Las Águilas van a semis, gracias al resultado de ida

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CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 17 (EL UNIVERSAL).- América logró su pase a semifinales de la Liga de Campeones de la Concacaf, pese a caer 1-0 ante el cuadro de Atlanta. La ventaja de 3-0, que sacó el equipo mexicano en el Azteca, hace casi nueve meses, fue suficiente y ahora ha dado un paso en busca del boleto al Mundial de Clubes.

Pero Miguel Herrera no debe quedarse tranquilo con lo que vio en el terreno de juego. Habrá muchas justificaciones que pueda poner "El Piojo", como la falta de actividad, lesiones, Covid, y jugadores que saben que no seguirán en el equipo, pero eso en el América no interesa, siempre debe ganar y gustar. Y no ganó, menos gustó.

América sobrellevó gran parte de la primera parte, siendo un equipo lento, pesado, privilegiando la tenencia de la pelota con pases laterales, sin buscar la profundidad. Las transiciones defensa-ataque de las Águilas nacían y morían en Sebastián Córdova, y el resto del equipo se dedicaba a defender, pero defender mal.

La ventaja de 3-0 con la cual llegó el América, era más que suficiente, pero se mantuvo gracias a Guillermo Ochoa; el portero mundialista tuvo tres atajadas en pelotas que llevaban dirección de portería, que mantuvieron la ventaja de los azulcremas. Algo hizo Miguel Herrera para que el América cambiara, por lo menos en sector defensivo para la segunda parte. Hubo más orden y las llegadas del Atlanta no se dieron de manera tan clara, hasta que ingresó el Cubo Erick Torres. El exdelantero de las Chivas tuvo una jugada en donde remató tres veces contra Memo Ochoa, que salió avante.

El Atlanta nunca dejó de luchar, hasta el final del juego buscó el milagro. Un remate con la cabeza de Jackson Conway (82’), les dio esperanzas, pero en ocho minutos, más la reposición, ya era imposible revertir.

América logró el pase a semifinales, pero la problemática es grande para Herrera. Lo que le queda de plantel quizá no sea suficiente para encarar como favorito los juegos que vienen. América tiene un plantel corto, que no vive su mejor momento y en el cual muchos no están del todo comprometidos.