Abierto de Australia: Gael Monfils, la pesadilla del tenista más alegre

LA NACION
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Llegó como el 10° favorito del torneo, pero sus últimas actuaciones lo mostraban bastante por debajo de esa condición. Falto de confianza, Gaël Monfils perdió en el debut contra el finlandés Emil Ruusuvuori, de 21 años y 86° del mundo, por 3-6, 6-4, 7-5, 3-6 y 6-3. El francés, de 34 años, siempre fue reconocido dentro del circuito como un jugador alegre, extrovertido, de tenis vistoso y dispuesto a brindar buenos espectáculos, a regalar esos puntos de toques mágicos, casi imposibles. Por eso, en su caso, resulta muy llamativo verlo como se mostró en la breve rueda de prensa posterior a la derrota: apagado, triste y sin poder contener las lágrimas.

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En este Abierto de Australia, lejos estuvo de verse esa faceta de showman que caracterizó durante mucho tiempo a Monfils. Pese a que está instalado en el número 11 del ranking, lo concreto es que las cosas no le están saliendo nada bien. Había empezado 2020 en gran forma, con sendos títulos en los torneos de Montpellier y Rotterdam, y semifinales en Dubai, donde estuvo muy cerca de ganarle a Novak Djokovic, el número 1 del mundo. Pero llegó la pandemia, y la buena racha se detuvo.

Como la mayoría de sus colegas, Monfils volvió a jugar siete meses después. Pero no volvió a ganar. Sucesivamente perdió en sus debuts en Roma, Hamburgo, Roland Garros y Viena, de donde se retiró con una lesión en el hombro derecho. En 2021, perdió con Matteo Berrettini en su único partido en la ATP Cup, y este lunes, con Ruusuvuori. Lleva casi un año sin festejos, más allá del largo parón, y los malos resultados minaron su ánimo.

Ante la prensa francesa, Monfils no pudo contener la tristeza. "Me gustaría salir de esta pesadilla", expresó. "No tengo confianza, me siento mal. Juego mal, no puedo sacar bien, no puedo pegar una derecha, cometo errores, juego 6 metros detrás de la línea, toco las lonas del fondo. ¿Por qué? No lo sé. Hay muchas cosas, tengo mis propias razones. Soy honesto, digo que no tengo confianza. Volver me va a llevar tiempo", explicó.

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Y frente a las críticas por los bajos rendimientos, pidió comprensión. "Me siento juzgado y pido un poco de clemencia. Sí, es cierto, perdí muchos partidos. Lo intento, estoy trabajando, pero no puedo. Me gustaría levantarme y decir que esta pesadilla terminó, pero aquí estoy. Si esto se repite la próxima semana, comenzaré de nuevo, pero no sé cuándo se detendrá. Cuando uno está caído, no le disparen", pidió el francés, que demostró que, aun siendo un jugador experimentado, acostumbrado a los vaivenes del tenis, no siempre se pueden controlar las sensaciones negativas como las que lo están persiguiendo en estos momentos.