El jefe de Pfizer, modelo ejemplar para el neoliberalismo por su rechazo a las subvenciones públicas

TresB
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Este 9 de noviembre la farmacéutica estadounidense Pfizer anunciaba que su vacuna contra el coronavirus, que desarrolla conjuntamente con la biotecnológica BioNTech, cuenta con un 90% de efectividad tras el primer análisis intermedio de su ensayo de fase 3. La noticia fue recibida con gran entusiasmo en los mercados y en la sociedad en general, que espera que suponga un primer paso para poder superar definitivamente la pandemia.

Albert Bourla, presidente y CEO de Pfizer. (Foto: Steven Ferdman / Getty Images).
Albert Bourla, presidente y CEO de Pfizer. (Foto: Steven Ferdman / Getty Images).

“Hoy es un gran día para la humanidad. El primer conjunto de resultados de nuestro ensayo de fase 3 de la vacuna Covid-19 proporciona evidencia inicial de la capacidad de nuestra vacuna”, dijo en un comunicado el presidente y CEO de Pfizer, Albert Bourla. Tras conocerse la noticia, este veterinario griego se convirtió casi en un héroe global, pero no para todo el mundo. Y es que sectores de la izquierda lo han criticado por su rechazo a las subvenciones.

Pfizer ha desarrollado su vacuna contra el coronavirus sin recibir dinero público. El propio Bourla lo explicaba en una entrevista en la CBS el pasado mes de septiembre. “Lo hice así porque quería liberar a nuestros científicos de cualquier burocracia. Cuando obtienes dinero de alguien siempre viene con ataduras. Quieren ver cómo vamos a progresar, qué tipo de movimientos vas a hacer. Quieren informes. Yo no quería tener nada de eso”, declaró. “Si fracasa, será de nuestro bolsillo. Y al final solo es dinero. Eso no quebrará la compañía, aunque será doloroso porque estamos invirtiendo 1.500 millones de dólares”.

Tras anunciar la eficacia de la vacuna, el presidente de la multinacional estadounidense elevó la inversión total de la empresa a 2.000 millones de dólares (unos 1.700 millones de euros) y afirmó que sin dinero público obtuvieron los resultados “mucho más rápido”.

El socio alemán de Pfizer, BioNTech, sí que recibió dinero público. En septiembre, el Gobierno de Angela Merkel le entregó 375 millones de euros para el proyecto y el director general de la empresa, Ugur Sahin, lo agradeció asegurando que serviría para “proporcionar una vacuna segura y eficaz lo antes posible”.

Héctor Tejero, portavoz de Economía en la Asamblea de Madrid de Más Madrid, se refirió a esta subvención en un hilo de Twitter en el que explica que la vacuna de Pfizer es una vacuna de mRNA con nucleósido modificado (modRNA), cuyos descubrimientos previos se realizaron con dinero público.

Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, también se ha referido a la vacuna de Pfizer en un tuit en el que afirma que no hay que olvidarse cuando esto acabe de “que nos salvó la responsabilidad individual, la sanidad pública y universal y la ciencia mientras la (ultra)derecha pedía privilegios fiscales, recortes y libertad para contagiar”.

Un mensaje que ha aprovechado la derecha más extrema para recordarle el rechazo a las subvenciones públicas del presidente de Pfizer. Así se lo decía Iván Espinosa de los Monteros, portavoz en el Congreso de Vox. Otros tuiteros también se lo explicaban a Echenique.

Y es que, mientras sectores de la izquierda critican al jefe de Pfizer por su renuncia al dinero público, para el neoliberalismo es un ejemplo de cómo la iniciativa privada puede solucionar problemas globales sin necesidad de recibir apoyo económico de las administraciones. El economista Juan Ramón Rallo ironizaba sobre esta cuestión en Twitter.

Muchos otros tuiteros de derechas también han recordado que Pfizer no recibió dinero público para desarrollar su vacuna y apoyan la tesis de su presidente de que la burocracia limita la iniciativa privada.

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