Los 5 motivos del mal momento de River

Gabriel Casazza
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Desde 2014, River Plate está gozando del gran trabajo de Marcelo Gallardo en el banco de suplentes. A pesar de la renovación en el plantel, los hinchas se sienten completamente identificados con un equipo que impone respeto y autoridad en cualquier cancha del mundo. Eso se puede apreciar en cada partido y repasando el palmarés del Millonario con el Muñeco en el banco.

Sin embargo, en estos siete años, River también ha sabido atravesar momentos delicados donde perdió el rumbo. Y, en la actualidad, parece estar inmerso en un bajón innegable, sin poder encontrar el camino que lo deposite nuevamente en la cúspide futbolística, tanto a nivel local como también en el plano internacional. De hecho, está muy lejos de ello.

No por nada, con la derrota de este domingo frente a Banfield por la mínima diferencia, River complicó seriamente sus chances de acceder a la próxima instancia de la Copa de la Liga Profesional, certamen donde se encuentra dibujando una campaña muy irregular, con cinco victorias, tres empates y cuatro derrotas. Y hay razones que lo explican.

 

Bajas importantes

Nacho Fernández, el cerebro que perdió River. (Foto: Getty)
Nacho Fernández, el cerebro que perdió River. (Foto: Getty)

En los últimos años, River ha perdido a jugadores muy influyentes y determinantes que lo llevaron a la gloria absoluta. Precisamente, en el último mercado de pases se concretó la partida de uno de los futbolistas más importantes de toda la era de Marcelo Gallardo como director técnico Millonario: la de Ignacio Fernández. El volante, cerebro del equipo, generador constante de juego, de argumentos y de caminos para conseguir resultados, se mudó a Atlético Mineiro. Una pieza insustituible.

 

Repetición de errores

River sufre cuando se le meten atrás. (Foto: Getty)
River sufre cuando se le meten atrás. (Foto: Getty)

Si se repasan los números, River domina prácticamente siempre la posesión de la pelota y juega en campo contrario. Sin embargo, le cuesta extremadamente encontrar la llave para marcar goles cuando los rivales se abroquelan atrás, esperan y buscan salir de contragolpe. El Millonario precisa de una gran cantidad de oportunidades de gol para anotar, y, por el contrario, lo lastiman con facilidad, encontrándolo mal parado y con pocos hombres en el sector defensivo.

 

Bajos rendimientos que siguen jugando

Rafael Borré está pasando por un mal momento. (Foto: Getty)
Rafael Borré está pasando por un mal momento. (Foto: Getty)

Una característica de este River ha sido respaldar a todos los futbolistas, incluso cuando estos no atraviesan sus mejores momentos. De todas maneras, este presente del equipo de Núñez se ve caracterizado por un cúmulo de jugadores con bajos rendimientos que ven actividad de manera permanente. Y eso se nota. Un claro ejemplo es el de Rafael Santos Borré, quien, a pesar de ser el máximo goleador de la era de Marcelo Gallardo, lleva un largo tiempo en un nivel muy pobre.

 

Jugadores que piden pista y tienen pocos minutos

Federico Girotti juega poco, de forma inexplicable. (Foto: Getty)
Federico Girotti juega poco, de forma inexplicable. (Foto: Getty)

Paralelamente y por carácter transitivo teniendo en cuenta el apartado anterior, varios hombres de River que han expuesto grandes actuaciones en pocos minutos siguen sin contar con las oportunidades necesarias. El caso más llamativo y significativo es el de Federico Girotti, quien se las ha ingeniado para lastimar y deslumbrar a pesar de tener muy escasas chances. De hecho, cada vez que ingresa, el joven delantero lleva peligro de manera permanente y marca goles.

 

Idea gastada

¿Será el momento de un nuevo golpe de timón? (Foto: Getty)
¿Será el momento de un nuevo golpe de timón? (Foto: Getty)

A lo largo de estos últimos siete años, River expuso varias ideas, con diversos esquemas. Dependiendo de nombres propios y contextos, el Millonario fue mutando. Y es el momento de volver a hacerlo. La idea actual, claramente, está gastada. El juego basado en la posesión y en la lateralización de la pelota, colocando a los carrileros de extremos y dejando a los centrales y al volante de contención completamente expuestos con mucho terreno, claramente está generando más dolores de cabeza que alegrías. De hecho, los rivales parecen haberle encontrado la vuelta.