Alan Varela: el eje de Boca que, como Leandro Paredes, pasó de enganche a Nº 5

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Alan Varela frente a The Strongest, por la Copa Libertadores; el juvenil se afianzó como titular en el Boca de Miguel Russo
Pool Argra

Cuando la cámara se enciende y la entrevista se activa, la mirada de Alan Varela se inquieta y su sonrisa permanente evidencia un nerviosismo que deriva en respuestas breves. Todo lo contrario sucede cuando la pelota está en sus pies, generando que sus ojos se mantengan bien abiertos, con la vista al frente para observar el amplio panorama del campo y desplegando todo su talento. Quizás, todo lo que se guarda en frases lo expresa jugando al fútbol. Porque es así: poco ruido y muchas nueces. Se limita sólo a destacar la ayuda del grupo, esquiva cualquier elogio a su estilo y evita hablar de su actualidad. Su perfil bajo le hace entender que para llegar a las nubes hace falta más esfuerzo y recorrido. Por eso, tal vez, hoy sea de los futbolistas de Boca con más regularidad en el nivel.

Así se dio a conocer. Exceptuando al cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo y al Consejo de Fútbol, liderado por Juan Román Riquelme, otros pocos conocían el potencial que podía explotar Varela de manera tan inmediata en la primera división. Y es que en julio recién cumplirá los 20 años. Es verdad, su postura mental y corporal confunde: hacen parecer que el joven tiene años pisando césped profesional. Tal vez, las mayores complicaciones ya las pasó en su vida y ahora es tiempo de disfrutar. Así como en su momento estuvo a punto de ponerse los pantalones largos para tomar decisiones drásticas pese a su juventud, hoy –sin dejar de serlo– se transformó en el eje de un medio campo que parecía complejo de recuperar.

Varela, pase y distribución

Su camino en la institución boquense comenzó en 2012, una vez que el club supiera de su existencia en el predio que Barcelona había apostado tener en La Candela para proyectar a futuras promesas argentinas. Jorge “Coqui” Raffo, ex coordinador de inferiores en Boca, fue uno de los primeros que lo vio.

En su estadía, vivió giras con las inferiores, títulos, un ascenso rápido a la Reserva –por pedido del ex técnico Rolando Schiavi– y una situación que bien pudo obligarlo a desechar tanto esfuerzo: con sólo 16 años y sin pretenderlo, fue padre de Aitana, el primer nombre que llegó a su cabeza para dedicar su debut como titular frente a Huracán, en diciembre último.

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Sin certezas de lo que sería su camino en el xeneize, en aquel entonces pensó en su hija y en buscar otra profesión, lejana a la pelota. Pero ahí estuvieron sus padres: Patricia y Gonzalo, esos nombres tatuados que se reparten en su cuello, para hacerle entender que lo mejor estaría por venir. Inmerso en una familia de Isidro Casanova en la que el trabajo, el sacrificio y jamás desistir fueron siempre los conceptos inculcados, le sirvió para reflexionar y volver hacia el horizonte futbolístico. Una cosa no implicaba abandonar otra.

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No se equivocaron. Tampoco Russo, que en él apostó en serio por la primera aparición con persistencia de un juvenil: hoy laderos en la mitad de la cancha, Agustín Almendra y, sobre todo, Cristian Medina se ganaron la titularidad más por obligación que por intención de otorgarles rodaje de formación.

Del trío, Varela es el que más está en boca de todos. Aunque su inexperiencia también lo llevó a pagar los platos rotos de un equipo que tuvo (y tiene) poca identidad, por estos días es el ‘5’ de Boca: le ganó el puesto a Jorman Campuzano, que resultó fundamental para Russo en 2020. Sus rendimientos son parejos, siendo el hombre que las lupas ponen entre los destacados del equipo. Como en el último encuentro con The Strongest (3-0), el del pasaje a octavos de final de la Copa Libertadores: con 107 pases exitosos se convirtió en el jugador del club con mayor precisión en los últimos seis años, según los datos de SofaScore. El que ostentaba la mayor marca en ese período era Fernando Gago, con 101, en 2017.

Alan Varela lucha por la pelota con Kayo Jorge durante el partido de Copa Libertadores 2021 que disputan Boca Juniors y Santos
Guilherme Dionizio


Alan Varela lucha por la pelota con Kayo Jorge durante el partido de Copa Libertadores 2021 que disputan Boca Juniors y Santos (Guilherme Dionizio/)

A propósito, el ya retirado volante –hoy entrenador de Aldosivi– es su máximo referente. “Me crié viéndolo a Gago. Después miré mucho en el club a (Nahitan) Nández y (Wilmar) Barrios y hoy lo hago con (Leandro) Paredes, que jugaba de ‘8’ y de ’10′ como lo hacía yo en las inferiores y ahora compartimos posición”, reveló hace poco. Mediocampistas variados, por eso se ve a un jugador que quita con firmeza, pero enseguida levanta la cabeza para armar juego a uno o dos toques.

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De hecho, la casualidad del DT de turno, su aparición con una corta edad y su forma de jugar formaron un combo que llevó a varios a comparar a Varela con Éver Banega: por entonces con 18 años, Russo se inclinó para que fuera el volante central de un inolvidable equipo que fue campeón de América en 2007. Y los hinchas sueñan con que se repita la historia.

Alan Varela, uno de las grandes apuestas, escuchando atentamente a Carlos Tevez
@BocaJrsOficial


Alan Varela, uno de las grandes apuestas, escuchando atentamente a Carlos Tevez (@BocaJrsOficial/)

En 2019 firmó su primer contrato con Boca, pero con la llegada del Consejo y los partidos oficiales que empezó a acumular (ya lleva 22 y 15 de titular) le ofrecieron un nuevo vínculo actualizado y acorde a su importancia, con vigencia hasta 2025 y con una cláusula de rescisión de 10.000.000 de euros, pero que ascenderá con los años.

La próxima prueba para él y sus compañeros será este lunes con la semifinal de la Copa de la Liga Profesional ante Racing, en San Juan. Y Varela, por supuesto, es una fija.