Mundial 2022: todo lo que hay que saber para que viajar a Qatar no sea una odisea

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Gente caminando en Corniche Promenade en Doha, Qatar
Gente caminando en Corniche Promenade en Doha, Qatar - Créditos: @Pixsell/MB Media

DOHA, Qatar.– Viajar a Qatar para el Mundial les demandará a los argentinos cerca de 19 horas en el aire y algunas otras en la escala que les toque (en el mejor de los casos). La travesía puede transformarse en toda una odisea si se toma la previsión de los documentos indispensables para ingresar como las reglas del país organizador de la próxima Copa del Mundo. Vale la pena hacer un repaso a todo lo que hay que saber para acompañar al equipo dirigido por Lionel Scaloni en su trayecto hacia el trofeo más preciado.

El viaje empieza con el acopio de papeles y termina con ellos en un mostrador del aeropuerto internacional de Hamad, una mole repleta de espejos llamada a ser el centro del mundo entre noviembre y diciembre, mientras ruede la pelota y el planeta se pose sobre ella. Además de tener pasaporte en regla, es necesario poseer certificado de vacunación (puede ser digital o impreso). El gobierno qatarí acepta las vacunas Sputnik, aunque pide que se tenga una tercera dosis aplicada de algún otro antídoto contra el coronavirus. A los argentinos, al menos hasta ahora, les exigen un análisis PCR con resultado negativo hecho con hasta 72 horas de anticipación al viaje. Y, como en cualquier otro vuelo, es obligación usar un barbijo quirúrgico descartable.

Una vista del horizonte de Doha al atardecer
Una vista del horizonte de Doha al atardecer - Créditos: @David Ramos


Una vista del horizonte de Doha al atardecer (David Ramos/)

El último documento es fundamental. Puede que en Ezeiza quienes revisen los papeles acepten al viajero con una declaración jurada que se imprime desde las páginas del ministerio de Salud de Qatar, pero lo cierto es que a los fines prácticos ese documento no sirve para nada. Sólo importan las vacunas y el PCR. Alerta: al no haber vuelo directo a Qatar desde Buenos Aires, todos los argentinos estarán en tránsito en algún momento del viaje. Antes de abordar el vuelo que los depositará en el emirato, los empleados de la aerolínea que viaje a Qatar volverán a revisar los documentos. Y exigirán el PCR. Y sólo podrán volar si se lo hacen y da negativo. En Barajas, el aeropuerto de Madrid, la prueba cuesta 150 euros . Si los argentinos no lo tienen, se quedarán en tierra. Y se perderán el mundial.

El último paso es ingresar todos los datos sanitarios en la página de Ehteraz. ¿Qué es eso? Una aplicación del gobierno qatarí que entrega un código QR y que, en caso de que las autoridades migratorias lo requieran, funciona como visa sanitaria. Además, desde que se pisa suelo qatarí hay que tener la aplicación cargada en el celular. En lugares cerrados como los shoppings o el subte, los funcionarios de seguridad requieren que se muestre ese QR. Si sale de color verde es que la persona está vacunada y no registra testeos positivos de coronavirus en los últimos días. Los argentinos deberán estar preparados para que les pidan los certificados de vacunación, si es que el gobierno qatarí mantiene las obligaciones para ciudadanos y extranjeros relativas a la pandemia del coronavirus. También tendrán que saber que les revisarán carteras y mochilas cada vez que ingresan en los hoteles del centro, en shoppings o en museos. La seguridad es rigurosa y en las calles hay ojos digitales por todos lados, cámaras que registran cada movimiento.

El cartel oficial de la Copa Mundial de la FIFA de Qatar se presenta en el Aeropuerto Internacional de Hamad, en Doha
El cartel oficial de la Copa Mundial de la FIFA de Qatar se presenta en el Aeropuerto Internacional de Hamad, en Doha - Créditos: @KARIM JAAFAR


El cartel oficial de la Copa Mundial de la FIFA de Qatar se presenta en el Aeropuerto Internacional de Hamad, en Doha (KARIM JAAFAR/)

Con la aplicación cargada en el celular, el certificado de vacunas también almacenado o impreso, la visa sanitaria en mano y el pasaporte en regla, los argentinos no tendrán problemas para ingresar a la sede mundialista. Una vez revisados los papeles, el único dato que hará falta será el de la dirección en la que se hospedarán durante su estadía en el país. Y el propósito de su visita. Es decir, seguir al seleccionado argentino.

Un detalle: en el aeropuerto de Doha, una auténtica torre de Babel, hay dos tipos de guardias de seguridad. Algunos tienen el uniforme y el arma reglamentaria. Otros van por los pasillos con handies y la típica vestimenta árabe. Ambos persiguen el mismo objetivo: evitar que haya incidentes, desmanes o daños a la infraestructura. Será todo un desafío para las hinchadas argentinas que consigan hacer el viaje a este emirato petrolero. O acatan las reglas o el camino para ellas será muy simple: el regreso a Ezeiza. No hay término medio.

El horizonte de Doha West Bay, en una vista nocturna
El horizonte de Doha West Bay, en una vista nocturna - Créditos: @Pixsell/MB Media


El horizonte de Doha West Bay, en una vista nocturna (Pixsell/MB Media/)

Una vez en el aeropuerto de Hamad, los argentinos se encontrarán con una escultura gigante en el lobby principal de la estación aérea. Realizada por el alemán Urs Fischer, se trata de un oso iluminado por una lámpara que mide siete metros y pesa unas 19 toneladas. Según Arabian Business, la obra de arte fue subastada en Nueva York y la familia real qatarí la compró por 6,8 millones de dólares. Una foto con el oso es parada obligada de todos los turistas que pisan el emirato por primera vez.

Luego habrá que retirar el equipaje. Y aquí va otra alerta: el tráfico del aeropuerto hace que se junten varios vuelos en una sola cinta. Por lo tanto, habrá que armarse de paciencia y azuzar la vista para encontrar el equipaje propio. Una vez solucionado este trámite, la salida. Y allí, el último paso: el transporte hasta los hoteles o los lugares de alojamiento. Hay una estación de metro de la línea roja: por 2 riyales qataríes (50 centavos de dólar) se puede llegar al centro. Pero el subte funciona hasta las 22.30 la mayoría de los días. Y jueves y viernes el servicio dura una hora más. Si el transporte bajo tierra no es una opción, entonces habrá que encomendarse a un taxi o un remise. Todos son autos último modelo. Y sus choferes mostrarán un cartelito con el nombre de quienes los hayan contratado, tal como sucede en Ezeiza. Una vez abandonada la zona de arribos hay un punto de encuentro con un tótem del mundial. Y una oficina de informes. Una vez allí, el viaje de 19 horas habrá, por fin, terminado. Y a los argentinos los esperarán con una frase de cabecera: “Welcome to Qatar” .

Una vista general del Estadio Lusail, donde se jugará la final de la Copa Mundial de la FIFA 2022
Una vista general del Estadio Lusail, donde se jugará la final de la Copa Mundial de la FIFA 2022 - Créditos: @Shaun Botterill


Una vista general del Estadio Lusail, donde se jugará la final de la Copa Mundial de la FIFA 2022 (Shaun Botterill/)

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