A 20 años del escándalo en La Paz

En la previa de un nuevo Bolivia-Argentina, por Eliminatorias, uno de los episodios más bochornosos de la historia del fútbol argentino vuelve a ser recordado.

Papelón. Escándalo. Bochorno. Vergüenza. Miserias. Cualquier adjetivo se podría adaptar a lo que sucedió el 2 de abril de 1997 en La Paz, cuando Bolivia recibió a Argentina por Eliminatorias, en lo que intentó ser un partido de fútbol (el local ganó 2 a 1), pero pasó a la historia por una sucesión de tristes episodios. ¿El más recordado? Cuando un colaborador del seleccionado boliviano le pegó una trompada a Julio Cruz en el pómulo derecho, pero el argentino, tras ser retirado al vestuario, apareció luego con una herida en el lado izquierdo, agravando más la desgracia del día. Ya pasaron casi 20 años, y la memoria lo trae otra vez a escena ante un nuevo choque entre las dos selecciones sudamericanas.

La Selección Argentina, en aquel entonces, era conducida por Daniel Passarella, con resultados buenos y malos. En la previa del juego, con declaraciones cruzadas, sobre todo por el bendito tema de la altura, el ambiente del estadio Hernando Siles ya estaba caliente, como dando a entender que cualquier chispazo provocaría una hecatombe que no tardó tanto en llegar.

El caso de Cruz, si bien fue el más simbólico para describir una barbarie, no fue el único. Antes, Nacho González, titular ese día, le dio un cabezazo el delantero Angola (el árbitro no lo vio). Nelson Vivas y Gustavo Zapata, por su parte, fueron expulsados en el conjunto visitante: el volante, mientras se retiraba del campo, intentó “llevarse al vestuario” al propio Angola, queriendo provocar otra expulsión, objetivo que no logró y sólo empeoró su propia situación, haciendo su actuación más vergonzante.

¿Hubo más? Sí. Carlos Roa, el arquero suplente argentino, fue rociado con gas pimienta por un policía local, y Hernán Díaz terminó con su tabique fracturado por culpa del boliviano Sandy (convirtió el primer gol de aquella tarde), entre otros hechos que quedaron disminuidos ante la importancia de los mencionados.