grandes citas: los Juegos Panamericanos de Lima, donde tiene serias opciones de conquistar medalla.

Nacido en la ciudad de Guayaquil el 21 de agosto de 1990, Miño comenzó su historia con esta disciplina a los ocho años, cuando el colegio al que iba, el Salesianos Club, le hizo escoger una actividad deportiva para practicar.

Él se decantó, junto con algunos amigos, por este deporte de poca repercusión en su país.

De 1,81 metros de altura y 84 kilogramos de peso, el guayaquileño es el primer jugador latinoamericano en la lista de los cien mejores jugadores de tenis de mesa del mundo.

El mérito no es poco pues "tanto en Europa como en Asia hay muchísimo más nivel en este deporte", dijo a Efe.

"Esta actividad comenzó siendo un hobby, algo con lo que nos divertíamos. Luego vieron que podíamos jugar a un buen nivel y comenzamos a entrenar también por las tardes", declaró el jugador de 28 años.

Resaltó que este deporte es como un terreno inhóspito en Ecuador, "que no ha tenido historia y tampoco cuenta con referentes", lo que considera que "dificulta mucho el desarrollo de los practicantes".

Al apoyo incondicional de su familia atribuye no solo el sostenimiento económico para residir hace diez años entre Francia y Alemania, sino sus logros deportivos: cuatro veces campeón suramericano, la medalla de bronce panamericana de 2011 y el décimo puesto en el Abierto Internacional juvenil de Budapest de 2005.

De los veinte años que lleva practicando este deporte, Miño aseguró que solo durante los últimos siete ha recibido ayuda de la Secretaría del Deporte.

Recordó lo difícil que le resultó dejar a la familia y sus amigos en Guayaquil a los 18 años para viajar a Europa.

No obstante, fue "una de las mejores decisiones" de la vida del campeón latinoamericano en 2016 y tercero de la Copa Panamericana de ese mismo año.

Miño resignó su formación educativa en distintos momentos, aunque en la actualidad estudia Economía a distancia por la Universidad de Londres. Debe tener "mucha fuerza de voluntad" para sobreponerse al cansancio de los entrenamientos diarios y cumplir con las asignaturas.

Ahora se entrena en Guayaquil durante cinco horas diarias repartidas en dos turnos, más una sexta hora de trabajo físico.

Luego viajará a China para cerrar su preparación para Lima.

Fuera del entorno del pimpón, Miño trata de disfrutar de los momentos que puede pasar con sus amigos o por el fútbol.

"Si no me hubiera decantado por el tenis de mesa, habría intentado convertirme en un jugador de fútbol profesional", dijo.

Entre sus aficiones también se cuentan la lectura y su género favorito es la literatura científica, sobre todo si está relacionada con la psicología y ensayos sobre el futuro.

Quiere ayudar a impulsar el deporte en general y el tenis de mesa en particular con el sueño íntimo de elevarlos al nivel de los deportistas de Asia y Europa.

Andoni Berná

(c) Agencia EFE

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