Adolfo Cambiaso. A los 45, la gloria, el hijo, el golpe económico y la necesidad de reformularse

Xavier Prieto Astigarraga
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Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera
Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera

A su edad, muchos ya están retirados. En otros deportes lo están desde hace rato, pero pasa incluso en el longevo polo. Al menos, retirados del más alto nivel. Adolfo Cambiaso, en contraste, sigue ahí. Y no sólo participando: ganando. Él mismo se sorprende de algunas cosas que está haciendo a los 45 años. Una edad en la que, con cuidados y entrenamiento, físicamente está mejor que a los 30 y largos.

En julio ganó el torneo más trascendente que existe hoy fuera de la Argentina, el Abierto Británico (Copa de Oro). Y se dio un gustazo: lo hizo junto a su hijo, "Poroto", de 14 años.

Ya en la corta temporada argentina, comprimida por la misma pandemia que había dejado a medias el circuito de Palm Beach y que tendría una incidencia extra en el 2020 de Cambiaso, se le abrió una ventana al adolescente. Se fracturó Juan Martín Nero y entonces Adolfito eligió como reemplazante al chico que usa un casco igual al de él, y que había sido subido de urgencia de 4 a 6 goles de handicap para que pudiera participar en los abiertos de Tortugas, Hurlingham y Palermo. Poroto jugó los dos primeros, pero La Dolfina estaba demasiado disminuido: se desgarraron también Pablo Mac Donough y David Stirling y el equipo perdió muchísimo potencial. En la final de Tortugas fue goleado por Ellerstina, y no llegó a la de Hurlingham. Impensado en la vieja normalidad.

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Para Cambiaso, el único sano de los titulares, Poroto había mostrado en la cancha que estaba listo para la Triple Corona. Pero la esperanza de corto plazo era que La Dolfina se presentara con sus cuatro piezas originales en el Argentino Abierto, quizás el último de la formación nacida en 2011 y siempre campeona en La Catedral salvo en 2012.

Protagonizar el mejor certamen del mundo con su hijo era un objetivo de Adolfito, pero más a largo plazo. La prioridad inmediata era la de siempre: ganar ese cetro. Sobre todo si iba a ser la última oportunidad, porque los cuatro sentían que diez años, y superexitosos, ya estaban bien, ya eran suficientes. Que era tiempo de ir tomando sus nuevos caminos: Cambiaso, con su hijo y Pelón Stirling; Mac Donough, con su emprendimiento familiar, La Irenita, y Nero, en alguna de las dos posibilidades o una tercera.

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Pero las lesiones, principalmente, y la chance de que la despedida fuera sin público, sin ovación final tras una década pletórica, sugirieron la idea de seguir otro año. La Dolfina encaró entero, pero con incertidumbre, el torneo que más dominó. Y Adolfo Cambiaso estableció un enorme hito: su gol número 1000 en la historia del Argentino Abierto, una cifra de la que el resto está lejísimos. Pero el delantero se enfocó más en conseguir otra vez el título que en el logro personal.

La Dolfina carreteó con sus recuperaciones a cuestas. Le costó, y de hecho perdió -contra RS Murus Sanctus- por primera vez en Palermo luego de 34 partidos y casi ocho años. Ellerstina venía de levantar dos copas e invicto en la temporada, y en la final entró 8-7 arriba al último chukker. Pero los cuatro fantásticos le tiraron encima su mentalidad y su juego, dieron vuelta el resultado (10-8) y festejaron una de sus conquistas más difíciles.

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Sería la última, aunque no lo sabían a esa altura. La duda se despejó a los pocos días: por una gran propuesta económica, Nero y Mac Donough se fueron a Murus Sanctus para 2021. Y Poroto logró la clasificación para la Triple Corona en un equipo propio (Brava). Cambiaso recalculó pronto: convocó a Francisco Elizalde (Murus Sanctus) y Diego Cavanagh (La Dolfina Polo Ranch) para un La Dolfina de 38 goles, pero ya no favorito. Y de transición, porque en 2022, cuando Adolfito tenga 47, sí se incorporaría Poroto como titular.

El año de la pandemia se cobró un costo impensado: Bob Jornayvaz, patrón del crack de Cañuelas y socio en la cría, se alejó muchísimo del polo. Es un golpe económico considerable para La Dolfina. El estadounidense, muy comprometido con este deporte hasta este año, fue importante para los ingresos tanto del crack de Cañuelas como de sus compañeros y produjo algunos buenos caballos que utilizó el equipo, pero ahora no está, al menos por un buen tiempo. Un desafío más para Adolfo Cambiaso, que siempre ha sabido recomponerse y cumplir objetivos. El ajetreado 2020 es otra muestra.