Neymar ríe, Messi mira y Mbappé tiene mala cara: el técnico Galtier y cómo conciliar los egos de las estrellas de Paris Saint Germain

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Los jugadores de PSG se saludan tras un gol sin que abunden las sonrisas
Los jugadores de PSG se saludan tras un gol sin que abunden las sonrisas - Créditos: @STEPHANE DE SAKUTIN

Sin Kylian Mbappé, Paris Saint Germain había goleado en los dos partidos oficiales de la temporada (uno por la Supercopa de Francia). Con el regreso del delantero francés quedó configurado nuevamente el tridente, que completan Lionel Messi y Neymar. El nuevo entrenador, Christophe Galtier, modificó el esquema que heredó de Mauricio Pochettino, al disponer una línea con tres zagueros -Sergio Ramos arrancó con la titularidad y continuidad que le faltaron en el curso pasado-, mientras mantiene la afamada delantera.

Messi intenta controlar la pelota durante la goleada a Montpellier
Messi intenta controlar la pelota durante la goleada a Montpellier - Créditos: @EMMANUEL DUNAND

Sumado Mbappé, el campeón francés hizo otra demostración de poderío ofensivo. Goleó 5-2 en el Parque de los Príncipes a Montpellier, que había debutado en la Ligue 1 con un triunfo sobre Troyes. Catorce tantos en tres cotejos suma PSG, cuya supremacía fronteras adentro será muy difícil de contrarrestar. Desde 1961/62, cuando lo consiguió Reims, que un equipo no marcaba 10 goles en las dos primeras fechas del torneo.

Messi había convertido en los dos cotejos anteriores: tres goles, uno de chilena, el primero de esas características dentro de su amplísimo repertorio de definiciones. Ante Montpellier se cortó su racha, dentro de un desarrollo favorable para anotarse en el marcador por el amplio dominio local.

Lo más destacado del partido

Con Mbappé en la cancha, Leo pisó menos el área, se involucró más en la gestación, se mostró en tres cuartos de cancha, ya sea sobre la derecha o en los carriles centrales. Su búsqueda del arco quedó más reducida a los remates desde fuera del área, con un tiro libre que le desvió con una gran volada el arquero austríaco Jonas Omlin. Hubo otros dos disparos desde fuera del área; uno salió alto y el otro fue controlado por el arquero. La ocasión más propicia dentro del área le quedó para la pierna derecha, con una definición que se fue por arriba del travesaño. Hizo un partido correcto, sin deslumbrar.

Galtier, en la conferencia de prensa, confirmó cuál era el orden para la ejecución de los penales: primero Mbappé y luego Neymar. Al francés se lo atajaron, el primero que falla en los últimos tres años. Con una curiosidad: los cuatros penales que desperdició de los 21 que ejecutó en su carrera en PSG, todos fueron en el Parque de los Príncipes.

Mbappé, tras el penal que le atajó el arquero de Montpellier
Mbappé, tras el penal que le atajó el arquero de Montpellier - Créditos: @STEPHANE DE SAKUTIN

Neymar convirtió su penal -tras la sanción de una mano en una jugada que armaba Messi- y con un gran anticipo de cabeza anotó el cuarto. El brasileño atraviesa por un gran comienzo de temporada, como si quisiera acallar los silbidos de los hinchas que le apuntaron su bronca tras la eliminación ante Real Madrid en la Champions League. Si se computa el último tramo del curso anterior y el arranque de este, Neymar suma 13 goles y seis asistencias en los últimos 10 cotejos. Está compenetrado en reivindicarse.

Cuando este sábado fue reemplazado en el final por el juvenil Ekitike, Neymar se llevó varios aplausos. Galtier también está satisfecho y confirmó su buen estado de forma: “Desde el 4 de julio, Neymar está impecable, ¡se porta bien!”. Este último aspecto de la conducta y los cuidados profesionales, Galtier lo deslizó irónicamente, pero en la pretemporada fue un tema que el presidente Nasser Al-Khelaifi se lo planteó a Neymar a manera de ultimátum, con la advertencia de que podía ser puesto en el mercado a la venta. Seguramente también motivado por la inminencia del Mundial, Neymar se está mostrando como un delantero productivo y concreto, sin los excesivos adornos con la pelota que muchos rivales toman como provocaciones y derivan en fuertes faltas y no pocos incidentes.

Neymar, feliz por su muy buen comienzo de temporada
Neymar, feliz por su muy buen comienzo de temporada - Créditos: @Francois Mori

Cuando Neymar optó por irse de Barcelona a PSG lo hizo pensando en ganar alguna vez el Balón de Oro. Hasta ahora no lo consiguió y tampoco será en la próxima entrega, donde no figura entre los 30 preseleccionados, lista en la que tampoco quedó Messi por primera vez en 17 años. Queda claro que la temporada de Messi no lo convertía en candidato al premio, pero no figurar entre los 30 mejores parece más un acto de proscripción. Como para sacarle una tentación a cada uno de los 100 periodistas -uno por cada país del ranking FIFA- y a Didier Drogba (elector de France Football) en el momento de la votación final. Bastante revuelo se levantó cuando Messi lo ganó en la temporada pasada, en detrimento de un ofendido Robert Lewandowski.

Mientras Neymar jugó con una sonrisa y Messi lo hizo con un gesto escasamente expresivo -a diferencia de los dos partidos anteriores-, casi funcionarial (tras el final fue uno de los primeros en dirección a los vestuarios), Mbappé estuvo mayormente adusto y contrariado. Algo que quedó muy evidencia al final del primer tiempo, cuando se frenó, dejó de acompañar un ataque e hizo un ademán de malestar porque no le habían pasado la pelota. Incluso no se le relajó el gesto serio ni cuando en la segunda etapa marcó su gol, el cuarto de PSG. Salió cabizbajo a cinco minutos del final, tras ser reemplazado por Sarabia.

Dos horas después del encuentro, el diario L’Equipe informó que Mbappé atravesó por un problema personal, sin especificar cuál, y no obstante quiso jugar. En la platea estuvo su padre.

Messi maniobra rodeado de rivales
Messi maniobra rodeado de rivales - Créditos: @STEPHANE DE SAKUTIN

Consultado en la conferencia de prensa por el malhumor de Mbappé, Galtier respondió que fue algo anecdótico, que el delantero está enfocado en conseguir su mejor estado físico tras superar una lesión menor. “Es un competidor nato, quiere volver a su mejor nivel rápidamente. Necesita un poco de tiempo para recuperar el 100 por ciento de su capacidad atlética, y entonces marcará aún más la diferencia”, expresó el entrenador.

Al entrenador también lo inquirieron sobre si en el fondo no había un conflicto de egos entre tantas estrellas, y en ese caso cómo se manejaría. Galtier, por ahora, ve más beneficios que perjuicios: “Tener algunos problemas con este perfil de competidor y de gran jugador no es demasiado inconveniente. Es más difícil cuando no se tienen jugadores de ese nivel. Todos son grandes competidores, todos quieren jugar, marcar. No quieren salir. Pero pronto se incrementará la secuencia de partidos y todos tendrán que entender que será necesario organizar y administrar los tiempos de juego de cada uno”. La temporada se encargará de demostrar si las estrellas saben convivir bajo el manual de Galtier.

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