Mundial de vóleibol: la Argentina dejó una muy buena impresión y sentó bases ante las posibles salidas de Facundo Conte y Luciano De Cecco

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La selección argentina cayó contra Brasil en los cuartos de final del Mundial de vóleibol, pero dejó muy buenas impresiones con respecto al futuro del equipo
La selección argentina cayó contra Brasil en los cuartos de final del Mundial de vóleibol, pero dejó muy buenas impresiones con respecto al futuro del equipo

Terminó el Mundial de Polonia y Eslovenia para la selección argentina de vóleibol. Por supuesto que la derrota por 3-1 ante Brasil, el rival de toda la vida, llevará algo de tiempo en sanar, en especial con la hazaña en los Juegos Olímpicos de Tokio aún fresca. Significa que, por más que el seleccionado alcanzó su mejor participación en la máxima cita en 20 años, tendrá que seguir esperando para igualar el tercer puesto conseguido en Argentina 1982. Pero quedan muchos puntos positivos que rescatar de esta participación, que serán importantes de cara al siguiente proceso mundialista... ¿con nuevos líderes?

El trayecto del equipo dirigido por Marcelo Méndez en el torneo fue de menor a mayor. El debut contra Irán fue muy parejo y la Argentina tuvo numerosas chances de quedarse con el triunfo, pero los constantes errores en el saque fueron una cruz, y terminaron perdiendo el partido en el tie break. La caída contra Países Bajos fue aún más dramática; la ventaja en los primeros dos sets se esfumó con el pasar del encuentro, y el bajón anímico se reflejó en el último parcial, que finalizó 15-9. Se notó en los jugadores la presión para sacar adelante un resultado contra Egipto para seguir en la competencia, pero finalmente se consiguió una victoria por 3-2, y luego le seguiría la mejor performance de la campaña contra Serbia; barrida por 3-0 a un equipo que no había cedido ni un set hasta entonces. La despedida con Brasil, en un duelo que Argentina arrancó muy flojo y luego emparejó hasta caer al final, puede funcionar como una síntesis bastante atinada.

El seleccionado fue de menor a mayor en Polonia y Eslovenia, pasando de dos derrotas dolorosas en la fase de grupos a un triunfo con mucha autoridad contra Serbia
El seleccionado fue de menor a mayor en Polonia y Eslovenia, pasando de dos derrotas dolorosas en la fase de grupos a un triunfo con mucha autoridad contra Serbia

Incluso en la previa, este Campeonato Mundial venía con ciertos aditivos especiales. Por supuesto, el histórico bronce olímpico obtenido el año pasado en Japón nutrió al equipo de expectativas renovadas y de otro nivel de interés y exposición, a partir de lo cual toma significado el hecho de que la Argentina vuelva a figurar entre los ocho mejores. Sin embargo, así como lo reflejaron la noticia del retiro de Sebastián Solé y la configuración de la lista de Méndez, la competición sirvió como una bisagra entre los jugadores que se han convertido en emblema del plantel, como Facundo Conte y Luciano De Cecco, y los que serán los próximos protagonistas de ediciones futuras, con algunos que ya son referentes, como Bruno Lima y Agustín Loser, y otros que se están integrando con el correr de los partidos, en particular el punta Luciano Vicentín.

De hecho, se especula que esta sea la despedida para De Cecco, de 34 años, y Conte, que cumplió 33 hace dos semanas. El capitán, casi un omnipresente en el seleccionado desde su debut con tan solo 18 años, se convirtió en apenas el segundo argentino y cuarto jugador en general en disputar su quinto Mundial, luego de que lo hiciera Javier Weber en 2002; coincidentemente, alcanzando también los cuartos de final. Por su parte, el “heredero”, hijo de otro medallista olímpico en Hugo Conte (en Seúl 1988 junto a Weber), firmó un gran rendimiento en Polonia y Eslovenia, con su férrea defensa y potentísimo remate afirmándose como las principales armas del seleccionado, en especial en aquella ¿última? función contra Brasil.

De De Cecco y Conte a Lima y Loser, un reflejo de la "sucesión" en la selección de vóleibol
De De Cecco y Conte a Lima y Loser, un reflejo de la "sucesión" en la selección de vóleibol - Créditos: @JURE MAKOVEC

Durante gran parte del torneo, Méndez se decidió por acudir a la base de los medallistas olímpicos, que además de Conte, De Cecco, Lima y Loser incluyen también a nombres como Santiago Danani, Martín Ramos y Ezequiel Palacios. Era adecuado que los que hayan conseguido el mayor logro del vóleibol argentino de su generación tuvieran la posibilidad de revalidarlo en el certamen ecuménico del deporte. Pero ante las posibles salidas de sus líderes, se pudo vislumbrar que hay mucho sobre lo cual construir en el mediano plazo. Los ya mencionados Lima y Loser son certezas en el equipo, como ya lo habían demostrado en Tokio a partir de su gran esfuerzo en el bloqueo y remate. Y de los que no fueron parte de la delegación olímpica, Vicentín fue el que más rodaje vio gracias a su potente saque y firme recepción, pero también se preparan junto a él Luciano Palonsky y Nicolás Zerba para tomar la posta en la faceta ofensiva. En tanto, el apuntado para tomar la batuta de De Cecco en el puesto de armador muy probablemente sea Matías Sánchez.

De quien no hay dudas con respecto a su continuidad es del propio Méndez, fuente de respeto y hasta admiración en Brasil por su exitosísimo período de 13 años en Sada Cruzeiro. En marzo, el también ex seleccionador de España renovó su vínculo hasta 2024, por lo que su próximo desafío serán los Juegos de París. Tuvo la difícil tarea de suceder a un histórico como Julio Velasco en 2018, y decir que cumplió con creces es no hacer justicia a su enorme labor. De este modo, se puede mantener la tranquilidad sabiendo que, además de los logros conocidos, está en marcha un proceso de renovación que deja a la selección de vóleibol en muy buenas manos de cara a los próximos torneos a disputar.

Lo más destacado de la derrota contra Brasil