El mundialista de Mar del Plata volvió a abrir sus puertas para el regreso del público a las canchas de Primera División

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Volvieron los hinchas y los barras a la cancha, en Mar del Plata, para ver Aldosivi ante Unión de Santa Fe.
LA NACION/Mauro V. Rizzi

El inicio de la fecha 14 del Torneo 2021, con Aldosivi recibiendo a Unión de Santa Fe en Mar del Plata, dejó casi en segundo plano el cambio de entrenador del local luego del alejamiento el último fin de semana de Fernando Gago . En un día soleado, como para aprovechar para caminar por la costa cuando la temperatura se acercaba a los 20 grados, al atardecer el partido marcó el regreso del público a una cancha en Primera División, con el estadio José María Minella disponible para 4.000 personas, según trascendió.

Los hinchas de Aldosivi, los primeros en volver a la cancha en Primera División, en el partido ante Unión en el José María Minella.
LA NACION/Mauro V. Rizzi


Los hinchas de Aldosivi, los primeros en volver a la cancha en Primera División, en el partido ante Unión en el José María Minella. (LA NACION/Mauro V. Rizzi/)

Aunque su capacidad es de para 35.180 aficionados , el Ente Municipal de Deportes resolvió días atrás inhabilitar la platea techada luego de una inspección ante un informe del estado estructural del techo. “Tengo la responsabilidad de cuidar a los que van al estadio por eso tomé la decisión que no se pueda usar la techada”, aseguró Guillermo Montenegro, el intendente.

Así, los 4000 hinchas locales, sin disponer del estacionamiento interno que tiene el complejo, fueron repartidos en dos sectores: la popular norte y la platea descubierta norte. En las afueras, junto a la paredes, la venta de camisetas, pantalones, banderas, gorros y otros elementos de Aldosivi, sin puestos fijos, como si fueran manteros en la Avenida Corrientes.

La previa del partido entre Aldosivi y Unión en Mar del Plata, con los controles al público que se acercaba al estadio.
Mauro V. Rizzi


La previa del partido entre Aldosivi y Unión en Mar del Plata, con los controles al público que se acercaba al estadio. (Mauro V. Rizzi/)

Con permiso sólo para los locales, los simpatizantes del Tiburón tuvieron que cumplir con los protocolos que rigen desde este viernes para todos los equipos que disputan el torneo de primera. En el caso de los mayores, presentaban un certificado, que se sacaba a través de las apps Mi Argentina y Cuidar, que acreditara que tenían una dosis de la vacuna contra el Covid-19, al menor. Ese requisito no limita a los menores, en cambio.

Ya una hora antes del inicio, desde los escalones de la tribuna y los asientos de la platea bajaban los cantitos de los hinchas, sonrientes, con amigos o en familia, sin cumplirse la obligación de mantener los barbijos, por momentos. Un grupo, con similitudes con los barras, hizo su ingreso intempestivo como era antes de la pandemia, lo que generó algunos minutos de desmanes y la necesidad de una mayor presencia de la policía. Habían llegado en micros, en caravana, como si la pandemia fuera parte del pasado. El DT Martín Palermo , que tomará las riendas del equipo en la próxima semana, vive el partido desde un palco.

Más allá de todos los protocolos, los barras no rompieron su ritual, llegando en micros, con bombos, bengalas y colgados de las ventanas.
Mauro V. Rizzi


Más allá de todos los protocolos, los barras no rompieron su ritual, llegando en micros, con bombos, bengalas y colgados de las ventanas. (Mauro V. Rizzi/)

“Hace tanto que no venía que ya me había olvidado del fútbol, se extrañaba. Dudaba si venía o no, pero cuando se acercaba la hora me convencí que tenía que venir”, señalaba un hincha en la fila de ingreso, mientras el personal de seguridad requería de los permisos a cada uno de los que estaban allí formados. “Tengan a mano la entrada o el carnet de socio; el certificado de vacuna y el permiso”, solicitaba uno por uno.

Todos los socios que tenían abono de platea (cubierta o descubierta) el año pasado podían ingresar al estadio, siempre que tuvieran la cuota al día y no se superara el aforo. Incluso, desde la dirigencia marplatense se manejó la opción de la venta de un puñado entradas, con valores de 1.200 y 1.400 pesos para la popular y la platea, respectivamente.

“La cancha es algo hermoso, para vivir con amigos y en familia”, relataban tres muchachos que se juntaron en la casa de uno de ellos, se abrazaron a una bandera que habían armado el día anterior y fueron a reencontrarse con el ritual que tanto extrañaban. Vacunados y con el certificado, ellos fueron de los que mantuvieron el tapabocas pese a armar su burbuja en una de las tribunas, cerca de la cima, observando la entrada en calor de su equipo.

La última vez que había habido hinchas en las tribunas de un partido de clubes de primera en la Argentina había sido el 10 de marzo de 2020, cuando Boca goleó por 3-0 a Independiente de Medellín por la Copa Libertadores. Y el 9 de septiembre pasado, se hizo una experiencia piloto con el seleccionado argentino, donde más de medio estadio Monumental se habilitó para ver a Messi y compañía frente a Bolivia por las eliminatorias, cuando Leo hizo todos los goles en el 3-0. Por la tarde, en el ascenso también se volvió a jugar con público.

Aldosivi vs Unión, en Mar del Plata; la previa tuvo algunos disturbios.
LA NACION/Mauro V. Rizzi


Aldosivi vs Unión, en Mar del Plata; la previa tuvo algunos disturbios. (LA NACION/Mauro V. Rizzi/)

Esta vez, llegó el sorteo de los capitanes, abrazos entre conocidos de ambos equipos, se formaron y el pitazo de Yael Falcón Pérez generó el griterío desde las tribunas que el fútbol argentino extrañaba hace más de un año y medio.

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