El día que soñaba: el Puma Gigliotti tuvo su revancha

Pocas frases más viejas y usadas que "el fútbol siempre da revancha". Pero no por ello deja de perder vigencia y sino que le pregunten a  Emmanuel Gigliotti . Hace tres años, su carrera parecía caer a un pozo sin fondo cuando Marcelo Barovero le atajó el penal en el Superclásico de la Copa Sudamericana que pudo cambiar la historia. Hoy, con otra camiseta, luego de un exilio en China y esa situación guardada en lo más profundo de los recuerdos, se sacó la bronca y levantó con la camiseta de Independiente ese trofeo que se negó en el 2014.

Marcelo Barovero River Plate Boca Juniors Copa Sudamericana 27112014

El 28 de noviembre, justo cuando se cumplía un nuevo aniversario de aquella fatídica noche, el Puma estaba a punto de revivir ese momento pero decidió dar un paso al costado: el penal para Independiente ante Libertad, con el partido 0-0, finalmente fue ejecutado por Ezequiel Barco, quien no falló. Pero la chance para el 9 llegaría unos minutos más tarde.

A penas 120 segundos después del 1-0, el goleador apareció en el área chica para puntear un centro de Maximiliano Meza y marcar el gol que le daba transitoriamente la clasificación a la final al Rojo. El 2-1 que anotó rápidamente Ángel Cardozo amagó con revivir la pesadilla, pero esta vez la noche era de él: a los 30, en una definición muy parecida a la del primer gol, marcó el 3-1 que valdría el pasaje a la definición.

Con sus tantos, Independiente volvía a una final internacional y en la ida tampoco falló: después del sorpresivo gol de Flamengo, tuvo una chance con una pelota que quedó en el área grande y fusiló al arquero con un remate esquinado e inatajable. Pero no solo de goles vive Gigliotti, quien ofreció sacrificio durante tu el partido para el juego de sus compañeros y terminó como una de las figuras. Dirán que en la revancha en el Maracaná no pudo meterla y desperdició varias claras que hubieran sentenciado la serie. Pero en ningún resumen se verá que aguantó todo de espaldas, le permitió a sus compañeros de ataque moverse con libertad y hasta defendió como un Puma.

"Algunos decían que era un gordito que no podía correr más", disparó mientras celebraba con sus compañeros. El gordito tuvo su desquite. Un primero merecido para un abanderado de la lucha.