Mundial 2022: camino a Qatar, Lionel Messi desató una fiesta en la escala de Abu Dhabi

Él y la pelota... Lionel Messi, durante el primer entrenamiento en Abu Dhabi
Él y la pelota... Lionel Messi, durante el primer entrenamiento en Abu Dhabi - Créditos: @KARIM SAHIB

Los puntos cardinales se rinden. Lionel Messi enciende adoración en propios y extraños. Tantos hinchas con la camiseta albiceleste… pero son de India, Nepal, Filipinas, Malasia y tantos sitios más. “Messi, Messi”. Estallan las 15 mil personas que desbordan el estadio Al Nahyan en la futurista Abu Dhabi, otro rincón del planeta que cae bajo el imán del capitán argentino. Gritos, desbordes y hasta dos hinchas que invaden la práctica y obligan a la veloz intervención de la guardia. Como en una tarea de aproximación hacia el gran objetivo, Messi está en los Emiratos para jugar mañana y después dar el salto a Doha. La ‘revolución Messi’ llegó a Medio Oriente.

Ya recorrió 34 países con la selección y cada uno, al menos por unas horas, sacudieron su rutina. Desde grandes urbes como Londres, Pekín, Nueva York o Moscú, hasta Barquisimeto, Polokwane, Murcia o Salerno. Su atracción tampoco la resistieron Melbourne, Johannesburgo, Saitama, Río de Janeiro, Hong Kong, Calcuta, Guatemala o Dacca, la capital de Bangladesh. Pisó todos los continentes y dejó huella. Por primera vez con la selección aterrizó en los Emiratos Árabes Unidos y Abu Dhabi se convertirá en el eslabón número 79 entre tantas ciudades del mundo a las que ya cautivó el capitán argentino.

Un pequeño descanso durante el ensayo en el Nahyan Stadium de Abu Dhabi
Un pequeño descanso durante el ensayo en el Nahyan Stadium de Abu Dhabi - Créditos: @KARIM SAHIB

El fenómeno tiene una sencilla explicación: Messi es mundial. ¿Una señal? El rosarino ya estuvo en Abu Dhabi, y lo saben bien los hinchas de Estudiantes: en 2009, pero con Barcelona, en la final del Mundial de Clubes.

Ayer no dosificó sus sonrisas, termómetro de su estado de ánimo. Por las nubes. Messi encanta. Atrae. Volverá a suceder el miércoles, desde las 12.30 de la Argentina, cuando el equipo de Lionel, pero Scaloni, asuma el último ensayo contra la selección que dirige el ‘Vasco’ Arruabarrena. Como pasó en Basilea, Gelsenkirchen, Puerto Ordaz, Oslo y Boston. O en Marsella, Quito y San Petersburgo. Y en tantos lugares más.

Se atropellan los ejemplos: el desembarco de Messi y los desbordes a su alrededor. Cuando aterrizó en el aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, provocó lo que nadie: evitó el último rezo árabe, de los cinco de cada día, de aquellos que esperaban verlo y desafiaron los fanatismos religiosos. Al desembarcar en Calcuta, otros 1500 apasionados hicieron guardia para verlo salir, ya con el Tilaka pintado arriba del entrecejo, el tercer ojo o el ojo del alma según la cultura hindú. Una vez en Venezuela, cuando Messi dejaba la cancha, una chica se arrojó desde la platea y cayó a sus pies. Un gran golpe que tuvo su premio: aún sorprendido, el propio rosarino la ayudó a incorporarse y la abrazó. Sin dudas, la Messimanía no tiene control.

Risas y distensión durante el entrenamiento de la selección argentina en Abu Dhabi
Risas y distensión durante el entrenamiento de la selección argentina en Abu Dhabi - Créditos: @@Argentina

A veces, el futbolista hasta recibe el tratamiento de un líder político. Los mandatarios desarman sus agendas si Messi anda cerca. El príncipe saudí Salman bin Abdulaziz al-Saud lo saludó, lo abrazó y lo besó con devoción. Alguna vez Evo Morales lo esperó en la puerta del vestuario del estadio Hernando Siles, en La Paz, hasta condecorarlo y poder colocarle un poncho andino... Sin perder de vista la visita de la delegación argentina, con él al frente, a la Sala Clementina del Vaticano para encontrarse con el papa Francisco.

Pasión por Messi: más de 15 mil espectadores siguieron la práctica de la selección argentina
Pasión por Messi: más de 15 mil espectadores siguieron la práctica de la selección argentina - Créditos: @KARIM SAHIB

La cadena se vuelve interminable: Messi jugó en Ciudad del Cabo, Estocolmo, Pamplona, Salvador y Leipzig, por citar solo algunos ejemplos más. Abu Dhabi será el escenario para su encuentro número 165 en la selección. ¿Será el último amistoso de su carrera en la selección? Hoy nadie repara en eso, pero quizás, sí. Tal vez, ni él lo sepa. Diego Maradona tampoco se pudo imaginar que un duelo con Croacia (0-0), en junio del ‘94, en Zagreb, sería el ensayo final. Luego, la Copa de los Estados Unidos, Grecia, Nigeria, la efedrina, doping y suspensión.

Messi y la mirada atenta a la pelota, su amiga de siempre, junto a Ángel Di María
Messi y la mirada atenta a la pelota, su amiga de siempre, junto a Ángel Di María - Créditos: @KARIM SAHIB

Las comparaciones con Maradona saltan obligadas. Si bien el Diez gobernó la selección entre 1977 y 1994, el mundo era otro. A Messi, que debutó en 2005, menos años le han sobrado para jugar mucho más. Creció la industria y la rentabilidad del producto va de la mano con distribuirlo por todos los rincones del planeta. Por todos los mercados del planeta. Por eso Maradona, en sus 90 partidos, no pisó con la selección Qatar, India, Japón, China, Rusia, Arabia Saudita o Hong Kong, lugares que sí se arrodillaron ante Messi.

El Diez tampoco jugó en Abu Dhabi. ¿Por dónde anduvo Maradona y Messi no? El rosarino todavía no se presentó en Zurich, Glasgow, Los Ángeles, Sydney, Zagreb, ni en París. Paradójico, ¿no?, su actual residencia. Pero especialmente hay un país, inmortal en el curriculum maradoneano, en el que jamás se posó el crack de PSG: México. Vaya curiosidad. Messi, alguna vez en su vida, tendría que correr por el estadio Azteca enfundado en la casaca argentina.

Un saludo para los hinchas y sus miles de seguidores
Un saludo para los hinchas y sus miles de seguidores - Créditos: @Kamran Jebreili

Medio Oriente ya se rindió ante Messi: con la selección jugó en Ryad, en Tel Aviv y dos veces en Doha, en 2005 y 2010, justamente donde el deseo de tantos es que encadene siete partidos más durante un mes. El conquistador acaba de sumar Abu Dhabi, la ciudad número 79 bajo su imperio albiceleste. En la era de la globalización, la territorialidad de Lionel Messi sigue derribando fronteras. Para él, el mundo ya entra en una pelota.