El plan de Trump que dejaría a 3.7 millones de personas sin ayuda alimentaria

Estados Unidos es la nación más rica del planeta y el consumo, mientras mayor mejor, es en buena medida una de las características intrínsecas de la sociedad estadounidense. Pero millones de personas se encuentran apartadas por completo de ello, al grado de que sus bajos ingresos los fuerzan a depender de ayuda alimentaria pública para sobrevivir.

La creciente desigualdad en el país ha llevado a que incluso personas con empleo, pero salarios totalmente insuficientes, deban recurrir a esa ayuda. Con todo, un plan del gobierno de Donald Trump para modificar los requisitos y condiciones para quienes solicitan esa ayuda alimentaria, llamada coloquialmente “cupones de comida” y oficialmente Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), implica que unos 3.7 millones de beneficiarios podrían quedarse  sin ese apoyo vital.

Personas obtienen alimentos en un banco de comida en Estados Unidos. Millones de estadounidenses dependen de la ayuda alimentaria pública para subsistir. (AP Photo/Robert F. Bukaty)
Personas obtienen alimentos en un banco de comida en Estados Unidos. Millones de estadounidenses dependen de la ayuda alimentaria pública para subsistir. (AP Photo/Robert F. Bukaty)

De acuerdo a un informe reciente de The Urban Institute, si los cambios de regulación al programa SNAP hubiesen sido aplicados en 2018, el monto total de la ayuda alimentaria que el gobierno federal canaliza vía ese esquema se habría reducido en 4,200 millones de dólares, con 2.1 millones de hogares beneficiados menos. Además, se indica, 3.1 millones de hogares habrían sufrido reducciones de 37 dólares en su ayuda mensual, si bien otros 2.5 millones recibirían 14 dólares más al mes.

En 2018, unas 40 millones de personas y 20 millones de hogares recibieron ayuda alimentaria vía el programa SNAP, con un promedio de 254 dólares mensuales en apoyo por hogar.

Los cambios propuestos, pero aún no aplicados, son reducir a tres meses en un periodo de tres años la elegibilidad de adultos en capacidad de trabajar y sin dependientes que no cumplan con varios requisitos de tener empleo; restringir la posibilidad de que una familia sea declarada elegible automáticamente para el programa SNAP si recibe otros beneficios públicos y evitar que personas sean elegibles si ganan más del 130% del nivel federal de pobreza; y modificar los criterios por lo que deducciones por gastos en electricidad son usados para establecer el ingreso de una persona y por ende, su elegibilidad.

En la práctica, esas propuestas implican que personas sin empleo o con empleo precario podrían quedarse sin el beneficio de alimento si no se registran para trabajar y no buscan y aceptan las ofertas de trabajo disponibles y también que el beneficio se otorgaría a menos personas, al mantenerse muy bajo el límite de ingresos para ser elegibles.

Durante el cierre del gobierno federal a principios de 2019, incluso oficiales de seguridad aeroportuaria debieron recurrir a ayuda alimentaria del programa SNAP. (AP Photo/Julio Cortez)
Durante el cierre del gobierno federal a principios de 2019, incluso oficiales de seguridad aeroportuaria debieron recurrir a ayuda alimentaria del programa SNAP. (AP Photo/Julio Cortez)

El gobierno de Trump ha justificado esas propuestas bajo el argumento de restaurar la “dignidad del trabajo”, noción que implica que personas sobreviven a expensas del gobierno gracias al beneficio SNAP pero sin esforzarse para salir, vía el empleo, de esa dependencia. Pero también se ha dicho que esas medidas recortarán beneficios a personas que tienen empleo, o lo tienen precariamente, y que aunque ganan más del 130% del nivel federal de pobreza no obtienen lo suficiente para garantizar su sustento.

En ese sentido, los habitantes de estados donde el nivel de vida es más caro serán las más afectadas, pues allí los salarios son nominalmente mayores pero en la práctica insuficientes para garantizar la subsistencia si se tienen ingresos muy bajos. California, Florida, Texas, Nueva York, Pennsylvania e Illinois figuran entre los estados en que más personas perderían el beneficio de SNAP si se aplican los cambios propuestos por la administración de Trump, según NBC News.

Eso es especialmente grave si se considera que personas que el 50% de quienes ya reciben el beneficio SNAP tienen de todos modos problemas para alimentarse ellos y sus familias, de acuerdo a expertos entrevistados por NBC News.

Críticos de ese plan señalan que lo que busca es reducir el gasto público en programas de bienestar social y que esas medidas en realidad incrementarán el hambre, la enfermedad y la desesperanza en millones de personas. Y enfatizan que SNAP es clave para mitigar el hambre y la enfermedad y propiciar mayor bienestar y desarrollo económico.

En todo caso, no es claro si el gobierno federal al final decidirá aplicar sus nuevos requerimientos, pues se han recibido decenas de miles de opiniones negativas desde que se abrió el periodo de comentarios públicos al respecto y los alcaldes de 70 ciudades estadounidenses firmaron una carta en agosto pasado en la que expresan su “fuerte oposición” al cambio en SNAP propuesto por el gobierno federal.

Y, en el fondo, la tremenda necesidad que tienen millones de estadounidenses en materia alimentaria expone con claridad las enormes desigualdades sociales en el país más rico del mundo: de acuerdo a Feeding America, más de 37 millones de personas sufren hambre en Estados Unidos y 11 millones de niños viven en hogares que no tienen los medios para asegurar que habrá comida en sus mesas.

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