El Barcelona debería dejar de presionar en los medios a Nikola Mirotic

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FC Barcelona's Nikola Mirotic reacts during the Basketball Euroleague Final Four championship final match between FC Barcelona and Anadolu Efes Istanbul in Cologne, western Germany, on May 30, 2021. (Photo by Ina Fassbender / AFP) (Photo by INA FASSBENDER/AFP via Getty Images)
Photo by INA FASSBENDER/AFP via Getty Images

Después de un intenso verano de confusos vasos comunicantes entre clubes y medios de comunicación afines, no creo que nadie sea tan inocente como para pensar que no son los propios directivos los que dirigen los debates de la opinión pública. El Barcelona lleva ya tiempo señalando a través de opinadores y cuentas en redes sociales a determinados jugadores por la barbaridad de querer que se respete su contrato. Ahora, ha puesto sus ojos en Nikola Mirotic, y no tiene pinta de que la cosa vaya a acabar bien.

La estrategia, en sí, tiene un punto casi mafioso y muy caradura que, ojo, no es exclusivo del Barcelona: la primavera pasada cierta prensa de Madrid acusó a Sergio Ramos de no querer "asumir las nuevas circunstancias" y, solo unos meses después, Florentino andaba ofreciendo 200 millones por Kylian Mbappé. Eso sí, en el Barcelona se ha publicitado de forma más intensa: las reducciones de sueldo han sido constantes desde el inicio de la pandemia, en forma normalmente de pagos en diferido: una ampliación de contrato por menos dinero pero a cambio de más años para que al final la cantidad sume lo mismo.

Hay casos excepcionales, como el de Gerard Piqué, que no solo no necesita ese dinero de más sino que tiene intereses muy claros en su futuro dentro del Barcelona. ¿Piqué quiere ceder parte de su sueldo para inscribir a Memphis Depay? En su derecho está. El problema es que se le venda como ejemplo y a su vez se señale a todo aquel que se niega a cobrar menos de lo que le ofrecieron para firmar su contrato. No hace mucho que Jordi Alba ya saltó con esta cuestión porque se estaba viendo presionado en exceso. Al final, se llegó a un acuerdo, cuando el run-run empezaba a hacerse insoportable: "¿Por qué los demás capitanes no se reducen su sueldo por el bien del club, acaso no sienten los colores?". Un chantaje emocional constante e inadmisible.

A los jugadores que no cuentan para Koeman -Umtiti, Coutinho y el ya vendido Ilaix- se les ha sometido a la misma presión. Se les ha echado a la afición encima con la exigencia de que tienen que cobrar menos por el bien de todos. Luego "el bien de todos", ya digo, puede ser ofrecerle esa pasta a Haaland en febrero, pero en fin... La chapuza económica del club, representado por su anterior junta deportiva, no es responsabilidad de quien acepta lo que le ofrecen, sino de quien busca titulares y comisiones pagando sobreprecios que tienen a la entidad al borde de la ruina.

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El último en entrar en esta trituradora, ya digo, es Nikola Mirotic. Al parecer, el futuro del Barcelona depende ahora de Mirotic, cuyo contrato, además, desconocemos. Sabemos, porque se nos ha dicho, que se rebajó la ficha durante la pandemia y que aceptó, después, otra de esas ampliaciones destinadas a amortizar mejor su precio. Al parecer, no basta. Tiene que reducirse más o, si no, se le echarán todos encima. Mirotic, el jugador que prefirió dejar la NBA para venirse al Barcelona cobrando mucho, sí, pero renunciando a muchísimo más dado su estatus en la liga estadounidense, donde difícilmente habría bajado de los diez millones al año como agente libre.

Niko estaba llamado a darle la vuelta a la deriva barcelonista de los últimos años y en medio se ha encontrado una pandemia y una serie de problemas personales graves que él ha preferido dejar al margen. Ha cumplido con prácticamente todas las exigencias del club, no ha salido a prensa a quejarse nunca de nada, y aunque su rendimiento no ha sido todo lo estelar que prometía, el caso es que el Barcelona ha conseguido su objetivo en solo dos temporadas: es el actual campeón de liga y copa, además de finalista de la Euroliga ante un Efes Pilsen que lleva un par de años a un nivel descomunal.

En lo esencial, Mirotic ha cumplido con su papel, no cabe reprocharle nada. Ahora bien, cobra demasiado dinero para el Barcelona y cada millón de euros cuenta. Laporta podría reunirse con el jugador, negociar una nueva bajada salarial o directamente un traspaso. El problema, como con tantos otros, es que su sueldo es inasumible para los demás clubes. Habría que "regalarlo" y aun así, igual acabas pagándole una parte de la ficha porque te elimine en Europa, como sucedió con Coutinho hace dos temporadas.

Tal vez por ello ha decidido echarle a los leones y convertir el sueldo de un trabajador en tema de debate público. Lo dicho, ya van demasiadas de estas. El Barcelona, lo que tiene que hacer es pagar. Punto. Si encuentra a alguien que acepte voluntariamente una rebaja porque así lo siente, estupendo, pero esto de andar filtrando quién sí y quién no para que en cuanto toque un balón en el Palau, media afición se le eche encima es sucio y contraproducente. ¿De qué valen los contratos, entonces? El mensaje para los representantes de los futuros jugadores que puedan venir al club está claro: te ofrezco esto, pero... Y así no se llega muy lejos.

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