Por qué el Abierto Británico es el Major más "amigable" para el golf argentino

Gastón Saiz
lanacion.com

Es un ejercicio retrospectivo que obliga a olvidarse de lo más reciente e invita a hacer un repaso a lo largo de la historia. Por un momento, conviene dejar a un costado la gloria de Angel Cabrera en el US Open 2007 y el Masters 2009 para hacer foco en el Open Británico, el torneo que arrancará este jueves en Royal Portrush, Irlanda del Norte, con la participación de Emiliano Grillo como único argentino.

El Open 2019 será televisado en vivo por ESPN y ESPN Play: el jueves y viernes desde las 6 y el sábado y domingo desde las 8

La realidad es que el Open es el Major más amigable para el golf nacional si se atiende todo el recorrido histórico. Primero, porque fue el primer torneo grande conquistado por un argentino: Roberto De Vicenzo lo ganó en 1967, en Hoylake. Pero sobre todo, por una estadística contundente: fueron 11 los argentinos que sumaron un total de 32 top 10 a lo largo de la historia, con José Jurado marcando el camino. En suma, hubo 35 golfistas diferentes de nuestro país que participaron en el certamen grande más antiguo y tradicional, con muchos momentos para el recuerdo.

La esperanza más viva es la que encarna hoy el chaqueño Grillo, que analiza lo que ocurrió en el pasado y llega a Royal Portrush con confianza: "Yo creía que el Open era el Major que el Pato Cabrera iba a ganar primero. Obviamente que De Vicenzo abrió una puerta en 1967 para el resto de los argentinos. Y si hay alguien que lo puede hacer, ¿por qué no yo?", se ilusiona.

Este jueves, Grillo pega el primer golpe en la segunda salida más temprana, a las 6.46 hora local, las 2.46 de nuestro país, junto con el surcoreano Sung Kang y el inglés Thomas Thurloway. Tiene por delante un trazado de 7344 yardas (par 71) que había recibido el Open por última vez en 1951. Una enormidad de tiempo para un certamen que durante décadas priorizó su rotación entre Inglaterra y Escocia, pero que vuelve a tener a Irlanda del Norte como escenario por decisión de la R&A, en la tierra de un emocionado Rory McIlroy.

Y fue justamente en aquel torneo de 1951 cuando el domingo, Antonio Cerdá dejó el green del 15 de Royal Portrush en posición de coronarse campeón. Entonces tenía 29 años y tres pares le hubieran dado la posibilidad de acceder a un playoff con Max Faulkner. Y si mejoraba aquella tarjeta con un birdie se aseguraba la victoria. Así fue como Cerdá se paró en el tee del 16 con la chance de llevarse la Claret Jug en Portrush, la pequeña ciudad costera en el extremo norte de Irlanda. Sin embargo, su tiro salió desviado hasta incrustarse contra unos alambres de púas, y desde allí Cerdá no pudo evitar el doble bogey. Finalmente quedó segundo y a dos golpes de Faulkner, que le había abierto una puerta al argentino tras una mala tercera vuelta de 74 golpes.

Aquella fue la tercera gran oportunidad que dejó pasar el golf argentino de darle al país el primer certamen de Grand Slam. En 1931, José Jurado también había concluido como escolta del campeón, Tommy Armour (Carnoustie, Escocia) y en 1950, un año antes de aquel desliz de Cerdá, el Maestro De Vicenzo finalizó segundo respecto del sudafricano Bobby Locke en Royal Troon.

El vínculo de los argentinos en The Open se había iniciado en 1926, cuando Jurado, más tarde llamado el "Padre del Golf Profesional Argentino" y Andrés Pérez viajaron a Inglaterra para participar en Royal Lytham & St. Anne, donde se impuso Bobby Jones. Ahora, Grillo intenta situarse en esas gestas en sepia, valorando lo que hacían aquellos jugadores criollos frente a todas las contingencias logísticas y geográficas: "Los golfistas argentinos tenemos un tema con los viajes. Nos bancamos viajar más que el resto del mundo. Para todos en aquella época se les hacía difícil viajar, pero a los nuestros les resultaba un poco más fácil y jugaba un poco a favor en aquel entonces".

Será la cuarta participación de Grillo en el Open: terminó 12° en Royal Troon (2016), aunque no pasó el corte en Royal Birkdale (2017) y Carnoustie (2018). "Me gusta el Open, me gustan los torneos links. Si estás en control de tu juego, es de los torneos más fáciles de jugar bien, comenta, y aclara: "Pero a la vez es un certamen difícil, porque cambia todo el tiempo y hay que tener más suerte que otros Majors. Espero sumarme a la pequeña lista de ganadores".

De Vicenzo continúa siendo el abanderado del golf argentino y también de toda América Latina, a la hora de hablar del campeonato más añejo. Después de quedar segundo en 1950 y de finalizar cinco veces en el tercer lugar (1948, 1949, 1956, 1960 y 1964), el patriarca de Ranelagh finalmente logró el sueño de ganar el Open de 1967, derrotando a Jack Nicklaus por dos golpes en Royal Liverpool.

Pero Vicente Fernández y los cordobeses Angel Cabrera y Eduardo Romero también tuvieron su momento: el Chino quedó tercero en Muirfield (1972), el Pato fue 4° en Carnoustie (1999) y 7° en Royal Liverpool (2006), mientras que el Gato quedó 8° en Royal Troon (1989). Sin embargo, el golf argentino todavía lamenta lo cerca que estuvo de abrazar la gloria Andrés Romero en Carnoustie 2007: el domingo, una impresionante carga de 10 birdies lo llevó a liderar por dos golpes al tee del hoyo 17. Pagó el precio de una tremenda presión y cometió doble bogey y bogey en los últimos dos hoyos. Ahora, Grillo quiere escribir sus propios pergaminos.

Récord: Royal Birkdale recibirá 237.750 espectadores

Nunca un Open tuvo tal cantidad de público fuera de St Andrews (Escocia), que contó con 239.000 aficionados en 2000. Además, en el campo norirlandés se registraron 61.000 personas para observar las prácticas, lo que superó el récord de 52.000 que tenía Hoylake (Inglaterra), desde 2006.

El CEO de la R&A, Martin Slumbers, aseguró: "Royal Portrush es el anfitrión del acontecimiento más grande del deporte que haya tenido lugar en Irlanda del Norte. Los ojos del mundo están puestos aquí". En el "Open Camping Village" se alojaron 6300 personas.

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