"Se nos adelantó al Olimpo"

·2  min de lectura

Juan Antonio Dávalos

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 21 (EL UNIVERSAL).- La familia olímpica le dio el último adiós a Ernesto Canto, medallista en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y quien perdió la vida este viernes, víctima del cáncer.

Raúl González, quien tuvo una carrera paralela a la de Ernesto, lamentó la pérdida de uno de los mejores marchistas que ha tenido el deporte mexicano.

"Es un día muy triste, hay que decirlo, y Ernesto se nos adelanta al Olimpo, él es parte de esa generación de atletas que hicimos una gran historia en la marcha mexicana y no sólo para orgullo de México, sino a nivel mundial también", dijo.

Canto y González participaron en los Olímpicos de Los Ángeles y consiguieron el 1-2 en la marcha de 20 kilómetros, que significó el oro para Ernesto. Después, Raúl consiguió oro en los 50 kilómetros.

El también exmarchista Carlos Mercenario comentó que no sólo se fue un gran deportista, también un gran ser humano "que siempre estuvo al pendiente de su familia.

"Es una vida tan grande la de Ernesto en logros, que hay que celebrar su vida, fue un gran campeón, se fue un buen amigo, un buen hijo y yo le aprendí mucho", apuntó Mercenario, medallista en Barcelona 1992.

Joel Sánchez, quien obtuvo la presea de bronce en Sidney 2000, externó que Canto fue un ejemplo a seguir por todos los jóvenes marchistas que siempre admiraron su capacidad.

"Nos daba consejos y estuvo cerca de nosotros, es un día triste, pero debemos recordarlo como un gran campeón, porque es lo que fue, además de una gran persona", sentenció.

Inspiración

Canto comenzó su carrera hechizado por la proeza de su compatriota José Pedraza, subcampeón olímpico en México 1968.

Al ganar los JJOO de 1984, los Panamericanos de 1983 y los Centroamericanos de 1982, completó el circulo virtuoso en un ciclo olímpico.