El mensaje irrebatible en el estreno de Sergi Barjuan con el Barça

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Sergi Barjuan coach of FC Barcelona talking with 03 Gerard Pique of FC Barcelona during the La Liga Santader match between FC Barcelona and Deportivo Alaves at Camp Nou Stadium on October 30, 2021 in Barcelona.  (Photo by Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)
Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images.

El Barcelona dio el primer paso para abandonar esa etapa oscura en la que estaba inmerso durante los últimos meses de koemanismo y los culés vislumbraron el primer halo de luz esperanza al final del túnel en mucho tiempo con la llegada de Sergi Barjuan. No tanto por la figura del propio Sergi Barjuan, que oye, también, sino por la ruptura con lo anterior y la significación de cara al futuro. El perfil y el libreto elegidos para el 'de ahora' y el 'en adelante' suponen el inicio de una nueva era, que aliviará el sufrimiento del presente, porque enseñará a mirar al futuro como una opción no tan lejana.

Ahora bien... Es cierto que el once que Barjuan presentó contra el Alavés tenía mucho de Koeman. Incluso la narrativa del encuentro y el resultado del mismo perfectamente podrían haber pertenecido al ayer. Tuvo su puntito de "es lo que hay", con más canteranos que en la Ciudad Deportiva reunidos al mismo tiempo sobre el césped. Pero Sergi Barjuan quiso dejar clara cuál era su respuesta a la pregunta "¿qué sería lo primero que cambiaría yo si hoy pudiese sentarme en el banquillo del Camp Nou?", que tantos aficionados creen saber descifrar desde sus sofás.

Barjuan tomó las mismas piezas y les dio forma de equipo, sin esconder que detrás de las intenciones y comportamientos específicos que sus jugadores ponían en marcha había un plan definido y una idea común. Aunque todo lo demás seguiría, irremediablemente, perteneciendo a la era Koeman, ni el juego ni el mensaje que el equipo proyectase volverían a serlo. Con un habitual 1-4-3-3 y un irreconocible posicionamiento de los once culés, abierto, espaciado, aireado, matemáticamente repartido y rígido en su variaciones, Barjuan amplió el horizonte de posibilidades que sus jugadores tenían de expresarse sobre el campo. Cada jugador esperaba en su posición, lo que fijaba, separaba las líneas, acotaba funciones en los propios y mantenía alerta a los defensores ajenos.

Los interiores, Nico y Gavi, clavados por delante de Busquets, los laterales, Alba y Mingueza, bajos, a la altura de la línea defensiva, los extremos abiertos y obedientes. Todos pacientes, esperando su turno. Generando espacio para que Eric y Piqué construyeran la primera ventaja con el balón, arriesgando, dividiendo y filtrando. Cuando batían líneas, el Barcelona estaba vivo, ágil, rápido para prolongar la jugada y hacerlo progresar a uno o dos toques, sin perderla, moviéndola de un lado al otro, con referencias por delante, a los lados o por detrás siempre activas. Si podía, como Nico y Gavi se hincharon a hacer, se giraban. Dejaban atrás a su marca en el control, desde el perfil, por agilidad, técnica, velocidad mental, físico, dominio del espacio o lectura. El sistema facilitaba que se produjeran estas situaciones, tanto para tomar una decisión como para tomar la otra.

BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 30: Nico Gonzalez of FC Barcelona battles for possession with Mamadou Loum of Deportivo Alaves during the LaLiga Santander match between FC Barcelona and Deportivo Alaves at Camp Nou on October 30, 2021 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)
Alex Caparros/Getty Images.

Y, lo más importante, mantenía a los jugadores ordenados. Más lejos que cuando todos deciden acercarse a reclamar el balón, claro, pero mejor colocados. Facilitando la tarea de adivinar la pérdida, anticiparla y abarcarla. Los laterales siempre podían llegar a corregir partiendo desde su sitio, sin quedar eliminados ni correr hacia atrás, los centrales no picaban fuera de su zona, Busquets se mantenía estable y sujeto a su alrededor y los interiores podían morder dentro de un radio de acción. 

Al Barça, que pareció el equipo que Ansu necesita, le faltó Ansu. Un modelo tan definido reclama condiciones específicas que puedan cumplir su labor. Por ejemplo, movimientos al espacio, en el caso de la línea de ataque, que empujen a la defensa rival, castiguen la altura o amenacen desde el lado débil. Sin el don de Fati para recoger el balón de las redes con más frecuencia que el resto de mortales, ni la opción hábil de la presión, que fue más teoría que práctica, y sirvió para mejorar la transición defensiva culé, pero en ningún caso para encontrar al Alavés desordenado y facilitar los caminos al gol, porque los de Calleja nunca se dejaron presionar, el Barça se fue quedando sin recursos para darle forma de victoria a las buenas sensaciones iniciales.

Con la salida del 'Kun' Agüero, que estaba cumpliendo su función, los problemas de lectura de Dest jugando como extremo, sin la recompensa emocional, el impacto ni la tranquilidad del gol, el desgaste de los esfuerzos y el choque de egos que empezó a generarse con Memphis y Coutinho, que sienten el fútbol desde la improvisación y no desde la obediencia, el Barcelona empezó a perder el control, las fuerzas y los ánimos, al tiempo que los vitorianos iban adaptando su plan de partido al nuevo escenario.

El Barcelona intentó ser otro durante muchos minutos, pero el monstruo del pasado todavía estaba ahí. Jordi Alba volvió a ser el estilete encargado en exclusiva de la amplitud y la profundidad, así que Gavi tenía que trazar movimientos específicos por delante de su altura para desahogar un espacio doblado con las caídas de Memphis y Coutinho, que a su vez vaciaban el área. Entonces, Busquets tenía que hacer la cobertura en banda, o retrasarse si era uno de los centrales el que acudía a cubrir la espalda de Alba, y se quedaba lejos de su zona de mayor influencia en el momento de la pérdida.

A cuentagotas y de un valor testimonial, pero se vieron cosas. El primer brote verde tras un incendio. El primer día, no sabemos de cuántos, de Sergi Barjuan, no trajo resultados, goles, ni victorias. Pero trajo lo más importante: el mensaje de que la nueva era ya había empezado.

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