Mundial Qatar 2022: Marruecos eliminó a España con el pie de un madrileño, las manos de un canadiense y un DT francés

Los jugadores de Marruecos tiran al aire al director técnico Walid Regragui, nacido en Francia, después de clasificarse para los cuartos de final del Mundial Qatar 2022 gracias a una definición por penales contra España.
Los jugadores de Marruecos tiran al aire al director técnico Walid Regragui, nacido en Francia, después de clasificarse para los cuartos de final del Mundial Qatar 2022 gracias a una definición por penales contra España. - Créditos: @Julio Cortez

Marruecos acaba de dar la sorpresa de los octavos de final en el Mundial Qatar 2022. Baila Achraf Hakimi, el defensor lateral derecho que lleva la camiseta número 2. Pica la pelota en el penal decisivo y su equipo alcanza por primera vez los cuartos de final de una Copa del Mundo. En el camino queda España, un campeón. Los africanos dan la nota con un equipo repleto de inmigrantes y un entrenador francés de sangre magrebí, Walid Regragui, que en apenas tres meses revolucionó al plantel. Ahora toca el cielo: sus futbolistas lo levantan por el aire en señal de agradecimiento por lo que acaban de conseguir, que es historia.

Marruecos es una torre de Babel futbolera. La prensa española hablará y escribirá sobre el muro defensivo que logró un 0-0 y se hizo inexpugnable para los dirigidos por Luis Enrique. Entre esos cinco gladiadores de la última línea hay un solo marroquí de nacimiento: Nayef Aguerd (Kenitra, 30 de marzo de 1996). El resto comenzó a respirar fuera de las fronteras del país del norte africano que tiene menos habitantes que la Argentina, pero no pocos: 37,3 millones.

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El arquero Bono aporta las manos y los pies para detener dos penales en la definición; otro, ejecutado por Pablo Sarabia, da en un palo. El guardavallas juega en Sevilla, de España, y conoce a sus rivales. Hace unos meses le atajó un disparo a José Gayá, de Valencia, por LaLiga. Bono nació en Quebec, Canadá, y le habla a Carlos Soler antes de su remate. La psicología hace lo suyo, y el arquero también: ataja. Después, bailotea de un lado al otro antes del tiro de Sergio Busquets, el entrenador español en el campo. Minutos antes el mediocampista de Barcelona fue el encargado de anotar quiénes patearían por la Roja, que en la noche qatarí se viste de celeste. Busquets también capitula ante Bono. Y no hay forma de que España vulnere a su vecino.

Los otros tres defensores marroquíes también nacieron en otros países. Hakimi, el hombre de la definición, apareció ante el mundo en un hospital de Getafe, España, a unos pocos kilómetros de la capital del país al que acaba de eliminar. Se formó en las categorías juveniles (alevines) de Real Madrid. Contó que un día se presentó en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para entrenarse en una selección sub 17 de España y supo que aquél no era su lugar. Decidió entonces jugar por Marruecos y este martes acaba de escribir su página más exitosa. Hakimi muestra desparpajo al definir y al celebrar. Se balancea de un lado al otro, mientras espera que sus compañeros se unan al festejo.

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A Romain Saïss, el capitán, le duele todo. Estuvo a punto de salir de la cancha del Ciudad de la Educación por una contractura, durante el tiempo extra. Quiso volver. Ahora no quiere perderse la celebración. Ex jugador de Wolverhampton en la Premier League, ahora milita en Besiktas, de Turquía. Su pasaporte es francés: nació hace 32 años al sur de París. Y el quinto elemento de esa última línea es Noussair Mazraoui, el lateral izquierdo. Reemplazado a ocho minutos del final del tiempo regular, es neerlandés de nacimiento. De hecho, se formó en Ajax, club del que salió el último verano en dirección a Alemania. Ahora defiende la camiseta de Bayern.

Entre los mediocampistas también hay un solo marroquí autóctono: Azzedine Ounahi, nacido hace 22 años en Casablanca, la ciudad que se hizo famosa por la película homónima. Es posible que el rendimiento en el Mundial catapulte a este mediocampista huidizo y siempre bien ubicado a la elite europea. Por ahora, juega en Angers, de la Ligue 1, de Francia. A su lado, el pelado Sofyan Amrabat no deja de correr. Volante todoterreno, tiene pasaporte neerlandés. Nació en Huizen hace 26 años y debutó en la primera división con la camiseta de Utrecht. De allí saltó a Feyenoord, y luego a Brugge (Bélgica) y la Serie A, en la que jugó por Verona y Fiorentina, su actual club. El tercer integrante de la sala de máquinas marroquí es natural belga: Selim Amallah vio la luz hace 26 años en Saint-Ghislain, cerca de Mons. Y ahora también festeja porque el país al que representa está entre los ocho mejores de la Copa del Mundo.

Resumen de España vs. Marruecos

Entre los delanteros titulares para este partido también hay un solo marroquí autóctono: Youssef En-Nesyri, oriundo de Fez. Sus laderos de ataque son importados. A la derecha, Hakim Ziyech, futbolista de Chelsea y nacido hace 29 años en Países Bajos. En ese territorio se destacó con la camiseta de Ajax, y compartió equipo con Nicolás Tagliafico. A la izquierda, Soufianne Boufal. Este parisino de 29 años debutó en Angers y allí volvió en 2020 tras excursiones por la Premier League (Southampton) y la liga española (Celta de Vigo).

Algunos futbolistas festejan en el césped del Ciudad de la Educación con la bandera de su país. Para muchos no es el original, sino aquél al que les da orgullo representar. En las tribunas, los hinchas tampoco pueden creerlo. Su seleccionado, un culto a la defensa y el contragolpe, eliminó a Bélgica en la etapa de grupos y a España en los octavos de final. Eran dos de los máximos candidatos. Verán lo que queda del Mundial por televisión. Marruecos, en cambio, protagonizará al menos una rueda más. Y procurará seguir haciendo historia.