No nos queda otra que aceptar la historia que necesita contarse Marc Márquez

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MotoGP - Indonesian Grand Prix - Mandalika International Street Circuit, Kuta, Lombok, Indonesia - March 19, 2022  Repsol Honda Team's Marc Marquez during practice REUTERS/Willy Kurniawan
Marc Márquez, en el box de Honda, antes del pasado G.P. Indonesia (Foto: REUTERS/Willy Kurniawan)

Pocos medios cuidan sus productos como DAZN, intentando siempre combinar entretenimiento con información en programas arriesgados que complementan la competición en sí. Por ejemplo, el "carpool" que le montaron el otro día a Marc Márquez y que tanto ha dado de qué hablar, gracias a las preguntas incisivas de Izaskun Ruiz. Este tipo de formato -básicamente, una entrevista en un coche- es ideal para que el entrevistado se desahogue dando una apariencia de relajación, pero normalmente midiendo muy bien las palabras y los mensajes.

Por ejemplo, hubo varios a Honda. Muchos. Si los sumamos los que va dejando Alberto Puig por ahí, está claro que el descontento con la estructura japonesa es tremendo. Tanto, que Puig teme perder a uno de los mejores pilotos de la historia y que Márquez se queja incluso de que "se pierdan emails" con ideas para mejorar las discretas prestaciones de la moto. Lo normal es que Márquez quiera acabar su carrera allí, pero bueno es que, ya que no puede hablar sobre la pista por sus lesiones, lo haga en los medios y que los jefes espabilen. Obviamente, algo está fallando.

Con todo, lo más impactante del programa fue la parte personal, la ligada a las lesiones y la posible retirada. Es duro ver a un chico que no tiene ni 30 años decir que hace dos que no disfruta sobre una moto. Duro, pero lógico. Desde su caída brutal en Jerez en 2020, ha tenido que pasar cuatro veces por quirófano y solo ahora parece que es capaz de ejecutar movimientos de los más simples con el brazo. Nada comparable, según él mismo reconoce, con el horror que ha tenido que pasar con los ataques de visión doble o "diplopía", una lesión ocular recurrente que le persigue desde que corriera en Moto 2 y que es producto de sus numerosas caídas.

La entereza que muestra Marc al explicar sus problemas (con la moto, con la fábrica, con las lesiones, con el entorno...) no evita que los aficionados, los que de verdad admiramos a un campeonísimo descomunal, probablemente el mejor motociclista español de todos los tiempos, con permiso de la leyenda Ángel Nieto, sintamos algo de dolor al verle así. Tanta como siente su abuelo, que, en palabras del número 93, le ha pedido en alguna ocasión que se retire, que deje de sufrir, que ya ha ganado suficiente en todos los sentidos y no tiene sentido prolongar esto más.

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Lo curioso es que Márquez reaccione con comprensión ante las palabras de su abuelo y no entienda que buena parte de comentarios similares por parte de aficionados o periodistas van en el mismo sentido. El titular elegido por la plataforma, y replicado por numerosos medios de comunicación es: "Me retiraré si me sale de los cojones". Por supuesto, solo faltaba. Pero Márquez tiene que saber que, si se insinúa que su momento ha llegado, como se puede insinuar con un Roger Federer o incluso con un Rafa Nadal, no es por odio ni por tocar las narices.

Márquez habla de "haters" para referirse a los que le piden en redes sociales que se retire y estoy convencido de que los habrá. A paladas. Pero no se puede crear un discurso por el cual el enemigo le pide que se retire y eso hace que su lucha tenga más sentido. A ninguno nos gusta ver lo que está pasando y es mentira que le odiemos. Cada uno tendremos nuestra opinión al respecto de si merece la pena que siga o no, pero generalmente tendrá más que ver con la preocupación por su salud que con desearle mal alguno.

Por supuesto, nadie puede saber mejor que él en qué condiciones está y qué espera para el futuro (habla de seguir muchos años si consigue volver a disfrutar, pero ¿lo conseguirá?), pero aquí no hay pelea ninguna. Los demás opinamos, nos preocupamos, sufrimos con Marc, y eso no nos debería convertir en "haters". Yo mismo he pensado después de verle volar por los aires, volver a fracturarse el brazo o anunciar que no puede competir por problemas de visión que todo esto era innecesario, que prefería quedarme con la versión imperial de Marc ganando seis de siete mundiales de 2013 a 2019.

Lo mismo me pasó con Valentino Rossi, por otro lado. Lo mismo me puede pasar en algún momento con Fernando Alonso. Márquez hará lo que corresponda y los demás lo aceptaremos con los ojos cerrados, pero no es cierto que le odiemos ni creo que sea bueno que él se forme esa idea... salvo, ya digo, que le motive, que busque en cada carrera la manera de cerrar la boca a cada uno que le habla de retiradas y decadencias. Si es así, estupendo. Si no, simplemente, se está contando un cuento que no es verdad. Y que ni siquiera es bonito.

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