Nacho Fernández volvió a jugar en River después de dos años: cómo fue el regreso de una pieza crucial en un River en construcción

Nacho Fernández volvió a ponerse la camiseta de River en la noche de Austin, Texas, donde el Millonario venció a Monterrey
Nacho Fernández volvió a ponerse la camiseta de River en la noche de Austin, Texas, donde el Millonario venció a Monterrey - Créditos: @Prensa River Plate

Un día volvió. Y lo hizo como si nunca se hubiera ido. Ignacio Martín Fernández volvió a jugar en River en el segundo amistoso de una extensa pretemporada que hoy tiene su último tramo en Estados Unidos. En Austin, Texas, el volante nacido en Dudignac lució la camiseta número 10 en la victoria por 1-0 sobre Rayados de Monterrey, que representó el primer éxito del ciclo de Martín Demichelis como entrenador. Y el mensaje que dejó fue clarísimo: pasaron dos años desde su partida al fútbol brasileño, pero la banda roja le sigue sentando muy bien.

De menor a mayor en un encuentro sin demasiado brillo, Nacho Fernández fue el factor clave del juego de un River en construcción que mostró una mejoría con respecto al 0-0 con Unión La Calera del 22 de diciembre pasado, en San Luis. Ubicado en el centro del campo como volante interno en un 4-1-4-1, con Rodrigo Aliendro como socio más cercano, el mediocampista que este jueves cumplirá 33 años fue el dueño del equipo. Sobrio y sereno, manejó los hilos del encuentro y se hizo cargo de la conducción y la pelota parada.

El regreso de un viejo conocido para el nuevo equipo de Martín Demichelis

Al flotar en el medio por delante de Enzo Pérez, Fernández estuvo muy activo y movedizo en todo momento. Flotando por todo el flanco de ataque, le cometieron sucesivas infracciones y se encargó de buscar siempre el pase justo al hueco para darle profundidad al equipo con José Paradela por derecha y Pablo Solari por izquierda. Y aunque quizás faltó precisión en líneas generales, el balón filtrado al área para Miguel Borja fue otra constante tentación.

Nacho Fernández, en la persecución de Celso Ortiz
Nacho Fernández, en la persecución de Celso Ortiz - Créditos: @Twitter

Dentro de un magro primer tiempo, de sus pies salieron las dos jugadas más importantes en el área rival. Primero, a los 23 minutos, con una gran ejecución de un córner para asistir a Jonatan Maidana, quien conectó un potente cabezazo que despejó el arquero mexicano Luis Cárdenas. Y luego, a los 27, con un buen remate de zurda desde el lado izquierdo del interior del área tras una jugada fortuita que también obligó a trabajar a Cárdenas.

En una segunda parte más activa de ambos equipos, a los 5 minutos se hizo cargo de un potente tiro libre que terminó conectando Leandro González Pirez de cabeza sin suerte en el arco rival y a los 29 minutos tuvo un cabezazo desviado en el palo izquierdo del área luego de un centro de Milton Casco. Con el correr del cronómetro, su juego se fue diluyendo ante un marcado cansancio físico, pero en los minutos que compartió con Franco Alfonso y Esequiel Barco -los cambios que revolucionaron la noche a puro desequilibrio- se vieron interesantes conexiones. Finalmente, fue sustituido a falta de 12 minutos y en su lugar ingresó Santiago Simón, justo antes del gol de Lucas Beltrán que destrabó el encuentro.

Ese juego característico que siempre lo hizo sobresalir a Nacho a lo largo de su estadía en el club entre 2016 y 2021 promete ser una pieza crucial en el armado del River de Demichelis. Porque el plantel logró un salto de jerarquía con su llegada desde Atlético Mineiro de Brasil. Porque escasean los futbolistas con tanta claridad, visión de juego y buena pegada en el fútbol argentino. Y porque el jugador también entiende a la perfección cómo ser el líder futbolístico de un equipo que hoy lo necesita más que nunca en medio de la transición. Y eso se vio en el Q2 Stadium de Austin: pura confianza.