Mateo Fernández de Oliveira ganó el Latin America Amateur Championship 2023 y se clasificó para tres majors

El festejo de Mateo Fernandez de Oliveira, el amateur que ganó el premio de jugar tres majors este año
El festejo de Mateo Fernandez de Oliveira, el amateur que ganó el premio de jugar tres majors este año - Créditos: @Charles Laberge

RIO GRANDE, Puerto Rico.- A “Teo” lo empaparon al grito de “¡Dale campeón!, “Dale campeón!” y a partir de ese instante nada fue igual: Mateo Fernández de Oliveira supo que ya tenía en el bolsillo los tickets para el Masters, el US Open y el Open Británico, un sueño hecho realidad para un joven que este lunes cumple 23 años. Para dimensionar lo que consiguió el sanisidrense en el Latin America Amateur Championship, incontables golfistas profesionales a través de la historia jamás actuaron en un major, por más que fueran miembros de circuitos importantes. Muchos de ellos -provenientes de cualquier lugar del planeta-, seguramente trazaron una carrera de más de 25 años sin contar con ese privilegio una sola vez. Mateo, en cambio, formará parte de tres torneos grandes en un solo año, aunque lógicamente en condición de amateur. Increíble.

Es una alegría individual pero también colectiva: en el green del 18, los otros siete compañeros que representaron a la Argentina en el LAAC vaciaron sus botellas de agua y bañaron a Fernández de Oliveira, que poco después se predispuso para la entrega de premios junto con los popes de las entidades organizadoras de este certamen de 72 hoyos. Y luego de la cuestión protocolar, sus colegas le dedicaron una canción adaptada de “Muchachos”, para seguir con los festejos de tono futbolero y mundialista.

El festejo alocado de los chicos argentinos en honor a Mateo Fernández de Oliveira; después le dedicaron una canción adaptada de "Muchachos"
El festejo alocado de los chicos argentinos en honor a Mateo Fernández de Oliveira; después le dedicaron una canción adaptada de "Muchachos" - Créditos: @Thomas Lovelock

El jugador de la Universidad de Arkansas revalidó su cartel de candidato, que nunca le pesó y hasta le agregó confianza, para redondear un triunfo con una vuelta final de 67 golpes (-5) y un total de 265 (-23). Los números hablan por sí solos, pero también sus nervios de acero para nunca aflojar, más allá de alguna duda al principio en el mano a mano con el mexicano Luis Carrera, que terminó a cuatro golpes. El campeón apenas cometió un bogey en el hoyo 3, en una tarjeta salpicada con seis birdies. Si al promediar la vuelta Carrera llegó a ubicarse a dos golpes, la tensión se descomprimió definitivamente en el hoyo final, cuando el mexicano cayó en el agua y le allanó el camino hacia el título al campeón. Su fórmula consistió en un sólido drive, muy buen juego corto y precisión en el green, una actuación impecable, donde todas las facetas del juego estuvieron alineadas.

“Mi vida cambió, todavía estoy en shock”, confesó Mateo, que ni bien alzó el trofeo, agregó: “Nunca hay que dejar de soñar”. Enseguida, se emocionó al recordar sus comienzos: “Arranqué con el golf en 2009, a mis nueve años, porque antes jugaba al fútbol. Entonces me compraron mi primer juego de palos y mis amigos me cargaron y me empezaron a decir ‘adicto’. Salía del colegio a las cuatro de la tarde y diez minutos después ya estaba jugando en el campo del Náutico San Isidro. Fueron muchos años de trabajo y ser ahora campeón me parece increíble”.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Además, contó sus sensaciones desde el momento en que apoyó su cabeza en la almohada el día previo a la última vuelta hasta que se levantó. “Fue un día muy largo. Se me pasaron un montón de cosas por la mente. Me levanté a las 4.40 en la madrugada y no me pude dormir durante la siguiente hora. Lo único que pensaba era qué pasaría si salía campeón. Después, en la vuelta me puse a competir en un ciento por ciento, no llegué a maquinarme tanto en el premio hasta los hoyos finales. Cuando pegué el tiro en el 17 ya imaginé que había hecho todo el trabajo duro, pero igual intentaba ‘traerme’ y concentrarme en mis rutinas para cerrar el torneo”.

Más allá de la ansiedad que vivió entre las sábanas, también la organización le sumó adrenalina, porque le hicieron vivir una suerte de reality antes de que emprendiera los últimos 18 hoyos. Cuando desayunó en el hotel, lo rodearon con dos cámaras y micrófonos para que cada segundo fuera captado como un Gran Hermano. “Es una semana que nos pone muy ansiosos, porque además llevaba más de un mes sin competir. El primer día pegué por la tarde y aquella mañana se me hizo extremadamente larga: estaba solo en mi cuarto y se me ocurrió buscar ejercicios de relajación en YouTube. Encontré uno de cinco minutos que me gustó y lo terminé repitiendo en todas las jornadas antes de arrancar. Haber usado bien la meditación y la respiración colaboró para desacelerarme luego en el campo. Fue una rutina que habré repetido mil veces a lo largo del certamen”.

Mateo Fernandez de Oliveira, con el trofeo del LAAC en el Grand Reserve de Puerto Rico
Mateo Fernandez de Oliveira, con el trofeo del LAAC en el Grand Reserve de Puerto Rico - Créditos: @David Paul Morris

Entre los tres majors que jugará, su preferencia está clara: “Cuando iba caminando en el fairway del 18, lo único que me imaginaba era el Masters. Voy a cumplir el sueño de todos los golfistas, pero todavía no me lo puse a pensar en frío. Ya lo haré y estaré orgulloso. La semana que viene estaremos en Augusta National practicando la cancha, gracias a la invitación de un socio, y lo viviré en primera persona”, contó, y agregó: “El Masters para mí es todo. Lo vi muchísimas veces por tele, como aquel chip de Tiger en el 16. Voy a tirarlo después de ver tantos replays. Me voy a preparar para poder ser yo en esa semana”.

Además de respirar el aroma de las magnolias y azaleas de Augusta, Mateo conocerá la cancha del US Open en Los Angeles. Pero sobre todo, regresará a Royal Liverpool para el Open. Allí, el amateur estuvo de visita en 2016, justo en el campo donde ganó Roberto De Vicenzo en 1967. “Me hicieron un paseo por el Club House y me mostraron todos los cuadros de la victoria del Maestro aquel año. Sentí mucho orgullo”.

En el mismo grupo final hubo otro argentino, Vicente Marzilio, que de no haber sido por su triple bogey en el 16 habría terciado de manera decisiva en la pulseada. Finalmente, el chico de Hindú Club y de la universidad de North Texas terminó 3° a seis golpes. En suma, fue una gran actuación global nacional, ya que por segundo año consecutivo, contabilizando la experiencia de 2022 en República Dominicana, los ocho argentinos superaron el corte clasificatorio.