Mundial Qatar 2022: Países Bajos, un equipo “aburrido”, incómodo, con el sello de Van Gaal

Daley Blind y Memphis Depay marcaron en la victoria de Países Bajos sobre Estados Unidos
Daley Blind y Memphis Depay marcaron en la victoria de Países Bajos sobre Estados Unidos - Créditos: @ap

El centro atrás es tan antiguo como el fútbol. Un wing desborda, levanta la cabeza, envía el centro y encuentra en posición de número 9 a un optimista, de frente al arco. Países Bajos tiene la mística de su vieja escuela. Un detalle de la escuela holandesa, el estilo Orange. Denzel Dumfries va, vuelve, ataca y se defiende, por el sector derecho. Nada más viejo: la explotación de las bandas. Es el autor intelectual del 1-0, del 2-0 y el zurdazo impactante del tercero. Defensor, volante, wing, actúa en Inter y es una de las razones, la explosión del costado, de Países Bajos, que superó a Estados Unidos por 3 a 1 y se clasificó para los cuartos de final de la Copa del Mundo. Este viernes, a las 16, se enfrentará con el ganador de la Argentina y Australia.

Países Bajos, la vieja Holanda, que causa admiración en el mundo, con la rúbrica del Ajax de Cruyff, sigue en carrera, aunque con otra versión, con la misión de romper el maleficio histórico de no ser campeón mundial, a pesar de las finales jugadas en 1974, 1978 y 2010. Es un equipo práctico, pragmático. Tiene un gigante, el arquero Andries Noppert, de 2,03m. El mejor zaguero del planeta, Virgil van Dijk.

El segundo tanto de Países Bajos, con el sello del centro atrás
El segundo tanto de Países Bajos, con el sello del centro atrás

Daley Blind es un volante de los de antes: juega, quita, raspa, piensa. Contagia. Y cuando está desatado, Memphis Depay es todo lo que está bien. El resto, un grupo de entusiastas, disciplinado, que no le interesa la posesión del balón (41%), ataca cuando se le antoja y, de vez en cuando, “aburre” al espectador imparcial, también, en el elocuente triunfo contra el elenco norteamericano, con goles de Depay, Blind y Dumfries. Un equipo incómodo.

“Váyanse a casa, si están aburridos y no les gusta el estilo del equipo. Todos los hinchas neerlandeses estarán bastante orgullosos de que seguimos avanzando”, había dicho Louis Van Gaal, el técnico neerlandés de 71 años, el enemigo íntimo de un joven Román Riquelme, en viejas épocas de Barcelona. Le agradan los debates al viejo maestro, sobre todo, con un grupo de periodistas neerlandeses. “Creo que las cosas no están tan mal como tú dices”, le espetó a un especialista que sugirió que “el estilo de juego” de Países Bajos “es aburrido”. Aburrido, incómodo. Rápido, incisivo, desprecia el 4-3-3, el de extremos abiertos, que representa a clubes como Ajax o Barcelona. Está obsoleto.

Lo mejor del partido

“Estaba impregnado del ADN del Ajax, pero a medida que adquirí más experiencia, eso ha cambiado. Todavía lleva ese ADN el Ajax, con atacantes clásicos en las bandas y siempre prioridad para atacar, pero ya no es un santo grial. Poder hacer triángulos, juego de posición, es perfectamente posible con 5-3-2. Cuanto más tiempo fui entrenador, más aprendí a amar ese sistema, el 5-3-2. Puedes atacar con ese bloque y puedes defender, también. Puedes presionar al rival en cualquier lugar y, si lo juegas bien, corres menos riesgo de que el oponente te rompa, porque tienes tres defensores en el centro. Yo también pensé que el 4-3-3 era la mejor manera de formar triángulos en todo el campo, pero entonces aún no tenía la capacidad de ver las bendiciones de ese otro sistema. Con el 5-3-2, el equilibrio en el equipo es mejor”, argumenta.

Ahora, prefiere el 3-4-1-2 elástico, jovial. Insiste: “Defender hacia adelante es crucial. Lo que siempre debes hacer es defenderte por delante. Siempre tenes al menos un hombre más que el oponente. Messi juega por la derecha, pero tampoco juega allí. Y no hace nada que deba hacer un extremo derecho... Neymar tampoco es extremo ¿verdad? Pero es cada vez más difícil, porque los defensores están mejor físicamente y los espacios son cada vez más pequeños. El juego es más compacto que antes. Y luego los comentaristas dicen: ritmo demasiado lento…”, ironiza, como toda su vida.

El jugador neerlandés Frankie de Jong anota el segundo gol para Países Bajos ante Qatar
El jugador neerlandés Frankie de Jong anota el segundo gol para Países Bajos ante Qatar - Créditos: @GIUSEPPE CACACE

Países Bajos se clasificó en el primer lugar en el grupo A del Mundial, con 7 unidades, luego de imponerse a Senegal (2-0) y Qatar (2-0), además de rescatar una igualdad con Ecuador (1-1). El 3-1 contra el atrevido Estados Unidos fue un juego de niños: tuvo poco la pelota y casi nunca fue dominado. En la zona de volantes utiliza una línea de cuatro conformada por: Denzel Dumfries, Steven Berghuis (Marten De Roon), Frenkie de Jong y Daley Blind, cuya posición natural es defensor central, al igual que Dumfries. Cuando no tiene la pelota, Blind se retrasa formando una línea de cuatro.

En defensa, los neerlandeses se repliegan en su propio campo, y sorprenden a su adversario con transiciones rápidas generadas por los costados. A veces, sale jugando en campo propio con los defensores y hace presión con superioridad numérica en el terreno adversario. Nada de posesión improductiva, pases a los costados. Esa Holanda, la romántica, al olvido.

El festejo entre Daley Blind y Danny Blind en el gol de Países Bajos ante Estados Unidos en el Mundial
El festejo entre Daley Blind y Danny Blind, su padre, en el segundo de Países Bajos - Créditos: @@fifaworldcup

Cody Gakpo es una promesa, De Jong es una realidad. Es un grupo de alumnos que acepta las indicaciones de la libreta de Van Gaal, siempre con un dato nuevo. Con una excepción, Memphis. El que rompe el pizarrón, el jugador que explicó alguna que vez por qué decidió poner su nombre de pila y no lucir el apellido. Tomó la decisión en 2012. Según narra, fue abandonado por su padre, Dennis Depay, cuando apenas tenía cuatro años, situación que le dejó marcado y que no olvida. “Nunca lo voy a perdonar”, subraya Memphis las pocas veces que habla del tema.

De a poco, Memphis Depay empezó a trasladar el mensaje a los periodistas: “No me llamen Depay, llámenme Memphis”. El goleador sin apellido de un equipo aburrido, que convierte goles de todos los orígenes. Pero con una vieja certeza, la única de la vieja escuela: el antiguo, querido y vigente centro atrás.