La mina de oro que la Selección Mexicana y sus dueños hallaron en EEUU

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Jugadores mexicanos en el AT&T Stadium en Arlington, Texas. / Foto: Getty Images
Jugadores mexicanos en el AT&T Stadium en Arlington, Texas. / Foto: Getty Images

Si bien las cámaras de la televisión mexicana mostraban una nutrida tribuna del Mercedes Benz Stadium en la ciudad de Atlanta para el encuentro amistoso entre México y Venezuela, las que transmitieron para la audiencia de Estados Unidos, mostraron un costado que no se abrió al público.

Aún así, este encuentro tuvo una asistencia que se esperaba, más de 50 mil aficionados en un inmueble que puede albergar 71 mil. El regreso de Gerardo Martino a la ciudad que hizo campeona en la MLS, fue factor indudable para la atracción del público, pero el imán de la selección Mexicana en Estados Unidos, es innegable.

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La nutrida asistencia llamó la atención de una de las periodistas más reconocidas de la ciudad de Atlanta, quien presumió en redes sociales la fiesta que vivió en el estadio, como un evento que pocas veces puede verse pese a que la ciudad cuenta con varios equipos en ligas deportivas profesionales, como la MLS, la NFL y la MLB.

El siguiente encuentro fue sin duda más jugoso para las arcas de la Federación Mexicana de Fútbol y para todos los involucrados en el partido entre el Tri y Ecuador.

El AT&T Stadium en Texas, se convirtió en la segunda o tercera casa de la selección nacional, después del Estadio Azteca y del Rose Bowl, en Pasadena, California. La casa de los Dallas Cowboys puede albergar a más de 100 mil aficionados, lo que lo convierte en el inmueble que más gente puede recibir para los partidos del tricolor mexicano en los Estados Unidos.

Más de 150 mil aficionados en menos de una semana y todo el beneficio, difícil de obtener si México jugara estos amistosos en territorio nacional y que demuestran por qué es más rentable que se juegue una Copa Oro que una Copa América.

Seis elementos que pueden ser considerados importantes para el combinado mexicano no se integraron. Llovieron las críticas, los análisis, los señalamientos, las excusas. Las entradas no menguaron, la emoción de los aficionados mexicanos en los estadios de Estados Unidos no se puede ocultar. Son el mejor mercado, sin importar la naturaleza de los encuentros.

Tampoco importó el terreno del AT&T Stadium, una cancha de concreto con césped artificial que tiene las costuras burdas y ocasiona lesiones. Jugadores mexicanos se han quejado del estado de esta superficie desde siempre y las consecuencias ahí están, ‘Chapo’ Montes fracturado hace algunos años y Héctor Moreno con molestias en la cadera tras el cotejo contra Ecuador.

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Los tres partidos de la primera ronda que jugará México son sin duda una mina de oro. Los inmuebles, el Bank of America Stadium en Charlotte, Carolina del Norte, el Broncos Stadium, en Denver, Colorado y el mencionado Rose Bowl, arrojarán un promedio de más de 70 mil aficionados por partido, sin importar que los rivales sean Cuba, Canadá y Martinica.

La selección Mexicana de fútbol en el Mercedes Benz Stadium en Atlanta, Georgia. / Foto: Getty Images
La selección Mexicana de fútbol en el Mercedes Benz Stadium en Atlanta, Georgia. / Foto: Getty Images

Jugar contra Argentina, Perú, Colombia, Brasil, Uruguay o cualquier otra selección sudamericana, en Copa América, nunca dejará tantas ganancias.

Las cifras por recaudación en cada partido no son siempre reveladas, pero algunos medios manejan ganancias por poco más de 10 millones de dólares tan sólo por la venta de entradas. Aunque la FMF se queda con sólo el 25% por la venta de boletos, sus mayores ganancias las proveen patrocinadores y derechos de transmisión, contratos que se firman por años de duración y millones de dólares.

Los partidos de preparación y despedida en suelo mexicano para torneos de otra calidad, son cosa del pasado ante el gran negocio de nuestra selección en el gran mercado de la nostalgia que representan nuestros compatriotas en los Estados Unidos. El negocio del fútbol, que prefiere las jugosas ganancias a la experiencia deportiva.


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