Abierto: el colombiano Ricardo Celia atrapó el torneo en el Jockey que se le escapó a Augusto Núñez

Gastón Saiz
lanacion.com

El honor de ser campeón del torneo insignia de golf de la Argentina y la recompensa del pasaje directo al Open Británico. Al final, todo quedó en manos extranjeras. Pudo haber sido para el norteamericano Brandon Matthews, pero el título del 114º VISA Open recayó en el colombiano Ricardo Celia, ganador en el Jockey Club de San Isidro tras imponerse en el tercer hoyo del playoff (birdie contra par), tras haber empatado en 269 golpes (-11) en los 72 hoyos. ¿La decepción? Augusto Núñez, que a 18 del desenlace tenía varios motivos para augurar un broche de oro y reavivar el orgullo tucumano en este deporte. Sin embargo, entró en un laberinto del que nunca pudo salir.

Celia volvió del green del hoyo 17 caminando entre la gente, sacándose selfies y siempre arropado con la bandera colombiana. Acababa de meter un impresionante putt de 12 metros barranca abajo en aquel par 3 que lo coronó en el Abierto, con lo que sucede en este certamen a su compatriota Marcelo Rozo, monarca en Nordelta 2013. Matthews, en cambio, fue la imagen de la desolación: algún movimiento o ruido del público lo distrajo cuando ejecutó el putt para birdie y enseguida se agarró la cabeza, dando a entender que una situación extragolfística le había estropeado la chance de prolongar el desempate, luego de jugar dos veces el hoyo 18 y una vez el 17.

Sin poder hacer nada frente a momento desagradable vivido por su adversario, Celia no podía con su alegría: "Estoy muy emocionado; me dicen que voy a viajar al Open y me resulta increíble, al lado de todos esos grandes jugadores. Arranqué a cuatro golpes del líder y encima comencé con un doble bogey, pero me pude reponer y ahora disfruto de esta victoria con una dedicatoria para toda mi familia". Oriundo de Barranquilla, este ávido lector de 27 años venía de una floja campaña 2019 en el PGA Tour Latinoamérica: solo un 4º puesto en Quito. Su único antecedente victorioso antes del Abierto había sido en el Ecuador Open de 2015. Ahora, más allá de su furiosa actualidad, se dará el gusto de jugar su primer Major en Royal St. George's a mediados de julio próximo, una oportunidad para pocos golfistas en el mundo.

En tanto, Augusto Núñez vivió el lado más cruel del golf, un deporte que un día brinda todo y al siguiente deja un vacío en el corazón. Los 63 golpes (-7) de la tercera vuelta habían colocado al tucumano como único puntero y con el entusiasmo latente de transformarse en un argentino campeón del Abierto después de la consagración de Emiliano Grillo en Martindale, en 2014. Pero tuvo un último trayecto angustiante (75, +5), desalineado en su juego y una racha de desaciertos entre el 11 y el 15 que lo desplazó totalmente del torneo: dos doble bogeys y dos bogeys para un total de 274, -6. Sus malos tiros lo llevaron a cometer errores, sí, pero también pagó un altísimo precio por ellos.

Hubo postales de su frustración, como cuando su pelota quedó pegada a un árbol del 13 y terminó en el bunker. O cuando se vio atravesado por otro árbol y tuvo que pegar con sus brazos por encima de un tronco en el 15, para finalizar también en la arena. En ambos hoyos firmó dobles bogeys que le arrebataron el sueño y concluyó 7º. Sin embargo, cuando salga de este mal trago podrá hacer un análisis global y recordar que viene construyendo una temporada a puro crecimiento en América Latina, con proyección al Korn Ferry Tour, la antesala del máximo circuito de golf. Ya cumplió objetivos concretos: ganó la Orden de Mérito del PGA Tour Latinoamérica y arrancará la Gran Final del circuito en Miami (del 5 al 8 de diciembre, en El Doral, Florida) desde una posición favorable.

"Fue muy lindo jugar, lástima que no metí nada en los primeros nueve hoyos. Después hice birdie al 10 y pensé que empezaba una buena racha, pero pegué algunos malos tiros, quizás por lo nervios, y a eso se le sumó mucha mala suerte en el 13; son situaciones que no se pueden controlar y ahí fue clave", explicó Núñez -de 27 años y campeón en Quito este año-, que igual encontró puntos positivos: "Fue increíble jugar con tanta gente, le quiero pedir disculpas al público por no poder sacar la victoria, pero seguramente tendré revancha".

Si se habla de la avanzada nacional, finalmente el mejor argentino fue Tommy Cocha, que mucho más temprano había redondeado una gran última vuelta de 65 golpes (-5) que lo subieron hasta el 4º lugar, a cuatro de la cima (273, -7). También resultaron interesantes los rendimientos de Paulo Pinto (-5 total) y de Clodomiro Carranza (-4), mientras que el mejor amateur del torneo fue el joven pilarense Aram Yenidjeian, de Mapuche Country Club y que se quedó con la copa Pereyra Iraola al acumular 281, +1. El Jockey mostró sus garras y provocó un torneo con permanentes alteraciones en el tablero durante los cuatro días. Un desarrollo apasionante, aunque la deuda argentina ya alcanzó su quinto año.

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